Dudas sobre las dosis de refuerzo: ¿Cómo podemos medir la inmunidad celular?

El investigador López-Collazo advierte que con “refuerzos repetitivos en muy poco tiempo de un mismo antígeno puedes provocar un problema en el futuro”

Una mujer recibe la tercera dosis de la vacuna contra el Covid-19 en Madrid
Una mujer recibe la tercera dosis de la vacuna contra el Covid-19 en Madrid FOTO: Eduardo Parra Europa Press

Dar dosis de refuerzo de la vacuna del Covid-19 cada tres o cuatro meses indefinidamente no es la solución. Así lo considera la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés), que ha reiterado sus dudas acerca de inyectar las dosis cada poco tiempo ante el temor de “sobresaturar el sistema inmune con repetidas vacunaciones”. “Todavía no hemos visto datos con respecto a una cuarta dosis, y nos gustaría verlos antes de poder hacer cualquier recomendación”, avisó el jefe de Estrategia de Amenazas Sanitarias Biológicas y Vacunas de la EMA, Marco Cavalieri,.

El Ministerio de Sanidad y los gobiernos autonómicos acordaron la semana pasada que en España se empiece a administrar una cuarta dosis de refuerzo de la vacuna contra la covid. En principio, se anunció solo para las personas inmunodeprimidas, pero surgen dudas sobre su conveniencia y sobre si ocurrirá lo mismo que con la tercera dosis y se administrará a más grupos de población.

Eduardo López- Collazo, director científico del instituto de investigación del Hospital Universitario de La Paz, considera que tenemos que seguir un criterio científico para vacunar. “Hay que hablar mucho de la inmunidad celular”, asegura en el programa Espejo Público.

Explica que después de mucho tiempo del segundo pinchazo los anticuerpos bajan muchísimo, pero la inmunidad celular se mantiene muy alta. Apunta a que probablemente esa es la causa de que aunque Ómicron produce mucho contagio haya poco impacto en los ingresos en UCI y fallecimientos.

Pero, ¿cómo podemos medir la inmunidad celular? López- Collazo cree que ahora mismo hay un problema logístico: “necesitamos expertos, tecnología y tiempo”. “En mi laboratorio sacamos la sangre de los donantes voluntarios del estudio, la exponemos durante 5 días a una simulación con el virus y a partir de ese momento medimos varios factores”.

Apunta que determinarlo es difícil en toda la población, pero recuerda que “tecnológicamente podemos hacer algunas cosas”. “En 9 meses logramos una vacuna, por tanto, si invertimos podríamos tener en poco tiempo un kit rápido, exacto y directo para determinar la inmunidad celular en una gran parte de la población y poder hacer una pauta personalizada y específica en aquellas personas que realmente necesitan la vacuna”.

De este modo, señala López- Collazo, podríamos ahorrar miles de dosis de vacunas que se pueden donar al tercer mundo, “un polvorín de nuevas variantes e incluso nuevas cepas”. Además, advierte de que con ello se podría evitar lo que se conoce como “autoinmunidad”: dosis repetidas en muy poco tiempo de un mismo antígeno puedes provocar problemas de enfermedad a largo plazo.

El experto explica que no es ningún antivacunas y como sanitario tiene puestas las 3 dosis puestas. Ahora sabe que tiene inmunidad celular y pide que se vacune de un modo más científico y con nuevos conceptos. “Soy consciente de que es difícil aprender inmunología a marchas forzadas, pero esta pandemia nos está forzando a conocer este tipo de cosas y el concepto de inmunidad celular es muy importante”.