Las vacunas de Pfizer y Moderna pueden volver a congelarse sin perder su eficacia

Un estudio demuestra que las vacunas basadas en ARN mensajero no pierden la capacidad para inmunizar contra la covid si se congelan después de preparar las jeringuillas

Una enfermera prepara una dosis de la vacuna de Pfizer contra la covid-19
Una enfermera prepara una dosis de la vacuna de Pfizer contra la covid-19 FOTO: ERNESTO GUZMÁN JR EFE

Las vacunas de la covid basadas en ARN mensajero, es decir, las de Pzifer-BioNTech y Moderna, pueden volver a congelarse sin que pierdan su eficacia para inmunizar contra la enfermedad, según afirma un estudio del Hospital del Mar y la Universidad Pompeu Fabra (UPF). La investigación se ha publicado en la revista ‘Vaccines’ y sus autores afirman que puede suponer “un paso muy importante” para impulsar la vacunación en todo el mundo, sobre todo en países con infraestructura médica precaria.

Para comprobar si estas vacunas podían volver a congelarse una vez se habían preparado las jeringuillas para su administración, los investigadores utilizaron restos descartados en centros de vacunación, pero que habían sido manipulados siguiendo el protocolo establecido. Estas vacunas se inyectaron a ratones de laboratorio siguiendo tres modelos diferentes: una parte se administró siguiendo las condiciones habituales y recomendadas por los fabricantes; otra se congeló a -20 ºC durante un mes, antes de pincharla en los ratones; por último, un tercer grupo se congeló a -80 ºC durante el mismo período antes de inyectarlas.

Los investigadores comprobaron que en todos los casos, los roedores desarrollaron la misma respuesta inmunitaria contra la covid. Tampoco se detectaron efectos secundarios destacables en los animales que recibieron las muestras manipuladas en condiciones distintas de las indicadas por los fabricantes en relación con la posibilidad de volver a congelarlas.

A su vez, el equipo realizó un análisis de estabilidad del ARN mensajero. Demostraron que la manipulación y la vuelta a la congelación no degrada el ARN mensajero y que las cualidades son las mismas en las tres condiciones de experimentación evaluadas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que solo en Europa y Japón se han perdido 240 millones de dosis y una parte de las enviadas a países en desarrollo dentro de la iniciativa COVAX no se han podido aprovechar por problemas de caducidad. Esto ha provocado grandes desigualdades en la cobertura vacunal que, en los países desarrollados roza el 70 %, mientras que a los menos favorecidos no supera el 12 %.

La opción de congelar los viales una vez preparados puede permitir realizar la manipulación de las vacunas en el país emisor, congelar las jeringuillas, y enviarlas para que se utilicen de inmediato sin necesidad de una gran infraestructura para ello. Esto facilitaría las campañas de vacunación a los países de rentas más bajas y también puede facilitar su distribución a áreas rurales. Según el estudio, la vacuna puede estar congelada un mes.

“El hecho de poder volver a congelar las vacunas puede suponer un enorme avance, permitiendo maximizar la potencialidad de todos los viales reconstituidos y minimizar su derroche”, ha destacado Santi Grau, director del Área de Medicamentos del Hospital del Mar.