Bendición papal «con aportaciones» al plan antiabusos de la Iglesia

Los cardenales Omella y Osoro visibilizan su sintonía con Francisco

El Papa Francisco, ayer, con el cardenal Juan José Omella, al comienzo de la audiencia
El Papa Francisco, ayer, con el cardenal Juan José Omella, al comienzo de la audiencia FOTO: VATICAN MEDIA HANDOUT EFE

No hay fisuras entre Francisco y la cúpula de la Iglesia española. Así se visibilizó ayer en la audiencia que el Papa ofreció al presidente de la Conferencia Episcopal, Juan José Omella, junto al vicepresidente Carlos Osoro y el secretario general Luis Argüello. Los cardenales de Madrid y Barcelona y el obispo auxiliar de Valladolid se reunieron con el Papa para ponerle al día del giro proactivo adoptado para poner coto a la lacra de los abusos sexuales.

A la salida, Omella certificó esta sintonía al explicitar que el pontífice les animó, en palabras del purpurado, a continuar con «el camino iniciado», tanto con la auditoría externa encargada al bufete Cremades&Calvo Sotelo, así como para colaborar con la futura comisión promovida por el Gobierno y liderada por el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo.

«Ha escuchado con interés y ha hecho sus aportaciones en sentido positivo», apuntó Omella, que compartió que el Papa quiso conocer la metodología y los 28 expertos que conforman el grupo de trabajo de Cremades. Y es que, en el listado se encuentran, entre otros, la ex alcaldesa Manuela Carmena, a la que Francisco aprecia.

Sobre la comisión Gabilondo, el cardenal reiteró su «actitud abierta a colaborar con todos». «¿Sentarnos para formar parte? Estamos a la espera de que la constituya», apostilló, dejando caer que «de momento no sabemos nada».

En relación a un posible viaje papal a España este verano, Omella comentó, con dosis de humor que, «como buen jesuita, es de mucho pensar». «Dejémosle pensar, a ver si se decide ya pronto y nos saca de esa pregunta que nos hacemos todos. Santiago le espera con los brazos abiertos y en Cataluña también le esperan», explicó, en referencia tanto al Xacobeo como al jubileo por la conversión de san Ignacio de Loyola en la cueva de Manresa.

Con una interlocución constante con Francisco a través de cauces informales, con este viaje los cardenales querían visibilizar la bendición papal a este plan antiabusos. De ahí, esta escapada que incluía audiencia en los palacios apostólicos y no en la residencia de Santa Marta, al que se han añadido parada y fonda en otros «ministerios» vaticanos, donde también les ha acompañado el vicesecretario para Asuntos Generales, Carlos López Segovia. Al paso, la cúpula episcopal también ha mantenido su primer encuentro con la recién estrenada embajadora ante la Santa Sede, Isabel Celaá, de la que el Papa ha manifestado tener unas óptimas impresiones.

Sobre las cuestiones de nuestro país sobre los que muestra especial interés, Omella destacó que «le preocupa todo, en especial el tema de los migrantes y los pobres». En paralelo, también les instó a «no perder las raíces cristianas de Europa» dando un impulso a la evangelización, «a estar en salida» en medio de la creciente secularización.

Al hilo de esta cuestión Omella también comentó que «hemos descubierto una vez más el cariño que tiene a España, conoce bien los temas de España, tanto los vinculados a la población civil como a la comunidad cristiana».

En relación al estado de salud de Francisco, Omella explicó que le preguntó directamente por su rodilla, a lo que el Papa contestó bromeando: «El problema es dar el primer paso. Una vez que lo doy, todo se solventa».