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Cachorros, la «mercancía» que viene del Este

Recorren miles de kilómetros desde Eslovaquia y República Checa para llegar a tiendas españolas y lo hacen en condiciones terribles. Sus pasaportes se falsifican para burlar las normativas sobre vacunación

  • Los animales recorren miles de kilómetros encerrados en camiones en pésimas condiciones
    Los animales recorren miles de kilómetros encerrados en camiones en pésimas condiciones
Madrid.

Tiempo de lectura 8 min.

28 de marzo de 2017. 04:24h

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Belén Tobalina Madrid. 27/3/2017

Criados con un único objetivo: ganar dinero. No importa su bienestar, ni vacunarlos sabiendo de antemano que de nada les va a servir, ni que mueran a la semana siempre que lo hagan después de haberlos vendido. Ésa es la realidad de la importación de perros provenientes de Eslovaquia, Hungría... La llegada de canes procedentes de países del Este es un goteo continuo que promueve que las hembras sean preñadas sin descanso en malas condiciones higiénico sanitarias, el hacinamiento de animales... Vienen en camiones intentando sortear cualquier dispositivo que impida llegar a su destino: las tiendas de mascotas.

«Las redes de delincuencia organizada que operan en este ámbito utilizan el desconocimiento de los trámites y requisitos necesarios para adquirir un animal que tienen muchas veces los ciudadanos. Nuestro país es receptor de mascotas procedentes de otros países, sobre todo en los últimos años, de Eslovaquia y Republica Checa. El movimiento tiene lugar por vía terrestre, pero también marítima y aérea», explica Luis Fernando Solanas, alférez de la Guardia Civil, de la Jefatura del Seprona.

Un recorrido de «3.000 kilómetros para evitar ser detenidos», añade Ignasi Rodríguez, jefe de la Sección de Protección de Animales de Compañía de la Subdirección General de Biodiversidad de Cataluña, que añade que son los propios «veterinarios oficiales los que les falsifican la documentación». El motivo: los perros incumplen la normativa europea. «La UE exige que los perros tengan como mínimo tres meses y medio y los que vienen llegan sin dientes, de menos de 20 días. Ese límite es por la vacuna de la rabia, que se pone a partir de los tres meses y se necesitan 20 días para que haga efecto», subraya Matilde Cubillo, presidenta de Justicia Animal y de la Federación de Asociaciones Protectoras y de Defensa Animal de la Comunidad de Madrid (Fapam). Esta asociación fue la primera que denunció al Seprona la llegada de un camión con documentos falsificados. «Fue hace 15 años y hoy el problema sigue produciéndose», asegura Cubillo, que avanza a este periódico que desde Justicia Animal «estamos preparando una denuncia a la UE al respecto. Hemos conseguido acceder a la documentación oficial del país de origen de los perros, que contradice la documentación con la que llegan a España. Lo hemos detectado en perros procedentes de Eslovaquia y Hungría. No es un caso, sino muchos. El problema es que desde el Seprona nos dicen que la estafa se produce en el país de origen y no estamos llegando a una solución. De ahí que vayamos a presentar una denuncia».

«El modus operandi se realiza por establecimientos de venta de animales de nuestro país, que los adquieren a precios muy bajos, incumpliendo las medidas sanitarias y de transporte y que, una vez en España, serían amparados con documentos no válidos o falsificados. El Seprona lleva a cabo numerosas inspecciones para asegurar por un lado el bienestar de los animales y, por otro, que el ciudadano que adquiere una mascota lo haga con todas garantías», explica el alférez Solanas, que destaca la Operación Argos desarrollada hace tres años, con 2.208 establecimientos inspeccionados, 1.309 infracciones constatadas y 21.340 animales de compañía comprobados».

