Los sindicatos médicos se unen y valoran una gran protesta nacional

Reclaman al Gobierno un estatuto específico para la profesión y mejoras en los MIR y las retribuciones

Protesta durante una manifestación para apoyar la huelga prevista de la Atención Primaria en la Sanidad Pública y contra las agresiones a algunos sanitarios recibidas en centros de salud en Santander, Cantabria  (España).
Protesta durante una manifestación para apoyar la huelga prevista de la Atención Primaria en la Sanidad Pública y contra las agresiones a algunos sanitarios recibidas en centros de salud en Santander, Cantabria (España). FOTO: César Ortiz Europa Press

«La yesca está muy seca y puede prender por cualquier lado». La frase es de un médico con alta representatividad en el corporativismo profesional que prefiere permanecer en un segundo plano para evitar que su nombre se identifique «con cualquiera de los dos bandos políticos que están en guerra a cuenta de los sanitarios».

De momento, esta «guerra» ha estallado en Cantabria y Madrid, y pronto podría hacerlo en Aragón, Navarra, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Andalucía y Cataluña, como avanzó este periódico. No son los únicos territorios con los médicos en pie de guerra: el conflicto tiene visos de extenderse a toda España.

La Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), organización mayoritaria en la Sanidad y de la que forma parte Amyts –el sindicato que capitaneó la manifestación de Madrid– no descarta respaldar una protesta global de las organizaciones que la integran para forzar a Sanidad a que dé un giro de 180 grados a su política de recursos humanos. A eso, y a que ejerza la función de liderazgo que le confiere la legislación vigente, algo que la Confederación entiende que no está haciendo.

El paso previo a esa movilización global de batas blancas para ganarle el pulso al Gobierno se ha producido por la vía de la unión. Las nulas acciones para mejorar la situación laboral de los médicos por parte del Ministerio son tan evidentes, a ojos de los sindicatos médicos, que han optado por coaligarse. Los tres que por desavenencias habían abandonado la estela de la CESM han decidido volver a unir sus fuerzas. Se trata de Médicos de Cataluña, el Sindicato Médico Andaluz y el Sindicato Médico del País Vasco. Todos juntos, allá por 1995, doblaron el pulso al Ministerio que entonces comandaba Ángeles Amador y pusieron contra las cuerdas al último gobierno socialista previo a la llegada de José María Aznar al poder. 27 años después, la situación lleva camino de repetirse.

El enfado «in crescendo» de los facultativos, la falta de refuerzos y los bajos salarios han favorecido el tránsito a la ira pandémica. Hoy darán una rueda de prensa para exigir mejoras concretas. Piden un estatuto de la profesión médica para que no sean regulados de la misma forma que otras categorías sanitarias. Demandan asimismo mejoras en el sistema MIR y en las retribuciones que eviten la fuga de profesionales al extranjero.