Francia traslada a ETA a la ficción

«Sanctuaire» se propone reflejar los años en los que la banda criminal se refugiaba en territorio vasco francés

Álex Brendemühl de jefe del aparato militar de ETA junto a Jérémie Renier de Grégoire Fortin
Álex Brendemühl de jefe del aparato militar de ETA junto a Jérémie Renier de Grégoire Fortin

Hay veces en las que la ficción es el mejor lenguaje para plasmar algunos negros episodios de la Historia. Es lo que piensa Xabi Molia, guionista de «Santuario» («Sanctuaire»), la serie que durante un mes se ha estado rodando entre París y el País Vasco-francés sobre los oscuros años del terrorismo de ETA y la actuación de los GAL del lado galo de los Pirineos, y que estos días recibía el último golpe de claqueta.

«Sólo una ficción puede contar hoy ese periodo; puesto que ha dejado pocas huellas y muchos fantasmas», declaraba Molia recientemente en una entrevista al diario regional «Sud-Ouest».

Durante mucho tiempo el terrorismo de ETA ha sido considerado en Francia «un problema interior de España». Durante largos años también, en el suelo vecino los terroristas encontraron un cierto cobijo haciendo del País Vasco francés un «santuario» con la cómplice benevolencia del Gobierno de François Mitterrand, reacio a extraditar a los activistas de la banda terrorista a España. Y eso hasta que la acción de los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación) en el sur de Francia y la muerte de varios etarras a manos de estos grupos parapoliciales por los que varios altos funcionarios del Ejecutivo socialista de Felipe González fueron condenados, obliga al presidente Mitterrand, a reconsiderar su actitud.

De héroes a terroristas

No se trata de un filme sobre la historia de la organización terrorista sino sobre ese momento bisagra, entre 1984 y 1986, en que el presidente socialista francés toma conciencia de que no puede seguir mirando a otro lado, aunque entre los suyos la causa de ETA parece seguir despertando más simpatías que condenas en nombre de viejos ideales. «El vuelco se produce en esa época: pasan de ser héroes a terroristas», explicaba a la Prensa Jimmy Desmarais, productor del telefilme, refiriéndose a aquellos militantes de la banda cuya lucha durante el franquismo podía ser considerada legítima según algunos sectores.

Para ajustarse lo máximo al relato objetivo de la historia, «respetar una forma de rigor y no llevar las acusaciones más lejos», según Dolia, el guionista ha devorado toda la documentación al respecto y entrevistado tanto a familiares de las víctimas y militantes abertzales como a policías, magistrados y miembros del Gobierno francés de aquellos años.

Pese a ciertos aires documentales, la serie, dirigida por el belga Olivier Masset-Depasse y que será emitida por Canal Plus Francia en 2015, es un trepidante thriller político, con muchas escenas rodadas cámara al hombro y que gira en torno a la confrontación de dos hombres: Domingo Iturbe Abasolo, alias «Txomin» interpretado por el actor catalán Àlex Brendemühl, en la piel del jefe del aparato militar de ETA y Grégoire Fortin, encarnado por el francés Jérémie Renier, que da vida a un idealista consejero elíseo que será encargado de sentarse en la mesa de negociación con el dirigente etarra. Son los años en que el entorno de Mitterrand empieza a valorar la necesidad de hacer del terrorismo de ETA un problema propio y acceder a las extradiciones que solicita el Gobierno de Madrid contra la posición de Fortin, antiguo simpatizante de la extrema izquierda y asesor del ministro de Justicia, Robert Badinter. «Como todo film político, hay muchas cosas en juego, informaciones que se aportan al espectador a través del prisma de los personajes. El mío trata de solucionar el conflicto en función de lo que él piensa que es lo más justo», explicaba Rénier sobre su personaje en unas recientes declaraciones a «Le Figaro». Según sus autores «Santuario» es una obra bastante «crepuscular» acerca del «fin de las ilusiones» y «donde todo el mundo pierde».