Reajuste del Opus: informe anual y prelado sin opción a ser obispo

Francisco matiza la normativa vaticana sobre la Obra de Escrivá de Balaguer

El actual prelado del Opus Dei, Fernando Ocáriz, ha respaldado los cambios en una misiva
El actual prelado del Opus Dei, Fernando Ocáriz, ha respaldado los cambios en una misiva FOTO: Foto La Razón

El alcance de las reformas de Francisco llega a todos los rincones de la Iglesia. Un día después de dar un toque de atención a los obispos alemanes por una deriva cismática por temor a un cambio unilateral de doctrina y moral, el pontífice argentino renueva el marco normativo del Opus Dei, con una actualización de la constitución apostólica «Ut sit» que aprobó hace cuatro décadas Juan Pablo II, por la que se erigió esta Prelatura fundada por el español san Josemaría Escrivá de Balaguer. ¿El motivo? El Papa busca que esta realidad eclesial sintonice su carisma y misión «con las enseñanzas de la eclesiología conciliar». De esta manera, Francisco busca poner en valor su ser y hacer «para promover la acción evangelizadora que cumplen sus miembros» en aras de «difundir la llamada a la santidad en el mundo, a través de la santificación del trabajo y de las ocupaciones familiares y sociales».

A través de la carta apostólica «Ad charisma tuendum», firmada el pasado 14 de julio, pero publicada ayer, Francisco insta a la Obra a rendir cuentas a través de un informe anual a la Santa Sede, mientras que hasta ahora esta particular auditoría se tenía que realizar cada cinco años. Además, a partir de ahora este movimiento, que cuenta con unos 100.000 integrantes en todo el planeta, en lugar de depender del organigrama vaticano de la Congregación para los Obispos tendrá que reportar al Dicasterio del Clero. Eso sí, tal y como se expone en el nuevo ‘motu proprio’, «evaluará las cuestiones afines con los demás Dicasterios de la Curia».

Entre las novedades más significativas, el pontífice argentino ha decidido que el prelado del Opus Dei, es decir, el máximo responsable de la realidad eclesial, no sea reconocido como obispo. Se resuelve así la incógnita del porqué Francisco no había «ascendido» a Fernando Ocáriz en el cargo desde hace cinco años y medio, como sí ocurrió con sus predecesores.

En concreto, el documento papal expone en su artículo 4 que, a partir de ahora, «el prelado no será condecorado ni insignificante del orden episcopal». En el artículo siguiente, el Papa busca compensar de alguna manera con otro reconocimiento: «Se le concede, en razón de su cargo, el uso del título de protonotario apostólico supernumerario con el título de reverendo monseñor y por tanto puede usar la insignia correspondiente a este título».

De forma simultánea a la publicación de la reforma papal, Ocáriz respondía con una carta en la que respalda los cambios. «Aceptamos filialmente», expone el prelado en una misiva en la que también admite que «la ordenación episcopal del prelado no era ni es necesaria para la guía del Opus Dei», sentencia. Además, interpreta esta decisión de Francisco como «la voluntad del Papa de subrayar ahora la dimensión carismática de la Obra nos invita a reforzar el ambiente de familia, de cariño y confianza: el prelado ha de ser guía, pero, ante todo, padre».

En esta misma línea, el sacerdote explica a los miembros del Opus Dei que «el Santo Padre nos alienta a fijar la atención en el don que Dios entregó a san Josemaría, para vivirlo con plenitud». Ocáriz asume como propio el encargo formulado por Francisco de «cuidar el carisma» del Opus Dei, que lo interpreta como «profundizar en el espíritu que el Señor infundió en nuestro fundador y para compartirlo con muchas personas en el ambiente familiar, laboral y social».