Madrid empezó el viernes a dividir en cinco dosis la vacuna de viruela símica

La administración intradérmica de Imvanex permite sacar 800 dosis de cada 200 viales, manteniendo la misma eficacia en la protección

Un hombre recibe una dosis de Imvanex, vacuna usada contra la viruela del mono, en el centro municipal Edison, en París
Un hombre recibe una dosis de Imvanex, vacuna usada contra la viruela del mono, en el centro municipal Edison, en París FOTO: CHRISTOPHE PETIT TESSON EFE

La Comunidad de Madrid comenzó el pasado viernes a dividir los viales de la vacuna contra la viruela del mono en cinco dosis, puesto que había una autorización por parte de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y también por parte de la ponencia de vacunas. Así, la región se ha adelantado a lo que decida hoy la Comisión de Salud Pública, que estudia si se comienza a administrar por vía intradérmica en vez de subcutánea.

El consejero madrileño de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, lo ha indicado a los medios de comunicación durante una visita al Centro de Transfusión regional. “Comenzamos a dividir los viales en cinco dosis desde el viernes, puesto que había una autorización por parte de la Agencia Europea del Medicamento y también por parte de la ponencia de vacunas. Ya no se administra la vacuna por vía subcutánea, sino que se realiza por vía intradérmica”

Esto permite que de cada doscientos viales, se puedan “optimizar” casi 800 dosis, lo que posibilitará aumentar el número de personas vacunadas y ampliar las agendas, ha señalado.

Se han dado las instrucciones sanitarias tanto al personal del Centro de Vacunación de la Comunidad, situado en la calle General Oráa, como del Hospital Enfermera Isabel Zendal, para que puedan administrar estas dosis.

La nueva estrategia se basa en la evidencia aportada por un ensayo clínico en Estados Unidos, en el que participaron unos 500 adultos, y en el que se pudo comparar la efectividad de la vacuna administrada por vía intradérmica o subcutánea, como dos dosis con un intervalo de cuatro semanas entre cada dosis. Los receptores de la inyección por vía intradérmica recibieron una quinta parte de la dosis subcutánea, pero produjeron niveles de anticuerpos similares a la dosis más alta, aunque sí se cree que tuvieron un riesgo mayor de reacciones locales, como enrojecimiento o decoloración de la piel.

Ruiz Escudero ha expuesto que “la escasez de vacunas” ha sido un problema desde el comienzo de este problema sanitario, al tiempo que ha apuntado que la alerta sanitaria se detectó el 14 de mayo y ya el 17 de mayo la Comunidad de Madrid estaba pidiendo al Ministerio de Sanidad esas vacunas, puesto que “sabíamos de la importancia que tienen para el control de la enfermedad y las vacunas han llegado dos meses después”.

“Aunque la evolución clínica de la inmensa mayoría de los pacientes es bastante favorable, nosotros continuamos en esa la línea de administrar las dosis, de hacer esa vigilancia epidemiológica y de tratar los casos que tengan peor evolución”, ha agregado.