Balance de las mascarillas obligatorias en exteriores: el doble de contagios y 5.900 muertos más

Los datos cuestionan la eficacia de su imposición al aire libre, aunque organismos como el ECDC aún lo respaldan

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El uso de las mascarillas en exteriores dejará finalmente de ser obligatorio a partir de mañana. Después de recibir el aval del pleno del Consejo Interterritorial el pasado lunes, el Gobierno levantó ayer la imposición y publicará hoy la medida en el Boletín Oficial del Estado (BOE), tras varias semanas de polémica, en las que expertos y oposición han cuestionado duramente la efectividad de este tipo de restricción de cara a prevenir los contagios.

El balance final no favorece al Ejecutivo ni al Ministerio de Sanidad, que abanderó su utilización al aire libre con el argumento de que contribuiría a reducir la transmisión del virus durante esta sexta ola de la pandemia marcada por la variante Ómicron.

Los datos epidemiológicos que maneja precisamente este departamento echan por tierra las razones que llevaron a imponer el cubrebocas en la calle y refuerzan las tesis que aseguraban que se trataba de una medida de cara a la galería, sin sostén científico que la amparase.

El día 23 de diciembre, cuando se publicó su imposición en el BOE, España registraban una incidencia acumulada de 911,31 contagios diagnosticados en los últimos 14 días por cada 100.000 habitantes. El martes 8 de febrero, un día después de que el máximo órgano de coordinación sanitaria autonómica acordara el fin de la obligatoriedad, la incidencia era de 1.893,35. En apenas 46 días, la incidencia no sólo no ha descendido, sino que ha crecido en 982,04 puntos. Más del doble. También ha subido en este tiempo de imposición de las mascarillas la incidencia de casos diagnosticados en los últimos siete días, al pasar de los 563,60 contabilizados el 23 de diciembre, en vísperas de la Navidad, a los 675,05 de este lunes.

Las estadísticas recopiladas por el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) revelan también que durante su uso obligatorio las infecciones también se han disparado. El 23 de diciembre España contabilizaba 5,718 millones de contagios acumulados desde el estallido de la pandemia, en marzo dea 2020. 46 días después, España suma 4,72 millones de casos más, hasta alcanzar los 10,43 millones en total. Casi el doble. ¿Habrían sido peores los datos si el Gobierno no hubiera impuesto su uso? El Gobierno entiende que sí, pero los expertos en Salud Pública no lo tienen tan claro.

Los datos muestran también un empeoramiento de otros parámetros desde que se obligó a su utilización. Por ejemplo, hoy hay más pacientes aquejados de Covid-19 hospitalizados que hace 46 días. El 23 de diciembre, el Ministerio de Sanidad contabilizaba 7.924 enfermos ingresados en las camas de agudos de los hospitales del Sistema Nacional de Salud (SNS). Ayer, la cifra era de 15.206, por lo que en este tiempo el número ha crecido en 7.282.

También ha aumentado la cifra de pacientes en estado crítico ingresados en las unidades de cuidados intensivos u otros servicios análogos. Las estadísticas del CCAES muestran que se ha pasado de los 1.515 a los 1.768 de la actualidad, tras superarse claramente el pico de esta sexta ola de la pandemia. El martes había 253 más que antes de las navidades.

El periodo de uso obligatorio de la mascarilla tampoco resiste el examen de la positividad de los test y el de los fallecimientos. El 23 de diciembre un 14,65% de las pruebas diagnósticas practicadas arrojaba resultado positivo por coronavirus. Hoy, este parámetro alcanza el 31,16%. En lo que respecta al número de muertes, en estos 46 días España ha pasado a contabilizar 5.912 más, al pasar de los 89.019 de finales de diciembre a los 94.931 de ayer. A pesar de estos datos, algunos organismos se alinean con la postura del Gobierno y defienden de alguna forma el uso del cubrebocas en exteriores.

Ayer, el Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) insistió en que ayuda a reducir la transmisión del coronavirus al limitar la emisión de gotas y puede servir para reducir el impacto social y proteger a las personas vulnerables. Este organismo de referencia para epidemias de la Unión Europea (UE) ya concluyó en 2021 que hay evidencia, «de baja a moderada certeza», de que el uso de mascarillas proporciona «de reducida a moderada» protección contra la Covid-19, tanto a quien la lleva como respecto a otras personas.

«El resultado de los estudios publicados después de un análisis sistemático (de la evidencia científica) son consistentes con esta conclusión», consta en un documento que analiza el uso de las mascarillas en la comunidad en el contexto de la variante ómicron, informa Efe.

El ECDC insta a «considerar» el uso de mascarillas en ambientes exteriores concurridos «cuando el objetivo de salud pública sea limitar la transmisión comunitaria y la distancia física no sea posible».

En interiores, si se pretende reducir la transmisión comunitaria, debería ser considerado su uso en espacios públicos cerrados como tiendas, supermercados, centros de transporte (puertos, aeropuertos, estaciones de tren y autobús) y en el transporte público. En los hogares, personas con síntomas o infectadas con Covid-19 y aquellas con las que conviven podrían considerar su uso, sobre todo cuando no es posible el aislamiento de la persona enferma. Las mascarillas pueden usarse también en centros sanitarios para proteger a personas vulnerables como gente mayor y otros con enfermedades subyacentes.

El ECDC resalta en este sentido, además, la importancia de un uso apropiado de la mascarilla, que debe cubrir completamente la cara desde la nariz hasta la barbilla para minimizar los huecos.