La fase explosiva de la séptima ola durará hasta finales de julio

La escalada de casos y el aumento de hospitalizaciones sitúan a España a niveles de 2021

Zona de urgencias del Hospital Insular de Gran Canaria
Zona de urgencias del Hospital Insular de Gran Canaria FOTO: CONSEJERÍA DE SANIDAD DEL GOBIERNO DE CANARIAS CONSEJERÍA DE SANIDAD DEL GOBIER

Las infecciones y hospitalizaciones en España han repuntado esta semana. Hay unas 400 personas en las UCI y se superan las 9.500 camas ocupadas por pacientes covid. La incidencia en los menores 65 años es de 800 casos por cada 100.000 habitantes, y en los mayores de 80 está por encima de los 1.000. Los sublinajes BA.4 y BA.5, de Ómicron, siguen extendiéndose y tienen capacidad de reinfectar a quienes ya pasaron la infección.

Los datos del último informe de Sanidad, publicado el pasado martes, confirmaron lo que los expertos ya sabían: que nos encontramos inmersos en una fase explosiva de la séptima ola, que, a diferencia de la fase «silenciosa» – que duró de mediados de mayo a principios de junio– se caracteriza un crecimiento exponencial de los contagios: 30% para la incidencia acumulada (IA) a 14 días y 40% para la IA a 7 días. Unas cifras que rozan ya los máximos de mayo post sexta ola. Este crecimiento acelerado aleja del horizonte el «pico» de esta ola, que no se prevé alcanzar hasta dentro de tres o cuatro semanas.

De este modo, el mes de julio puede ser muy complicado, sobre todo si se tiene en cuenta la saturación que ya existe en los servicios de Urgencias, que irá a peor a medida que avance el verano a menos que se tomen medidas para reforzar el personal sanitario de cara a estos meses.

Las altas tasas de trasmisión de la infección– que, recordemos, están infraestimadas ya que, desde abril no se contabilizan las infecciones en menores de 60 años– contradicen la postura oficial del Ministerio de Sanidad que, desde principios de año, defendía que la pandemia iba a transformarse en una endemia durante 2022.

Sanidad ve estabilización

Pese a ello, la ministra de Sanidad, Carolina Darias, aunque reconoció ayer que hay una tendencia general de ascenso de casos, aseguró que España cuenta con «un nivel de protección adecuado». Además, apuntó que «se ha producido una estabilización en cuanto a la gravedad de los casos y a la ocupación de las UCI».

La realidad es que nuestro país, como algunos otros de Europa (Portugal, Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Francia, Irlanda, Italia, Países Bajos y Suecia), está en medio de una ola en toda regla, que ya afecta a todos los territorios. La mayoría de las regiones superan los 1.000 casos por cada 100.000 habitantes, y esa sincronización es otro de los indicadores del cambio de fase.

Los expertos aclaran que la escalada de contagios y reinfecciones no responde solo a la vuelta a la normalidad– con eventos masivos, viajes, contacto social estrecho sin medidas de contención, entre otras– sino a las características de las nuevas variantes de Ómicron que avanzan para hacerse dominantes. BA.5, a diferencia de BA.1 y BA.2, es extremadamente transmisible, dado que se ha mostrado que evade más eficientemente la respuesta inmune generada por las vacunas, e incluso la inmunidad derivada de una infección previa con la variante Ómicron original. Además, hay indicios de que vuelve a afectar con más fuerza a las vías respiratorias profundas (pulmones).

Pero no todo es negativo. La experiencia de la ola de BA.5 en Suráfrica, donde esta cepa ya está «de bajada», ha mostrado que es menos virulenta que sus predecesoras y, aunque provoca hospitalizaciones a un nivel similar, las cifras de fallecidos descendieron a la mitad. Por otro lado, al afectar al tracto respiratorio inferior, se creé que la infección con Ómicron BA.5 aportará una inmunidad más duradera.