Nacen las plataformas solidarias para relanzar La Palma

Pretenden dar voz a los damnificados por el volcán de Cumbre Vieja

El chef José Andrés en la presentación de la plataforma ‘Mi nombre es La Palma’, en el mirador de Tajuya de Los Llanos de Aridane, a 29 de diciembre de 2021, en La Palma, Canarias, (España). Con esta iniciativa quiere llevar a cabo la promoción y exportación de productos de la isla. Un proyecto coordinado por la ONG World Central Kitchen y canalizada por Correos que trata de impulsar la "identidad" de la isla a través de la gastronomía y los productores, y de colaborar en la recuperación económica tras la erupción. La Palma ha sufrido durante más de 85 días la erupción del volcán de Cumbre Vieja que ha acabado con edificaciones, viviendas y hectáreas.
30 DICIEMBRE 2021
Europa Press
29/12/2021
El chef José Andrés en la presentación de la plataforma ‘Mi nombre es La Palma’, en el mirador de Tajuya de Los Llanos de Aridane, a 29 de diciembre de 2021, en La Palma, Canarias, (España). Con esta iniciativa quiere llevar a cabo la promoción y exportación de productos de la isla. Un proyecto coordinado por la ONG World Central Kitchen y canalizada por Correos que trata de impulsar la "identidad" de la isla a través de la gastronomía y los productores, y de colaborar en la recuperación económica tras la erupción. La Palma ha sufrido durante más de 85 días la erupción del volcán de Cumbre Vieja que ha acabado con edificaciones, viviendas y hectáreas. 30 DICIEMBRE 2021 Europa Press 29/12/2021 FOTO: Europa Press Europa Press

«Revivir El Valle» es el nombre del proyecto de intervención comunitaria para la resiliencia social que ha sido promovido por el Área de Participación Ciudadana del Cabildo de La Palma, que dirige Nieves Rosa Arroyo, con la financiación del Gobierno de Canarias y el apoyo de los ayuntamientos de Los Llanos de Aridane, El Paso y Tazacorte, más el acompañamiento de la Universidad de La Laguna.

Arroyo explica que los objetivos y líneas de acción de este proyecto se dirigen a promover la participación de la ciudadanía en aquellos aspectos que tienen que ver con la búsqueda de soluciones a la crisis derivada de la erupción volcánica de Cumbre Vieja. Propone el impulso de acciones coordinadas que favorezcan el acceso a una información rigurosa, útil y que propicie la mejor gestión posible de la situación excepcional existente en La Palma, así como el establecimiento de mecanismos estructurados de escucha a la comunidad.

Una de las peticiones de los vecinos afectados por la erupción volcánica es la necesidad urgente de «tener voz» de cara a la recuperación de la zona. La incertidumbre de dejar todo en manos de la administración no genera tranquilidad y seguridad para los damnificados. A través de esta plataforma «podemos ser escuchados, plantear alternativas y posibles soluciones y, de alguna forma, trasladar desde una posición de sufridores en primera persona nuestras necesidades», asegura un vecino. No solo basta con sentarse a mirar cómo emplean el dinero de las donaciones para la recuperación de la isla, los afectados quieren participar en la toma de decisiones.

La responsable del Área asegura que ya se trabaja en un proyecto de escucha ciudadana desde principios de octubre, apenas un par de semanas después de que la erupción y el terror comenzara a sembrarse en La Palma. «Es un proyecto elaborado por profesionales de la participación ciudadana y cuenta con el respaldo de todos los ayuntamientos afectados por la erupción», explica Arroyo. La consejera asegura que no solo se trata de una iniciativa destinada a escuchar a aquellos que lo necesitan, sino que también «vamos a cuidar de ellos», con la finalidad de una buena reconstrucción del Valle de Aridane.

«La importancia de encontrarnos en una democracia participativa transgrede en que tenemos que escuchar todas las peticiones de la ciudadanía e intentar cumplirlas y llevarlas a cabo siempre, para que nos hagan propuestas y después, nosotros, como representantes públicos y bajo la normativa legal, tomar las decisiones oportunas», añade la consejera. Así, «Revivir El Valle» es una apuesta arriesgada por «hacer las cosas bien». Una oportunidad para dejar de lado los intereses políticos y personales y focalizar toda la atención en las exigencias y necesidades de las personas que peor están viviendo estos acontecimientos. «Lo peor que podría pasar es que cada uno, en relación a las fuerzas políticas, fueran cada una por su lado», añade. La importancia de los trabajos que se están efectuando ahora se basan principalmente en el trabajo coordinado y unitario que las administraciones llevan promoviendo desde el primer momento.

Entre las iniciativas que se han visto estos días en la isla está de impulsada por el chef José Andrés: «Mi nombre es La Palma», de promoción de productos del valle afectado por el volcán.

En la plataforma creada por el área de Participación Ciudadana, la línea de actuación se enmarca en que los vecinos y vecinas puedan recuperar aquello que más quieren: que pueda trabajarse la posibilidad de recuperar ese centro de salud que se llevó la lava o aquel parque al lado de la plaza central donde los niños pasaban las tardes. “Sabemos que hay mil posibilidades y una de ellas puede ser que salga mal, pero si no lo intentamos nunca lo sabremos”, puntualiza Arroyo.

Hasta el momento se han realizado más de medio centenar de encuentros con la ciudadanía del Valle, principalmente de manera individual y mediante la técnica del coloquio, siguiendo la metodología de la “audición social”, que busca obtener de las personas participantes aquellos aspectos que les resulten más relevantes sobre la situación que se deriva de la crisis volcánica. Los resultados de este proceso de audición serán de la máxima utilidad, a corto plazo, para los equipos de trabajo que tienen encargos vinculados con la planificación, estudios o propuestas para el desarrollo de acciones de reconstrucción o planteamientos de desarrollo socioeconómico. También para la actuación de las instituciones impulsoras del propio proyecto e incluso para la propia ciudadanía implicada. Con la puesta en marcha ahora de los encuentros vecinales por barrios, el proyecto ‘Revivir El Valle’ se propone establecer nuevos espacios de encuentro ciudadano, desde donde se puedan ir planteando preguntas, conocer expectativas y formular propuestas ante el proceso de reconstrucción, al mismo tiempo que recibir aquellas informaciones que las administraciones públicas o los equipos que desarrollan su trabajo en el territorio consideren que puedan servir para encarar la planificación del futuro del Valle con la menor incertidumbre posible.

Para ello, se han planteado inicialmente siete encuentros, organizados para dar cabida a las personas pertenecientes a los diferentes barrios de los tres municipios más afectados de manera directa, con la intención de que se conviertan en periódicos, para mantener una línea de comunicación más fluida y eficiente entre la población, la esfera técnica y las personas con responsabilidad política. Se han propuesto los encuentros agrupando por cercanía territorial a sus participantes.

De esa forma, se ha convocado el 3 de enero a aquellas personas que residían en el barrio de La Laguna; el 4 de enero a las residentes en el municipio de Tazacorte; el 9 de enero a las de los barrios de El Paraíso y Tacande; las residentes en la zona alta de La Manchas - pertenecientes a El Paso y a Los Llanos - para el día 10 de enero; el 11 de enero a las que residen en Las Manchas de Abajo y Las Norias; y finalmente, el día 12 de enero, a las residentes en los barrios costeros de Puerto Naos, El Remo y La Bombilla.

Para encontrar las soluciones que aseguren el mejor futuro del Valle de Aridane, en particular, y de la isla de La Palma, en general, solo cabe trabajar mano a mano entre las diferentes administraciones públicas, las entidades sociales y la ciudadanía.