No es un caso, «son todos», asegura José Enrique Zaldívar, presidente de la Asociación de Veterinarios Avatma, que incide en la importancia de que los cachorros tengan como mínimo tres meses y medio por la vacunación antirrábica, que es obligatoria. Aunque desde el Seprona aseguran que no es el 100% de los casos. «La vacuna se pone a los tres meses y tienen que pasar dos o tres semanas para que tenga inmunidad, es decir para que alcance la tasa de anticuerpos necesaria. En tiendas se están vendiendo perros de 35, 40, 45 y 50 días. En sus pasaportes pone que están vacunados contra la rabia, eso es una irregularidad y una ilegalidad». «Los cachorros que estamos viendo en nuestras clínicas vienen mal vacunados. Los venden como si tuvieran la vacuna frente al moquillo cuando la primera se pone a los 50 días. Se la han puesto antes de tiempo, lo mismo sucede en el caso del parvovirus, hepatitis y la leptospirosis, que hay que ponerlas a los 45-50 días como pronto y se están poniendo a los 30». Ponerlas antes de tiempo hace que no sirvan. Zaldívar explica que hay que volver a vacunarlos y desparasitarlos. «Unos veterinarios optan por revacunarlos y otros, como es nuestro caso, sacamos sangre y si presentan anticuerpos no les vacunamos y si no, sí. El problema es que en las tiendas los vendedores dan un certificado sanitario y si a los siete o diez días se pone enfermo tienes que llevarlo al veterinario que él proponga o se pierde la garantía. Muchas familias han acudido a nosotros porque a los días de comprar el animal se les ha muerto», hace hincapié Cubillo.

Un ejemplo es María Ángeles. Adquirió a su perro en una tienda de mascotas en Pinto. «Kira está enferma. Me la dieron así. Tiene sarna. Cuando me la llevé tampoco me dijeron que la habían operado. Era un cachorro y me dijeron que la tinta negra es porque estaba manchada. Qué ilusa fui. En la tienda me decían que perdía mucho pelo porque tenía una alergia alimentaria. Luego que era moquillo. Al final la llevé a un veterinario que me dijo que no sabía si iba a poder sobrevivir y que tenía sarna. Ahora se está quedando ciega». Al preguntarle cuánto dinero se ha podido gastar en sus cuidados veterinarios, dice con resignación: « He perdido la cuenta». Pero, ¿más de 1.000 euros? «Sí, mucho más. Eso seguro». Una suma que se añade a los 400 que gastó en adquirirla. «Me dijeron que era criado aquí. Luego supe que, de ser así, hubiera costado mucho más». Su siguiente perro es Carlino, un podenco que adoptó.

El presidente de la asociación de veterinarios explica que «entre el 80 y el 90% de los perros que se adquieren en tienda proceden de países del Este. El resto son de criadores españoles. Y todos tienen alguna ilegalidad o irregularidad. En al menos el 40% de los casos, tienen enfermedades infectocontagiosas y parasitarias, como el moquillo, que no es transmisible, o las parasitarias, que algunas como varias intestinales sí se transmiten, sobre todo a los niños, y sarna. En el 10% de los casos los perros tienen enfermedades congénitas o hereditarias».

Detrás de todas estas irregularidades está el negocio. «Importar un cachorro de raza West Highland Terrier de Eslovaquia cuesta entre 40 y 50 euros, pero el vendedor de la tienda lo venderá a 350 o 400 euros. Si se adquiriera a un criador español por menos de 600 euros no te lo vende», explica Zaldívar. Y lo mismo sucede con otras razas. «Un criador español te cobra más de 1.000 euros por un Yorkshire Terrier, si es de estos países, se puede adquirir por poco más de 300 euros», asegura Cubillo, y añade: «Muchos de ellos cuando crecen no son ni de raza, por eso muchos dueños dicen que es un Yorkshire húngaro, aunque eso no sea así».

Ninguno de los expertos consultados se atreve a arrojar una cifra a nivel estatal. «Sólo en la Comunidad de Madrid entran como mínimo 300 perros a la semana procedentes de países del Este», concluye Cubillo. La organización en defensa de los animales Four Paws calcula que cada año se venden en Europa 46.000 animales cuyo valor de venta asciende a 1.300 millones de euros anuales. Un negocio en el que la única «ética» es el dinero. Acabar con esta práctica ayudaría a reducir el número de perros abandonados que son después sacrificados.

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