Encuentran dos nuevos factores que aumentan el riesgo de ictus en mujeres

En España, unas 110.000 personas sufren un ictus cada año, siendo la población femenina quien se lleva la peor parte

Ictus
Ictus FOTO: STOCKDEVIL/ ICTUS STOCKDEVIL/ ICTUS

El ictus o infarto cerebral es la segunda causa de muerte en todo el mundo y la primera causa de discapacidad. Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), unas 110.000 personas sufren un ictus cada año en España, de los cuales al menos un 15% fallecen y, entre los supervivientes, en torno a un 30% se quedará en situación de dependencia funcional.

Si bien, puede sucederle a cualquier persona de cualquier edad, lo cierto es que, las consecuencias y las secuelas son más graves en las mujeres. A nivel mundial, alrededor de 3 millones de mujeres murieron a causa de un ictus en 2019 y perdieron un total de 10 millones de años de vida saludable debido a la discapacidad tras la afección, un 44% más de años que los hombres. Pero, ¿por qué el riesgo es mayor en las mujeres?

Gran parte de los factores de riesgo del infarto cerebral, son compartidos tanto por hombres como por mujeres (edad, tabaquismo, diabetes, hipertensión, obesidad, colesterol alto, sedentarismo,…), sin embargo, el hecho de ser mujer conlleva otros factores añadidos como el embarazo, cambios hormonales o la menopausia.

Ahora, un reciente análisis de estudios observacionales, publicado en ‘The BMJ’, ha asociado la infertilidad y el aborto espontáneo a un mayor riesgo de ictus no mortal y mortal a largo plazo. Los investigadores sugieren que el control temprano de las mujeres que han sufrido un aborto espontáneo o un parto de mortinato, junto con cambios en su estilo de vida, podría reducir el riesgo de sufrir un derrame cerebral.

Los investigadores analizaron los datos del consorcio InterLACE, que reúne datos sobre salud reproductiva y enfermedades crónicas, de un total de 27 estudios. En el análisis se incluyeron datos de ocho estudios de siete países (Australia, China, Japón, Países Bajos, Suecia, Reino Unido y Estados Unidos). Realizaron cuestionarios para encontrar información sobre la infertilidad, el aborto espontáneo y la mortinatalidad. También buscaron datos sobre accidentes cerebrovasculares no mortales mediante cuestionarios o en los registros hospitalarios. Los datos hospitalarios se utilizaron para identificar los casos de ictus mortal y los subtipos de ictus (hemorrágico o isquémico). En total, se incluyeron en el estudio unas 620.000 mujeres, con edades comprendidas entre los 32 y los 73 años al inicio del estudio.

Según los resultados del trabajo, las mujeres con antecedentes de infertilidad tenían un riesgo un 14% mayor de sufrir un ictus no mortal que las mujeres sin infertilidad. El aborto espontáneo también se asoció a un riesgo un 11% mayor de sufrir un ictus no mortal. Además, el riesgo aumentó con el número de abortos espontáneos que tenía la mujer. Encontraron que uno, dos y tres abortos espontáneos conllevaban un aumento del 7%, 12% y 35% del riesgo de ictus, respectivamente. En el caso de las mujeres que tuvieron tres o más abortos, el aumento del riesgo de ictus isquémico y hemorrágico no mortal fue del 37% y el 41%, respectivamente. Del mismo modo, en el caso de los accidentes cerebrovasculares isquémicos y hemorrágicos mortales, tres o más abortos se asociaron a un aumento del riesgo del 83% y el 84%, respectivamente.

También los antecedentes de mortinatos se asociaron a un riesgo superior al 30% de sufrir un ictus no mortal, y las mujeres que habían tenido varios mortinatos (dos o más) tenían casi un 80% más de probabilidades de sufrir un ictus isquémico no mortal. El estudio también descubrió que los mortinatos recurrentes se asociaban a un riesgo de ictus mortal superior al 40%.

Los autores del análisis afirman que la relación entre la infertilidad y el aumento del riesgo de ictus puede deberse a afecciones como el síndrome de ovario poliquístico (SOP) y la insuficiencia ovárica prematura (IOP), mientras que la disfunción endotelial (estrechamiento de los vasos sanguíneos del corazón) puede explicar el mayor riesgo de ictus de las mujeres con antecedentes de mortinatos o abortos recurrentes. No obstante, también advierten de que los estilos de vida poco saludables (como el tabaquismo o la obesidad) también se asocian a la pérdida del embarazo, así como a la infertilidad, lo que también podría contribuir a un riesgo elevado de ictus. Se trata de un estudio observacional y, como tal, no puede establecer una causa, sin embargo, se trata de un estudio amplio y bien diseñado, y los resultados se mantuvieron en gran medida tras los análisis posteriores, lo que sugiere que los resultados son sólidos. e.

Síntomas de un ictus

Los síntomas de un ictus se concretan en la pérdida de fuerza repentina de la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo o una sensación de acorchamiento u hormigueo en estas partes del cuerpo. También se puede producir un trastorno repentino de la sensibilidad o una pérdida súbita de visión parcial o total en uno o ambos ojos.

Además, puede darse una alteración repentina del habla y dificultad para expresarse y ser entendido. También destaca un dolor de cabeza súbito de intensidad inhabitual y sin causa aparente y sensación de vértigo y desequilibrio.

Aunque la gran mayoría de los pacientes que sufren un ictus suelen presentar una combinación de varios síntomas, experimentar únicamente uno de ellos ya es motivo de urgencia. La Sociedad Española de Neurología aconseja que “ante los primeros síntomas de ictus debe llamarse inmediatamente al 112 y no trasladar al paciente por medios propios al hospital o al centro de salud”.

Cómo prevenir un ictus

La prevención es un factor determinante en el desarrollo de la enfermedad y mantener un buen estado de salud es primordial. Es por ello por que los expertos recomiendan: controlar la presión arterial, reducir la ingesta de grasas saturadas en la dieta, controlar la diabetes, dejar de fumar, mantener un peso saludable, seguir una dieta rica en frutas y verduras y hacer ejercicio de forma regular.