Estos tres motivos indican que tu mascarilla no sirve contra Ómicron

Diferentes estudios han analizado como pueden ser más efectivos los productos protectores

Desde la aparición de la covid-19 en nuestras vidas allá por marzo de 2020 muchos han sido los cambios que hemos sufrido. Un confinamiento que difícilmente olvidaremos, restricciones de movilidad y horarias u otras limitaciones han aparecido desde hace casi dos años para luchas contra el virus.

Aun así, apareció un nuevo utensilio que nos cambio la vida y la forma de interactuar entre nosotros para siempre, la mascarilla. Aunque común cuando alguien enfermaba en países asiáticos en occidente esta prenda era utilizada en casos médicos o excepcionales.

Ver a alguien por la calle utilizando mascarilla solía ser motivo de sorpresa y las personas que la llevaban era en la mayoría de caso bajo prescripción medica. Pero todo cambió con la irrupción de la pandemia y sus efectos e, incluso, ahora alguno dirigentes se empeñan en hacerla llevar hasta por la calle.

El inicio de las mascarillas en España estuvo marcado por todo tipo de problemas. Falta de material, tapa bocas hechos en casa que los expertos no aconsejaban y otras dificultades lastraron su incorporación en el día a día hasta hoy.

España es uno de los países con regulación más severa en este apartado. En interiores se exige la obligatoriedad en todo momento de la mascarilla, algo que sorprende a ciudadanos vecinos europeos que no han adoptado esta medida.

El consenso científico ha determinado que existen dos mascarillas por encima del resto en la prevención y propagación del virus. Las FFP2 o FFP3 y quirúrgicas han tomado la delantera al resto y son hoy en día las más utilizadas gracias a la evidencia científica que han aportado con el paso de los meses.

Pueden no ser eficaces

Tras la aparición de la variante ómicron y sus múltiples mutaciones que la convierten en más infecciosa que el resto se puso en duda la efectividad de las mascarillas quirúrgicas. Una alerta de la Universidad de Colorado especifica que este tipo de producto ya no sirve contra esta nueva variante debido a su velocidad de transmisión nunca visto.

El virus ha cambiado tanto tras la irrupción de esta nueva variante que se ha denominado como el “más rápido -en propagación- de la historia de la humanidad”. Los expertos han empezado a recomendar el uso de las mascarillas FFP2 o FFP3 debido a que se ajustan de mejor forma a la forma de las caras impidiendo que el aire contaminado con el virus consiga entrar en nuestro organismo.

En este sentido unas declaraciones de Claire Judith Horwell, profesora en el Departamento de Ciencias de la Tierra y el Instituto de Peligros, Riesgos y Resiliencia de la Universidad de Durham (Reino Unido), recogidas por el medio Canarias 7 alerta de tres motivos que nos pueden indicar como la mascarilla quirúrgica deja de tener efecto contra la Covid-19.

La profesora especifica que si sentimos que nos entra aire en los ojos o las gafas se empañan de forma rápida la mascarilla no sirve contra el virus. Además, añade otro factor y es que si también nos damos cuenta de que el aliento se escapa por los bordes el aire que respiramos puede estar contaminado y obviar la mascarilla.

Esto se debe a la falta de ajustabilidad de estas mascarillas y, en ocasiones, a llevarlas mal puestas. Por estos tres motivos muchos especialistas recomiendan el uso de FFP2 y FFP3 con un ajuste y seguridad mayor ante esta nueva variante.