Religión

El Papa jubila de una tacada a casi la mitad de sus “ministros”

Francisco da un golpe de mando al cesar a la vez hasta 8 de los 20 cardenales curiales - que rebasan los 75 años- aplicando de inmediato y sin concesiones su nueva Constitución

El papa Francisco ayer- domingo 5 de junio de 2022-, durante la misa de Pentecostés
El papa Francisco ayer- domingo 5 de junio de 2022-, durante la misa de Pentecostés FOTO: VATICAN MEDIA HANDOUT EFE

Francisco jubilará de inmediato a todos los cardenales con más de 75 años que tengan alguna responsabilidad en la Curia romana. El Papa argentino no está dispuesto a demorar la aplicación de la constitución apostólica Praedicate Evangelium –'Predicar el Evangelio’- que reforma de arriba abajo la Curia romana y que entró en vigor ayer. Según ha podido confirmar LA RAZÓN, el pontífice tendría previsto cesar en bloque a los ‘ministros’ vaticanos, posiblemente hoy mismo, con el objetivo de dar un golpe de timón en la renovación de la Santa Sede aprovechando la recién estrenada ‘carta magna’ que sustituye a la Pastor Bonus, que aprobó Juan Pablo II hace 34 años.

Solo sumando los presidentes y prefectos que superen esa frontera de los 75 de los diferentes Dicasterios, Congregaciones, Consejos Pontificios y Tribunales-equivalentes a Ministerios en el ámbito civil-, se aplicaría a ocho del total de los 20 altos cargos de primer nivel de la Curia, sin contar con los secretarios y subsecretarios de los departamentos, es decir, los puestos del siguiente escalafón. Todos ellos, dejarían sus funciones. Entre ellos, se encontrarían nombres de reconocida valía dentro y fuera de Roma como el “ministro” responsable de todos los obispos del planeta y siempre papable, el canadiense Marc Ouellet, el titular del área de Cultura, el intelectual más reputado de la Iglesia, Gianfranco Ravasi, de 79 años.

Además, en el aire podrían quedar otros dos que estarían en la cuerda floja porque hoy tienen 74 años, pero llegarán a la edad límite entre septiembre y diciembre de este 2022: Kevin Farrell como prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, y Marcello Semeraro, actual prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.

“Tsunami” vaticano

En total, Francisco borraría del mapa prácticamente a la mitad de los directivos de la Curia Romana, lo que supone todo un “tsunami” vaticano que afectará de forma piramidal al resto del organigrama, cerrando a la par otro ciclo añadido, el de los prefectos y presidentes que todavía quedaban como herencia del pontificado de Benedicto XVI.

En realidad, cualquier cardenal que esté al frente de un dicasterio o demás organismos permanentes de la Curia Romana y de la Ciudad del Vaticano, han de presentar su renuncia cuando rebasan esos 75 años, tal y como recoge la Constitución en su artículo 17, que remite al artículo 354 del Código de Derecho Canónico, apostillando que el pontífice “proveerá, teniendo en cuenta todas las circunstancias”. Y es que, en la práctica, como sucede también con los pastores diocesanos, en no pocos casos se suele aceptar esta baja definitiva en la barrera de los 80, algo que también recoge la nueva reforma legal, que también limita los mandatos a dos períodos de cinco años.

Tal y como ha manifestado Francisco en público en varias ocasiones, quiere evitar que los cargos se eternicen en el Vaticano, buscando que sean puestos de ida y vuelta a sus lugares de origen con el fin de prevenir comportamientos funcionariales o corruptelas en los jefes de los departamentos.

Dar paso a las nuevas generaciones

Pero, ¿por qué ahora este golpe en la mesa en bloque? «En la nueva fase en la que entra el pontificado, Bergoglio quiere un impulso renovado, algo que está convencido de que podrá conseguir con la siguiente generación de pastores que ya venían demostrando su pericia en otros cargos de segunda línea», explican fuentes vaticanas que conocen la hoja de ruta del pontífice y su capacidad de liderazgo para saber cómo y cuándo marcar el paso. Es decir, que lo previsible es que algunos secretarios o subsecretarios de los diferentes “ministros” sean ascendidos, aunque bien es cierto que, conociendo los precedentes de nombramientos de Francisco, siempre es posible que guarde algún as bajo la manga con algún ‘outsider’ procedente del último rincón del planeta .

A la par, desde la Santa Sede desmienten que sea una jugada del pontífice para borrar del mapa a posibles cardenales que estén haciendo una oposición desde dentro. “Con la salida por fin de mandato del cardenal alemán Gerhard Müller del la Congregación para la Doctrina de la Fe y del cardenal nigeriano Robert Sarah, al frente del Culto Divino, desaparecieron de la cúspide quienes ejercían una resistencia de facto a la reforma, por lo que ahora se trataría más de un rejuvenecimiento, más que de cambios de fondo”.

De hecho, esta medida de Francisco arrastra a alguno de sus colaboradores de máxima confianza en puestos clave. Entre ellos, el español Luis Francisco Ladaria, de 78 años, al que precisamente eligió en 2017 para suceder a Müller, al frente de la antigua Inquisición, por su discreción y capacidad ejeuctiva.