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La Fiscalía pide 3 años de cárcel para el dueño de la finca donde murió Julen

El fiscal afirma que el acusado "era el único conocedor de la presencia del pozo"

  • Pozo donde cayó el pequeño Julen
    Pozo donde cayó el pequeño Julen

Tiempo de lectura 4 min.

16 de julio de 2019. 14:44h

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Laura L. Álvarez 16/7/2019

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Las cosas no pintan bien para David Serrano, el propietario de la finca del Cerro de la Corona de Totalán (Málaga) donde murió el pequeño Julen tras caer a un pozo ilegal el pasado 13 de enero. Hace un par de semanas la titular del Juzgado del Instrucción número 9 de Málaga terminó la investigación del caso tras tomar declaración a los implicados y analizar diferentes pruebas como el informe de la Guardia Civil o la autopsia del menor de 2 años y dio traslado a las partes para que emitieran sus escritos de calificación de los hechos. Así, el Ministerio Público ha solicitado ahora la apertura de juicio oral contra Serrano, según adelanta Efe, y solicita 3 años de prisión por homicidio. La Fiscalía afirma que el dueño de la finca "era el único conocedor de la presencia del pozo" y "a sabiendas de todo ello y de la falta de protección suficiente y adecuada, no adoptó media alguna para evitar cualquier posible resultado lesivo, poniendo en peligro la vida de los dos menores; su propia hija y Julen, que finalmente cayó por él".

Además, pide indemnización para los padres del pequeño (que son también familiares del acusado), Victoria y José Roselló, y a la Junta de Andalucía por el coste del rescate, el mayor de la historia de España en un caso de estás características. La cifra ascendió a casi 700.000 euros.

Los hechos

El ministerio público relata que el 13 de enero de 2018 el acusado acudió en compañía de su pareja y su hija menor así como los padres de Julen y el pequeño a dicha parcela con la intención de hacer un arroz y pasar el día en el campo. Los dos hombres iniciaron las tareas necesarias para preparar la comida; colocaron unas sillas, una mesa y el fuego, mientras que los menores estaban con sus madres, hasta que la madre de Julen se sintió indispuesta y pidió al padre que se quedara al cuidado del pequeño.

Julen se bajó de la silla y se metió en la zanja o canalización en forma de "L" de poca profundidad que había en la zona pero se puso a correr por los padres salieron corriendo detrás con la finalizad de pararlo y evitar que se hiciera daño.

Los progenitores temieron que se pudiera hacer daño con las piedras o las paredes de la zanja pero al llegar a la zona curva de la "L" siguió la carrera y llegó a su extremo final donde desapareció de la vista de los padres, tras colarse por la boca del pozo.

El fiscal mantiene que los padres de Julen y la pareja del acusado "desconocían" que estaban preparando la comida a "diecisiete metros de distancia de un pozo sin tapar"; tampoco tenían conocimiento de que al final de la zanja en forma de "L" en el lado corto, estaba dicho pozo; y no sabían que Julen corría en dirección hacia éste.

El Ministerio público insiste en que el acusado "era el único conocedor" y que los demás "desconocían la presencia del pozo ya que "apenas se veía, pues estaba a ras del suelo de la zanja.

El padre intentó sacarlo sin éxito, se lesionó los brazos y metió una goma de regar para que Julen se agarrara, "pero era imposible, pues desconocía que el pozo tenía 110 metros de profundidad y el menor ya se había precipitado hasta el fondo".

Las operaciones de rescate precisaron de la intervención y despliegue de un gran número de personas, de bomberos, numerosos expertos, empresas especializadas, equipos de salvamento minero y grupos de montaña que despertaron la atención mundial y el "sacrificio y entrega de todos los participantes" que trabajaron sin descanso, lo que para el fiscal, "nos enorgullece como país".

El pequeño fue rescatado sin vida el 26 de enero aproximadamente a las 3.29 horas de la madrugada y la causa fundamental de su muerte fue por precipitación.

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