¿Demasiados tipos de test? Qué prueba es la más eficaz en cada caso

Las PCR, los test de antígenos y los de anticuerpos han demostrado ser una arma eficaz de detección del SARS-CoV-2

Diagnóstico COVID 19. Infografía
Diagnóstico COVID 19. Infografía FOTO: Teresa Gallardo

Si algo ha quedado claro durante las seis olas que hemos sufrido de pandemia es que el diagnóstico eficaz, rápido y universal resulta clave para impedir el colapso del sistema sanitario y, sobre todo, para reducir el número de hospitalizados y fallecidos a causa de la Covid-19.

La población general parece haberlo entendido. Durante los últimos días nos hemos lanzado en avalancha a comprar alguno de los modelos de test que existen en las farmacias con la consabida rotura de stock en la mayor parte de las grandes ciudades. Lo que en un principio se propuso solo en algunas administraciones (la de Madrid, por ejemplo, para escarnio del Gobierno central y de los contrincantes políticos siempre prestos a criticar las políticas de Díaz Ayuso) hoy es moneda de cambio generalizada: queremos test, los queremos para todos, los queremos ahora.

Como se sabe, mientras se experimentan algunas otras modalidades novedosas de diagnóstico, de momento contamos con tres tipos de test capaces de detectar la presencia de SARS-CoV-2 en un individuo. Su uso ha ido evolucionando a lo largo de los meses de pandemia. Desde los tiempos en los que la única prueba válida era la PCR en un centro sanitario las cosas han cambiado mucho.

La PCR sigue siendo el estándar dorado de los diagnósticos, la prueba molecular con mayor grado de sensibilidad y especificidad a la hora de detectar ARN del virus. Por ese motivo se recomienda por todas las autoridades sanitarias del mundo para confirmar los casos sospechosos por sintomatología o por positivos obtenidos en otro tipo de test.

Los detectores rápidos de antígenos alertan de la presencia de proteínas de virus en el organismo. Son menos sensibles que los test moleculares pero mucho más fáciles de suministrar. Se pueden extender fácilmente entre la población general, son baratos, muy rápidos y permiten detectar a las personas que se encuentran en periodo de más riesgo de transmitir la enfermedad. Fueron propuestos por la Comunidad de Madrid para hacer rastreos globales y ahora son comunes en la política preventiva de casi todas las regiones.

El tercer grupo de pruebas, las serológicas, miden anticuerpos. La OMS las recomienda para realizar seguimientos de inmunidad global con vistas a la toma de medidas de salud pública, pero no para garantizar la protección o el riesgo de contagio en entornos individuales o domésticos.

Con la llegada de las fiestas de Navidad muchos ciudadanos se han preguntado qué test es mejor. La misma pregunta se ha realizado la revista The Lancet en su última publicación, en la que un equipo de científicos de varios países ha analizado con afán divulgativo el actual estado del arte en el diagnóstico de la Covid.

El trabajo pone el foco en las ventajas e inconvenientes de cada una de las pruebas. Para los autores, la técnica de PCR ofrece la herramienta más sensible y específica para confirmar un diagnóstico clínico. Pero resulta cara, requiere de personal especializado y, al mismo tiempo, los resultados tardan entre 24 y 48 horas en estar disponibles.

Las pruebas rápidas de antígenos, que pueden detectar la presencia de proteínas virales son capaces de lanzar un diagnóstico en menos de media hora, se pueden hacer en cualquier espacio sin requerimientos técnicos y profesionales exigentes y son muy baratas. Su principal pega es que la sensibilidad es menor y por lo tanto es menos fácil obtener un resultado realmente fiable. La fiabilidad se reduce considerablemente cuando se trata de test de autodiagnóstico. Para asegurar un resultado negativo sería conveniente realizar otra prueba de tipo molecular.

En cuanto a las tecnologías de detección de anticuerpos, el estudio confirma que pueden ser más susceptibles de arrojar falsos positivos. Además, es muy difícil inducir si los anticuerpos obtenidos son de origen natural o producidos por la vacuna.

Protocolo para colectivos

Los expertos autores del trabajo han desarrollado también un protocolo de actuación para el diagnóstico de colectivos determinados. Según su criterio, los trabajadores de centros sanitarios y residencias deberían testarse dos veces por semana, a ser posible con pruebas PCR, y proceder al aislamiento y trazado de contactos en cada caso positivo.

El personal educativo ha de hacerse un test «de manera frecuente» y más cuando la prevalencia de contagios en la comunidad es alta. Podría ser útil el rastreo con test de antígenos. Si este es positivo hay que confirmar con PCR. Los casos de doble positivo han de aislarse.

El análisis establece también protocolos para asistentes a espacios deportivos (PCR para jugadores y antígenos para espectadores) a actos religiosos (antígenos antes de entrar) y para la población general (recomendación de cribado con antígenos rápidos en fases de alta incidencia)

En definitiva, más de 54 análisis clínicos realizados a cerca de 80.000 personas afectadas han demostrado que las estrategias de diagnóstico son una herramienta imprescindible para detener la expansión de virus y, que por desgracia, en la mayoría de los casos no se están ejerciendo con la diligencia deseada.