Las estatinas para bajar el colesterol no previenen la enfermedad cardiovascular

El beneficio de tomar este medicamento para reducir el colesterol malo y disminuir el riesgo de patología cardiovascular no sería tan fuerte. Te contamos por qué

Colesterol
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Más de la mitad de la población española adulta tiene tiene hipercolesterolemia, es decir, niveles de colesterol por encima de 200 mg/dl. Uno de los medicamentos más utilizados por la población general para reducir los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre son las estatinas. Actualmente, una de cada cuatro personas las toma.

Sin embargo, su uso no está exento de polémica y varios estudios científicos se han mostrado tanto a favor como en contra de este popular fármaco. Además, como cualquier medicamento, no se libra de una larga lista de efectos secundarios como dolores musculares, problemas digestivos, dificultad para dormir o dolores de cabeza. ¿Se recetan en exceso? ¿Funcionan en todos los casos?

Una nueva investigación internacional publicada en la revista ‘JAMA Internal Medicine’, ha vuelto a poner en entredicho la eficacia de las estatinas cuando se prescriben con el objetivo de reducir el colesterol LDL (el malo) y, por tanto, el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares (ECV).

El estudio revela que el vínculo entre los niveles elevados de colesterol LDL y el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares como el infarto o el ictus, puede no ser tan fuerte como se pensaba.

Los autores del trabajo encontraron que la reducción de los niveles de colesterol LDL mediante estatinas tuvo un impacto poco consistente y no concluyente en los resultados de las enfermedades cardiovasculares, como el infarto de miocardio, los accidentes cerebrovasculares y la mortalidad por todas las causas.

En concreto, la reducción del riesgo relativo para los que tomaron estatinas en comparación con los que no las tomaron fue del 9 % para las muertes, del 29 % para los ataques cardíacos y del 14 % para los accidentes cerebrovasculares. Sin embargo, la reducción absoluta del riesgo de morir, sufrir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular fue del 0,8 %, 1,3 % y 0,4 %, respectivamente.

Entre sus conclusiones destacan que el beneficio global de tomar estatinas puede ser pequeño y variable en función de los factores de riesgo personales del individuo. “Los pacientes y sus médicos deben considerar si creen que estas reducciones de riesgo valen la pena en una compensación entre posibles beneficios y daños, incluido el inconveniente de tomar un medicamento diario, posiblemente de por vida. Esto es particularmente importante para las personas de bajo riesgo para quienes los beneficios son marginales”, destacan los investigadores.

La autora principal del artículo, Paula Byrne, señala que “hace tiempo que se dice que reducir el colesterol disminuye el riesgo de padecer enfermedades cardíacas, y que las estatinas ayudan a conseguirlo. Sin embargo, nuestra investigación indica que, en realidad, los beneficios de tomar estatinas son variados y pueden ser bastante modestos”, apunta.

En la estudio han colaborado científicos de la Universidad de Nuevo México (Estados Unidos), el Instituto para la Libertad Científica de Dinamarca y la Universidad Bond de Australia. Los investigadores piden que esta información se comunique a los pacientes a través de la toma de decisiones clínicas informadas y de directrices y políticas clínicas actualizadas.