Las “herederas” de Ómicron, un reto para la eficacia de las vacunas

Ni siquiera la protección híbrida (vacunas + infección) es la óptima antes estas nuevas subvariantes. Diversas investigaciones indican que hay mayor riesgo de neumonía vírica, especialmente para los mayores de 70

Gente con y sin mascarillas en las calles de Madrid, a 20 de abril de 2021
Gente con y sin mascarillas en las calles de Madrid, a 20 de abril de 2021 FOTO: Alberto R. Roldán La Razón

Los sublinajes Ómicron del SARS-CoV-2 BA.2.12.1, BA.2.13, BA.4 y BA.5 suponen un reto para la futura eficacia de la vacuna. Todos recordamos el gran pico de contagios que produjo Ómicron BA.1, ocasionando una ola- la sexta en España- que comenzó en octubre de 2021, duro seis meses y de la cual ya no queda rastro. Rápidamente, Ómicron dio una subvariante- llamada BA.2- cuya ola comenzó en enero de este año y que todavía se mantiene, aunque ya en unas cifras muy bajas.

La evolución continúa y ahora esta variante BA.2 ha derivado en nuevos sublinajes (BA.4, BA.5 y el BA 2.12.1) que están siendo responsable de una ola epidémica- la séptima - que no ha hecho más que empezar. “Las características de estas nuevas variantes son que muestran un potencial de mayor transmisibilidad sobre BA.2; tienen mayores afinidades de unión al receptor ACE2 en comparación con BA.1- por lo que infectan a las células con más facilidad-; exhiben un escape de neutralización más fuerte del plasma de los vacunados con tres dosis y, lo que es más sorprendente, de los vacunados que habían pasado la infección con BA.1 en la pasada ola”, explica Francisco J. Roig, neumólogo del Hospital Universitario HM Montepríncipe, de Madrid. “Los últimos datos indican que las personas infectadas por Ómicron BA.1 después de estar vacunados no desarrollan anticuerpos eficaces frente a la infección por BA.2 y BA.4 / BA.5, por lo que es muy posible ver reinfectados en menos de seis meses tras haber tenido covid”, añade.

Se refiere a dos estudios, uno de Estado Unidos y otro en Israel, que muestran que la protección de los anticuerpos neutralizantes- primera defensa ante el virus -, tanto en personas triplemente vacunadas con Pfizer, como en aquellas que además pasaron la infección con la variante Ómicron original entre enero y febrero de este año, es 3,2 veces inferior para la subvariante BA.4 y 2,7 veces inferior para la BA.5.

Para Estanislao Nistal, virólogo y profesor de inmunología clínica de la Universidad San Pablo CEU, de Madrid, aunque estas afirmaciones tienen sentido, no se puede decir con rotundidad que nos encontramos antes variantes más transmisibles e infecciosas que las anteriores. “No se han hecho estudios comparativos con variantes anteriores. Si que hay evidencia de mayor trasmisibilidad respecto a BA.2, pero no aun es escasa. Además, hay que tener en cuenta más aspectos, como que además del receptor ACE2- del que siempre se habla como puerta de acceso del virus- hay otros, por lo que, a lo mejor, el virus muta para unirse mejor a este, pero a la vez pierde afinidad con otros”.

Algo en lo que coinciden los expertos es que la evolución continua de Ómicron plantea grandes desafíos para la inmunidad colectiva, y estos hechos sugieren que los refuerzos de la vacuna derivados de Ómicron BA.1- los denominados bivariantes, que previsiblemente podrán empezar a administrarse en octubre- pueden no ser ideales para lograr una protección de amplio espectro. “Aunque los casos de momento no son mayoritariamente graves, si lo pueden ser para la población de riesgo, lo que añadiría mayor carga asistencial a los servicios de Urgencias y Atención Primaria, ya de por si saturados”, destaca Roig.

Alerta ante un mayor riesgo de neumonía vírica

Las probabilidades de desarrollar una neumonía vírica son más altas con las nuevas variantes, BA.4 y BA.5. De acuerdo con las investigaciones realizadas por el Instituto de Ciencias Médicas de la Universidad de Tokio, BA.4 y BA.5 pueden propagarse más eficazmente a las células de los alveolos pulmonares con respecto a lo que hacían las variantes BA.1 y BA.2, que provocaban unos síntomas predominantemente de garganta. “Este fenómeno, observado en animales de experimentación (hámster infectados), debe ponernos en alerta sobre un posible incremento de hospitalizaciones por neumonía, muy especialmente entre la población mayor de 70 años. Los hospitales deberán tener previsto reforzar su capacidad en medios neumológicos, especialmente en terapia de alto flujo y sistemas de ventilación no invasiva ante esta posibilidad”, explica Roig.

De acuerdo con las características de virulencia y el grado de inmunidad de la población tras la vacunación, se estima que el porcentaje de población que podría resultar contagiada está entre el 5 al 30% dependiendo de factores de inmunidad previa. “En el caso de España, donde la tasa de vacunación completa es de un 87%, en el mejor de los casos podríamos esperar unos 2,5 millones de contagios, siendo la población mayor de 70 años la que se vería más afectada, como así está ocurriendo es EEUU”, destaca el especialista. Por tanto, el mensaje es que estas nuevas variantes no se comportan al menos de forma clínica y patogénica igual que la ancestral Ómicron que nos afectó este invierno. La carga viral de BA4. y BA5 es mayor y es de esperar que los síntomas duren más días, así como el periodo de tiempo de positividad del test de antígeno”, concluye.