Campanadas de alarma en el sistema sanitario español

Urgencias del Hospital Ramón y Cajal, en Madrid
Urgencias del Hospital Ramón y Cajal, en Madrid FOTO: Cristina Bejarano La Razón

En mi infancia, las campanadas tenían un significado de expresión del ánimo de una población ante un acontecimiento. La campana solitaria y lenta era de duelo. Las campanadas suponían, generalmente, júbilo. Pero cuando se desataban en su furor, alertaban de que un fuego u otro agente catastrófico se acercaba al pueblo y nos amenazaba a todos, eran de alarma.

Que una Encuesta de Sigma 2, realizada desde el ámbito municipal de Madrid, venga a colocar a la Sanidad, ascendiendo en la escala desde 2016, a uno de los principales problemas de los ciudadanos madrileños, es para cualquier observador una gran campanada. Y no puede ser menos cuando más del 40 % de estos ciudadanos se pagan de sus raquíticos bolsillos una póliza de Seguro Sanitario. Este hecho por sí muy grave supone un alivio de la carga, pero ni aún así la Sanidad Pública genera satisfacción.

Que las listas de espera, bien analizadas, como hacen algunas publicaciones, como la del Proyecto Venturi, propicien datos de «fuego en el monte», hasta provocar en su «blog» la angustia personal del Dr. Abarca, como ciudadano y médico, más que como Presidente del IDIS, Instituto que analiza la situación de la sanidad privada del país, es más que un pregonero gritando en la plaza del pueblo.

Y es que, la vivencia de los casos, propios o allegados, nos llegan a todos y nos generan un estado de ansiedad que cristalizará, sin dudarlo y ojalá sea pronto, en un revoloteo de campanas que nos conduzca a exigir a los políticos una solución urgente a los problemas de la Sanidad de España.

El director adjunto de este diario, hace pocas semanas, indicaba la insuficiencia financiera como una de las causas de este situación. Y , no le falta la razón , sin ser ya la principal. Y, más nos vale, porque esa causa genera un horizonte de truenos que harán ensordecer a las campanadas. ¿Cómo decir a la sociedad española, que lleva soñando con un estado de bienestar que todo era una quimera? Pensiones, Servicios a la Tercera Edad, Sanidad, Educación Gratuita, Seguridad, Defensa….

Todo el catálogo se ha abierto, todas las casillas tiene el «OK», pero ninguno es solido, es congruente, está estudiado y es consecuente con un Plan Económico Financiero.

Y, además, volviendo a la Sanidad que es lo mío y lo de los lectores de este periódico, para decir una vez más que el modelo de prestación nos aboca hacia un Sistema sanitario Público , como fueron los Hospitales de la Beneficiencia de España que algunos añosos conocimos, y que aún perviven en las Redes de Hospitales de Latinoamérica, que antes que los nuestros fueron muy florecientes, pero que muestran en el mundo una manera de conducir los sueños de un pueblo soñador, con casillas con un «OK» ¿Para cuándo resucitamos el Informe Abril, tumba de Don Quijote sueño «unamuniano de la sanidad»?