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Tiangong-1 caerá sin control a la Tierra

Estiman que colisionará el domingo en el océano. La nave china lleva dos años precipitándose sobre nuestro planeta. Los científicos aprovecharán la ocasión para analizar la ventana de reentrada a nuestra atmósfera

  • La nave china Tiangong-1
    La nave china Tiangong-1

Tiempo de lectura 4 min.

29 de marzo de 2018. 01:36h

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Belén V. Conquero,  B. V. Conquero.  29/3/2018

Lottie Williams iba paseando por un parque de Tulsa (Oklahoma, EE UU) en 1997 cuando un objeto de metal golpeó su hombro. Minutos antes, había presenciado, junto a los dos amigos con los que paseaba, cómo caía una bola de fuego a unos metros de distancia. Lottie es, por el momento, la única «víctima» de la basura espacial que rodea nuestro planeta y esperemos que también sea la última. Y es que este fin de semana –previsiblemente el domingo– la nave china Tiangong-1 –que se traduce como palacio celestial– se precipitará sobre la Tierra. Termina así, con lo que quiso ser una misión potente que, incluso, tenía intención de rivalizar con la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA).

China la puso en órbita en 2011. Era su forma de demostrar su fortaleza, más que una misión científica se trataba de un gesto político, querían ser la nueva superpotencia espacial. Aunque se lanzó sin tripulación, se había diseñado para que los astronautas pudieran habitarla y tenía un puerto al que podían acoplarse naves comerciales que les proporcionarían combustible y víveres. Fue en 2012 cuando la estrenaron. Entre los cosmonautas que llegaron a ella viajó la primera astronauta china mujer que diseñó una rutina de Tai Chi adaptada al espacio. A pesar de todas las posibilidades que tenía, su esperanza de vida no superó los dos años. ¿Por qué? De esto poco se sabe porque la agencia china es muy celosa de sus proyectos y no comparte apenas información con el resto de agencias. Eso sí, en esta ocasión, y ante la alerta mundial que ha producido su próxima caída, el programa espacial del gigante asiático está publicando diariamente en su página web oficial la trayectoria descendiente de la nave, y su altitud media el martes era de 207,7 km. A eso se suman las estimaciones de muchos astrónomos que van colgando diariamente en redes sociales. Así, el domingo es la fecha más segura en la que coinciden la mayoría, aunque la velocidad de caída puede seguir variando, los expertos no descartan que se pueda adelantar.

La nave china, que lleva dos años cayendo sin control, ha ido perdiendo muchas de sus piezas, sin embargo, su peso sigue siendo bastante considerable: son nueve toneladas distribuidas en 10 metros de longitud. Eso sí, la firma de ingeniería China Manned Space (CMS) afirma que se quemará totalmente al entrar en contacto con la atmósfera y que sus restos no impactarán en el suelo. Es más, lo previsible es que caiga sobre el océano Atlántico.

La expectativa que ha generado la reentrada de lo que ya se considera como piezas de basura espacial se debe a que la ESA fue una de las primeras en advertir de la entrada y posible caída del aparato y señaló que algunas zonas del sur del Viejo Continente, incluidas España, Italia y Grecia, estaban en la franja de posible colisión del módulo en nuestro planeta. Así, aunque las proyecciones han ido alejando cada vez más el peligro de nuestro país, el sur sigue apareciendo dentro de la zona de posible colisión. Otras muchas zonas del mundo estarían en esa franja, incluyendo toda África, casi la totalidad de Suramérica, Australia o buena parte de Asia (también China). A pesar de todo, es importante subrayar que el 70 por ciento de nuestro planeta está cubierto de agua, por lo que las predicciones de que caiga sobre el mar son mucho más ajustadas.

A pesar de la envergadura de la que quiso ser la primera estación espacial china, no es la primera vez que regresan a la Tierra objetos tan grandes. En 1979 cayó sobre la ciudad australiana de Esperance la estación de la NASA Skylab, de 74 toneladas, que dejó algunos restos en la zona. Una curiosidad: en esa ocasión el gobierno australiano impuso una multa a la Agencia norteamericana por tirar basura sin autorización. Tuvieron que pagar 400 dólares. Y es que, según el Convenio sobre Responsabilidad Internacional por Daños Causados por Objetos Espaciales firmado en 1972, el país que lanzó el aparato es el único responsable de su reentrada y de los posibles daños que ésta pueda causar.

Aunque pueda parecer que la reentrada de Tiangong-1 es tan sólo un hecho catastrófico, los científicos no han perdido el tiempo y como explica la Agencia europea, los miembros del IADC (Comité Interinstitucional de Coordinación en materia de Desechos Espaciales) aprovecharán este acontecimiento para llevar a cabo su campaña anual de pruebas de reentrada en la atmósfera, durante la cual los participantes pondrán en común sus predicciones sobre la ventana temporal.

El Palacio Celestial chino va a ser el objeto número 20, de similares proporciones, que «regresa a casa». La NASA ha recuperado seis, mientras que el resto de objetos pertenecían a la agencia rusa (Roscosmos). Aunque por el momento son pocos los objetos puestos en órbita que han planteado una amenaza para la Tierra, las estimaciones para 2209 son bastante malas, ya que, al ritmo al que vamos, se terminará creando una constelación sólo de satélites alrededor de la Tierra, como explica un estudio de la Universidad de Southampton. Así, prevén que las colisiones entre la basura espacial y los satélites se llegué a incrementar un 50 por ciento dentro de 200 años.

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