Aitor, el niño de 7 años que asombró a Microsoft

Aitor no olvidará el día que visitó la sede de Microsoft en Madrid. Y parece que tampoco los propios trabajadores de la empresa de Bill Gates, que se sorprendieron con su precocidad. Gracias a esa visita, ahora enseña orgulloso su bien más preciado: un hp firmado por su fundador
Aitor no olvidará el día que visitó la sede de Microsoft en Madrid. Y parece que tampoco los propios trabajadores de la empresa de Bill Gates, que se sorprendieron con su precocidad. Gracias a esa visita, ahora enseña orgulloso su bien más preciado: un hp firmado por su fundador

Ya ha creado 20 «apps», cuatro de ellas disponibles en Windows Store. ¿Su siguiente reto? Inventar su propio sistema operativo. Y si tiene tiempo, su propio robot.

A cualquier niño de apenas 3 años le chifla todo aquello que tenga botones: mandos a distancia, móviles, ordenadores... Pero, ¿cuántos a esa edad ya han instalado un sistema operativo? ¿Cuántos a los 6 han desarrollado una «app»? ¿Cuántos pueden presumir a los 7 de tener cuatro aplicaciones disponibles en Windows Store? En España, sólo uno: Aitor Guzmán. ¿El programador más joven de España? Seguro. ¿Y del mundo? Posiblemente. Así se lo ha reconocido Microsoft, que invitó a Aitor y a sus padres a su sede de Madrid, en una visita que no olvidará jamás. Y es que, de los cuatro ordenadores que tiene, ahora hay uno que se ha convertido en su favorito: «El que viene firmado por Bill Gates. Y en azul, que es el color que más me gusta», dice el pequeño.

Aitor vive en la localidad castellonense de la Vall de Uxó junto a sus padres, Alejandro Guzmán y Begoña Molina. Su padre relata cómo a los 2 años el pequeño ya se fijaba en los móviles y todo «gadget» tecnológico que caía en sus manos. Sin embargo, también notaban que, a los 3 años, Aitor no hablaba. Sólo repetía lo que le decían. «En el colegio tampoco hablaba. No se relacionaba con los otros chicos. Sin embargo, le pusieron fotos de sus 25 compañeros en el colegio y era capaz de identificar todas con los nombres de los niños. No falló ninguno. La maestra se quedó impresionada». No era la única muestra de su talento. Sus padres recuerdan también que, viajando en coche, era capaz de identificar por su número las 80 canciones de un CD.

La psicóloga del colegio vio a Aitor. ¿Su dictamen? Tenía el Síndrome de Asperger, un trastorno generalizado del desarrollo infantil, enclavado dentro del espectro autista. «Se conoce poco del tema. De hecho, hay mucha gente mayor que no está diagnosticada. Por eso, se le enseña sobre todo a relacionarse socialmente, con el fin de que no se sienta incomprendido», dice Alejandro. ¿Y Aitor es consciente? «Él lo sabe, y se ha hablado con él. Pero no le da importancia».

La noticia llegó a medida que Aitor iba desarrollando su don. No tardó en interesarse por los ordenadores. Tenía 4 años. Al estar parado, Alejandro pasaba más tiempo en casa. «Me vio instalar un sistema operativo estropeado. Estaba conmigo y le llamó la atención. ‘‘¿Lo podemos hacer de nuevo?’’, me preguntó. Aitor empezó a buscar tutoriales en Youtube, y vio que era capaz de instalar sistemas operativos. Ahí ya ‘‘flipé’’», recuerda. Se convirtió en una obsesión. «Instaló todos: Windows, Linux, Mac...». Aitor no paraba. Cuando iba con su familia a un Mercadona, le preguntaba a las cajeras que sistema usaban. Lo mismo si acompañaba a su padre a una revisión de ITV. «¡Pero bueno! ¿Y tú quién eres?», preguntaban sorprendidos. «¡Tienes Windows 6!», decía el pequeño. Se enfrascó en los sistemas operativos. Los instalaba, los borraba, los volvía a instalar... Su padre dice que «se pasaba». «Yo le decía que no podía estar así todo el día, que podía hacer más cosas. Vio un vídeo de otro chico de 8 años que había creado una ‘’app’’ para Windows. ‘’¿Ves? Este niño hace otras cosas», relata. Y para el pequeño fue un reto.

A los 6 años, y con ayuda de su padre, creó su primera aplicación. «Iba sobre él, en la que se presentaba y contaba su historia». A la vez, fue desarrollando su canal de YouTube, «Aitor, el pequeño informático», donde ofrece tutoriales, algo que hacía igualmente a través de redes sociales como Facebook. Después, ya solo, creó «Doraemon Aitor», en la que ofrece información y fotos sobre este célebre «gato cósmico» del ánime japonés. «La quería llamar sólo ‘‘Doraemon’’, pero no podía ser por temas de derechos de autor», dice el padre. A continuación llegó «Mi pueblo la Vall de Uxó», en la que habla de la historia de su municipio, con teléfonos de contacto, indicaciones de cómo llegar... Y también «Vídeos Cartoon», con vídeos de sus personajes favoritos, entre ellos Bob Esponja y, por supuesto, Doraemon. Estas cuatro «apps» están disponibles de forma gratuita en la tienda de Windows, pero, en total, Aitor ya ha hecho 20. Para él es como una firma: cuando alguna televisión ha ido a entrevistarle recientemente, les ha creado directamente una «app» a modo de regalo. Eso sí, su padre le advierte que tenga cuidado, que en el ciberpespacio no todo el mundo tiene intenciones tan buenas como las suyas. «Siempre se lo digo, hay gente que puede engañarle o hacerle daño. Y es consciente de que hay cosas que no son buenas». Y lo mismo con las palabrotas. «¡Ya sé que no las puedo decir, papá!», dice.

El término «nativo digital» se queda corto en su caso. «¿Mis lenguajes informáticos? Visual Basic, Java, iTunes, Ruby...», dice después de pensar un poco. ¿Y el mundo Apple? «Menos, es más complicado... No me quiero meter en más líos». En el «cole» antes hablaba mucho de ordenadores, pero al ver que los otros niños no le entendían, cada vez lo hace menos. Su padre sabe que Aitor puede sorprender, pero «como lo llevamos viendo todos los días, para nosotros es normal». Seguro que la visita a Microsoft la recordará toda su vida. En la empresa de Bill Gates se asombraron de que un niño tan pequeño tuviera ya este nivel. Su padre fue el que las mandó a la empresa para que las pusieran en su tienda. «A nosotros no nos extrañaba lo que hacía en casa, pero en la visita sí que vimos que todo lo que ha hecho no era normal». Allí hizo buenas migas con algún programador, al que consulta cuando le asalta alguna duda. Y lo mismo con la empresa de ciberseguridad S2 Grupo, a la que le han invitado para verla. Un detalle: «Aitor a veces no mira a los ojos cuando se le habla. Sin embargo, durante estas visitas, les miraba directamente».

Hace poco hizo la gran pregunta: «¿Con esto puedo ganar dinero?». «Tú aprende, y, cuando seas mayor, podrás ganar dinero», responde su padre. Por eso, ya hace sus planes a largo plazo. O a corto, teniendo en cuenta su precocidad. Hay una pregunta que siempre se le hace a los niños. Y en su caso, está más que justificada. ¿Qué quieres ser de mayor? «Inventor y programador. Inventor para crear un robot, y programador para crear un sistema operativo como Linux», responde. Dice que el sistema «lo lleva a la mitad». El chaval promete.