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ADN antiguo ayuda a desenredar la maraña de la colonización americana

Según el estudio, existieron al menos tres grandes eventos demográficos.

  • Restos de uno de los individuos analizados
    Restos de uno de los individuos analizados / EFE
Madrid.

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08 de noviembre de 2018. 21:12h

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Antonio Añover.  Madrid. 8/11/2018

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El análisis del genoma de quince individuos americanos, entre ellos el de la momia más antigua del mundo, han puesto cierto orden en el complejo mapa de la dispersión de los primeros colonizadores de América, quienes se extendieron por el continente en tres grandes eventos. Esta es una de las principales conclusiones de un trabajo que publica Science, liderado por científicos del Museo de Historia Natural de Dinamarca y que ayuda a desenredar la maraña que aún es el poblamiento del continente americano.

Los antepasados de los actuales americanos salieron de Siberia y este de Asia y, después de permanecer miles de años aislados en el actual estrecho de Bering, se adentraron hace unos veinticinco en las zonas no glaciares del territorio americano, desde donde se fueron expandiendo a todo el continente. Primero se desplazaron a lo que hoy es Alaska y Canadá, después lo hicieron hacia el sur del continente llegando hasta Patagonia y más tarde salieron desde Mesoamérica al sur y otra vez al norte.

El primero se produjo a través del puente de la Beringia desde hace aproximadamente veinticinco mil años hasta hace aproximadamente unos trece mil. El segundo período importante es el que implica la colonización de casi todo el continente hacia el sur, hasta Patagonia: este fue muy rápido y no se produjo de manera gradual, sino más bien a modo de pequeños saltos, y tuvo lugar hace catorce mil años y se mantuvo hasta hace seis mil. La tercera y última gran oleada se inició en la actual México hace unos 8.700 años. Esta última daría lugar a la mayor parte de la variabilidad genética observada hoy en día en el sur del continente, que en esta ocasión esta dispersión no alcanzaría Patagonia hasta hace unos cinco mil años.

«Hemos logrado colocar los anclajes en determinados puntos de la historia de América», señala Antonio Salas, de la Universidad de Santiago de Compostela, quien precisa que supone un paso preliminar para empezar a entender la gran complejidad de esta colonización. En la segunda gran dispersión los investigadores encontraron algo no esperado, un «ADN fantasma». En los restos analizados en el yacimiento de Lagoa Santa, Brasil, hallaron un componente austral-asiático en sus genomas que se cree que llegó allí procedente de Mesoamérica y que los primeros pobladores pudieron arrastrar hasta el sur;

Sin embargo desconocen su origen y cómo llegó a Mesoamérica: "Sabemos que esta señal genética está presente en Brasil hace más de diez mil años pero aún no hemos podido encontrar un solo genoma más antiguo o más al norte de Lagoa Santa que tuviera este componente". El genoma de esta momia no solo resolvió una disputa legal y cultural, sino que ayudó, junto a los otros catorce individuos, a dibujar la población del continente.

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