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Células Car-T: Curar modificando la propia sangre

La modificación genética de los linfocitos permite que el propio sistema inmune ataque leucemias o mielomas

  • Células Car-T: Curar modificando la propia sangre

Tiempo de lectura 4 min.

04 de febrero de 2019. 17:34h

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Belén V. Conquero 3/2/2019

No hay día en el que se hable de cáncer y no se cite la inmunoterapia, un tratamiento que, desde hace años ha revolucionado las terapias y también la esperanza de muchos pacientes. Sin embargo, a medida que se conoce más y mejor cómo funciona nuestro sistema inmunitario, ese ejército interior que se reactiva frente a las células tumorales va siendo más y más eficaz.

Los linfomas, las leucemias y los mielomas múltiples son los cánceres hematológicos más frecuentes. Es más, en España se estima que podría haber más de 55.000 enfermos con alguna de estas patologías y, muchos de ellos, hace años, no contaban con ninguna opción, hasta la llegada de la terapia CAR-T (Chimeric Antigen Receptor-Modified T-Cells, en sus siglas en inglés), un arsenal terapeútico que ha dado un vuelco al abordaje de estas enfermedades de la sangre.

“Es un tipo de terapia que utiliza los linfocitos T del propio paciente, a los que se les modifica una porteína que se utiliza como antena para que se dirijan contra el tumor”, explica Javier Briones, coordinador del grupo español CAR de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia, junto con Álvaro Urbano. Las células se extraen del enfermo, “se expanden durante dos o tres semanas en el laboratorio y cuando se tiene una gran cantidad, se infunden en el paciente”, explica el especialista. Eso sí, por el momento, sus indicaciones son muy concretas. “Está indicada para pacientes que hayan recidivado (que la enfermedad haya vuelto a aparecer) o cuando los tratamientos de primera o segunda línea no han funcionado”, sostiene Briones. Los ensayos clínicos están demostrando una tasa de respuesta cercana al 80% y, de ellos, el 50% presenta remisiones completas. Con todo esto, se prevé que, en un futuro no muy lejano, la terapia CAR-T se convierta en un tratamiento ampliamente indicado en el cáncer hematológico.

Las principales enfermedades para las que se está ultilizando esta técnica son tres: la leucemia linfoblástica aguda (LAL), los linfomas agresivos de células B y el mieloma múltiple. “Estamos trabajando en ampliar esta técnica a otras enfermedades, es más también se trabaja en su uso para tumores sólidos, pero aún están en estudio”, asevera el hematólogo. El principal problema de los cánceres no líquidos es que “cuentan con más barreras que, por el momento, las proteínas modificadas con el CAR no han superado. Cuentan con más inmunosupresores y más fibrosis”, determina.

El LAL es un cáncer de la sangre causado por la producción excesiva de linfocitos inmaduros (o linfoblastos). Es especialmente frecuente en niños y se trata actualmente con quimioterapia y, de forma excepcional, con trasplante de médula ósea. Con los tratamientos actuales, más del 95% de los niños consiguen remisiones completas, con un porcentaje de curaciones cercano al 90%. Estos resultados no se consiguen en el adulto debido a la mayor frecuencia de factores pronósticos adversos y a la peor tolerancia a la quimioterapia intensiva.

Al contrario que otros tipos de inmunoterapia, la técnica CAR “no se combina con otros tratamientos como puede ser la quimio, aunque en algunos casos sí se utilizan otros anticuerpos”, sostiene Briones. Eso sí, lo más esperanzador de este tipo de tratamiento, es que “elevado porcentaje de enfermos consigue curarse o permanece en remisión completa durante mucho tiempo”, explica. Y es que uno de los motivos de las importantes ilusiones que se han creado en torno a esta técnica es que da esperanzas a los enfermos “que ya habían probado todas las líneas de tratamiento y no habían conseguido detener el tumor”, sostiene Briones.

Los buenos resultados de estas técnicas llevaron, hace unos meses, al Ministerio de Sanidad a aprobar la financiación de la primera terapia CAR-T en el Sistema Nacional de Salud (SNS). En concreto es el fármaco Kymriah, de Novartis, indicado para tratar la leucemia linfoblástica aguda de células B refractaria, en recaída postrasplante o en segunda o posterior recaída en pacientes pediátricos y adultos jóvenes de hasta 25 años de edad y para el linfoma B difuso de célula grande (LBDCG), en recaída o refractario tras dos o más líneas de tratamiento en pacientes adultos. Y este es sólo el comienzo.

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