Recomendaciones para evitar caídas en el hielo y la nieve

Llevar un calzado adecuado y caminar con pasos cortos, es fundamental para moverse estos días

Un padre juega con su hija en la nieve en la Serra de Tramuntana, en Mallorca, Islas Baleares (España).
Un padre juega con su hija en la nieve en la Serra de Tramuntana, en Mallorca, Islas Baleares (España). FOTO: Isaac Buj Europa Press

Estos días están siendo los más fríos del invierno. La llegada de una masa de aire polar esta dejando temperaturas anormalmente bajas en gran parte de España, con heladas generalizadas y algunas nevadas en cotas bajas. Las placas de hielo, la escarcha o la nieve, están dificultando la movilidad en muchas aceras y calzadas del país y pueden hacer del simple hecho de caminar una auténtica situación de peligro. El Colegio Oficial de Podología de la Comunidad de Madrid (COPOMA) ha elaborado una serie recomendaciones para evitar resbalones y caídas, con el objetivo de que seamos más precavidos y así evitar accidentes innecesarios. Andar como un pingüino y usar calzado antideslizante, son claves para evitar sustos.

¿Cómo debemos caminar por el hielo para no sufrir caídas?

“Si vamos a paso lento y siendo conscientes de dónde pisamos y la forma en la que lo estamos haciendo, podremos ser capaces de prevenir a tiempo un resbalón. De igual manera, es importante que vayamos a pasos cortos y sin movimientos bruscos”, señalan desde el organismo.

La mejor forma de andar por hielo es hacerlo como los pingüinos: pasos cortos, pecho hacia fuera para adelantar el centro de gravedad y brazos sueltos para ayudarnos a mantener el equilibrio Además, al inclinar el tronco hacia adelante, se conseguirá que el centro de gravedad sea más consistente y sea más difícil perder el equilibrio.

¿Qué zapatos debemos llevar?

Igualmente, la mejor forma de evitar caídas es llevar un calzado que ayude a mantener la estabilidad. Las características más importantes para un buen calzado es que tenga una buena suela de goma antideslizante, con marcas profundas, y que se adapte al pie.

En este sentido, y más en estos días, es importante descartar cualquier zapato con el que no se esté cien por cien cómodos, pues pueden forzar los músculos, pudiendo causar daños de salud en pies e, incluso, en otras partes del cuerpo como rodillas o caderas.

Además de adaptarse a la forma del pie, debe hacerlo a los movimientos fisiológicos, para favorecer una marcha estable, sin esfuerzos añadidos. También es importante que el calzado sea impermeable, transpirable y fabricado con materiales naturales.

Manos, fuera de los bolsillos

Otro consejo básico es utilizar guantes, para poder tener las manos libres, fuera de los bolsillos, y poder emplearlas para equilibrarnos o como apoyo para frenar el golpe, si por desgracia se produce una caída.