Un genio multipremiado y candidato al Nobel

Grisolía recibió, entre muchos otros, el Premio Príncipe de Asturias y la Medalla de Oro en Investigación

Investidura de doctores honoris causa por la UNED a Margarita Salas y Santiago Grisolía, en 2011
Investidura de doctores honoris causa por la UNED a Margarita Salas y Santiago Grisolía, en 2011 FOTO: Álvaro Palomar La Razón

El «profesor Grisolía» no solo fue un intelectual, un pionero e investigador incansable sino que se convirtió a lo largo de su dilatada carrera profesional en uno de los científicos más respetados y admirados de la comunidad internacional. De aspecto frágil, pero de mente prodigiosa, fue objeto de numerosos reconocimientos y galardones desde que comenzó a despuntar en su sector. Es más, los trabajos que realizó en los laboratorios de investigación en Wisconsin y Kansas City, en Estados Unidos, que le llevaron a completar el ciclo de la urea, le impulsaron a estar nominado al Premio Nobel durante varios años.

Aunque no fue hasta 1990 cuando fue galardonado, junto con Salvador Moncada, con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica por su labor científica en el área de la bioquímica en campos muy diversos, principalmente en la enzimología del metabolismo del nitrógeno relacionado con el ciclo de la urea y la degradación de las pirimidina.

Veinte años más tarde, en 2011, llegó la hora de un nuevo hito. En esta ocasión recibió la Medalla de Oro al Mérito en la Investigación y en la Educación Universitaria por parte del Ministerio de Ciencia e Innovación que entonces dirigía Cristina Garmendia. Y fue un hito porque se convirtió en el primer español en recibir este premio, una condecoración civil creada mediante real decreto con la finalidad de «recompensar a personas y entidades que hayan destacado en el desarrollo y fomento de la educación universitaria y la investigación científica y técnica».

Ayer lamentaban su fallecimiento desde el Colegio Oficial de Médicos de Valencia, quien también premió su labor con la Medalla de Oro en 2015. Un galardón más en su currículo al que, entre otros, se suman , el Premio al Mérito Cultural de la Generalitat, o la doble entrega de Alta Distinción de la Generalitat y de las Cortes Valencianas.

Un sinfín de distinciones que le llevarían más tarde a impulsar los Premios Jaume I para premiar a otros genios de la ciencia.