Incendios

El fuego no da tregua en Zamora y arrasa ya más de 20.000 hectáreas

Obliga a cortar el AVE Madrid-Galicia y a desalojar una docena de pueblos en torno al paraje de la Sierra de la Culebra

El incendio forestal declarado el pasado miércoles por la noche en la reserva de la Sierra de la Culebra, en la provincia de Zamora a causa de los rayos de una tormenta, ha carbonizado ya cerca de 20.000 hectáreas
El incendio forestal declarado el pasado miércoles por la noche en la reserva de la Sierra de la Culebra, en la provincia de Zamora a causa de los rayos de una tormenta, ha carbonizado ya cerca de 20.000 hectáreasMariam A. MontesinosAgencia EFE

La veintena de incendios que se han declarado estos días por todo el territorio nacional mantienen en alerta a varias provincias, sobre todo en Cataluña, Aragón y Extremadura, aunque el que más preocupa es sigue siendo el de la Sierra de la Culebra (Zamora). Aquí ya van más de 20.000 hectáreas calcinadas en su mayoría de superficie forestal arbolada de pino, monte bajo y matorral y los Bomberos tuvieron que desalojar a 14 pueblos a lo largo de estos días aunque ya han podido regresar a sus casas los vecinos de siete de ellos.

El fuego llegó esta tarde a las inmediaciones de la vía del AVE Madrid-Galicia a la altura de Val de Santa María, lo que obligó a cortar el trazado ferroviario entre las estaciones de Sanabria Alta Velocidad y Zamora.

De hecho, la Unidad Militar de Emergencia (UME) ha aumentado su dotación de personal en la zona con hasta a 200 militares, además de 75 vehículos terrestres y dos helicópteros.

Esta madrugada fue dura y de intenso trabajo para los efectivos, con la incorporación a primera hora de la mañana de medios aéreos de extinción y, aunque el incendio seguía activo, presentaba menos virulencia. El fuego comenzó por una tormenta seca con fuerte aparato eléctrico y sin apenas precipitaciones, y se complicó, según los expertos, por la combinación de temperaturas de 40 grados, baja humedad y vientos.

Pero no es el único incendio importante ya que los efectivos siguen luchando contra las llamas además en zonas de Cataluña y Aragón, si bien el declarado el viernes en Caudiel (Castellón) ya ha dado «prácticamente por estabilizado». Esta mañana trabajaban en esos incendios, entre otros medios, 919 militares y 308 medios de la Unidad Militar de Emergencias (UME).

También los Bomberos de la Generalitat se afanaban esta mañana en la extinción de un nuevo incendio forestal que se declaró a mediodía en el término municipal de Olivella (Barcelona), cercano al parque natural de El Garraf, lo que complica la lucha contra el fuego en la zona.

El más importante en la zona sigue siendo el incendio forestal del municipio leridano de Artesa de Segre, desatado el pasado miércoles, que ya ha quemado hasta el momento 2.146 hectáreas. Los trabajos se centran en la zona noreste del incendio y se está pendiente del comportamiento del fuego en el flanco noroeste, en el que se ha trabajado a lo largo de la noche, con las condiciones meteorológicas más favorables. También hay activos en la provincia de Lleida el de Lladrus, uno de los más preocupantes por su potencial, que se había estabilizado ayer, tras quemar 50 hectáreas y se ha impedido que avanzara hacia una masa forestal de 50.000 hectáreas.

También en Aragón preocupaban las peores condiciones meteorológicas previstas para esta tarde. Hasta el momento, la cabeza y el flanco derecho del incendio de Nonaspe (Zaragoza) eran las zonas que centraban la atención del operativo que trabaja en su extinción, aunque la situación era «buena» tras las labores del viernes al sábado. En estas labores de extinción, que se inició en una parcela frutícola, han trabajado más de 200 personas, entre efectivos del Gobierno aragonés y de la UME, junto a 14 medios aéreos.

Mientras, en Cáceres el incendio forestal de Hervás preocupaba por que las llamas afectaban a una zona de robledal de difícil acceso y alto valor ecológico.

La “tormenta perfecta” para el fuego

Los expertos llevaban mucho tiempo advirtiendo del peligro de incendio en los montes de muchas zonas de España. La falta de cuidado en los montes, muchos «abandonados», sin limpiar ni hacer cortafuegos, unido a las lluvias de marzo y la sequía prolongada posterior, sin precipitaciones, hacían el cóctel perfecto para que cualquier chispa se propagara rápidamente por el campo sequísimo. Las altas temperaturas durante la pasada semana han hecho el resto y ahora los bomberos no dan abasto para sofocar todos los focos activos al mismo tiempo.