Cuando poner cara dispara las donaciones

Los mensajes de Pablo Ráez aumentaron todas las cifras. Sólo en Andalucía creció la donación un 80%. «Tenemos una deuda de gratitud con él», asegura Matesanz

Los mensajes de Pablo Ráez aumentaron todas las cifras. Sólo en Andalucía creció la donación un 80%. «Tenemos una deuda de gratitud con él», asegura Matesanz

«La muerte forma parte de la vida por lo que no hay que temerla sino amarla». Ésta es una de las últimas frases que Pablo Ráez escribió en su perfil de Instagram junto a una foto suya, sonriendo. Siempre sonriendo. Su optimismo y su manera de afrontar cada uno de los regresos al hospital por la leucemia que padecía es la que ha cautivado a los más de 500.000 seguidores que le han acompañado en cada paso a través de cada foto que iba colgando. Gracias a él, las donaciones de médula sólo en Andalucía han aumentado un 80 por ciento en 2016 gracias a sus mensajes.

«No hay duda de que ha habido un ‘‘efecto Pablo Ráez’’. Nos lo dicen desde los centros de transfusiones donde se han producido aglomeraciones, especialmente en Málaga. Es más, cuando hablé con el responsable del centro de allí me dijo que han tenido momentos de avalanchas tremendas», asegura a LA RAZÓN Rafael Matesanz, director de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) de la que depende el Plan Nacional de Médula Ósea que se puso en marcha en 2013 y que ya está batiendo todas las previsiones. «Es difícil valorar cuál ha sido el efecto real de la campaña de Pablo porque ya íbamos subiendo en todas las comunidades autónomas, pero sin duda, sus mensajes lo han acelerado», añade. El Plan fijaba como meta alcanzar los 400.000 donantes en 2020, pero «lo vamos a alcanzar en 2018 y para la fecha marcada creo que alcanzaremos el medio millón», añade el nefrólogo.

Es cierto que desde la ONT nunca han sido amigos de las iniciativas que solicitaban médula para una persona concreta, pero desde hace años las campañas en las que se personaliza buscan una misma misión: que entre todos consigan aumentar el número de personas que se incorporan al banco de donantes de médula ósea. La cifra de 2016 ya indica la tendencia: España cuenta con 281.969 donantes de médula ósea, frente a los 207.572 del año anterior. «Queríamos evitar llamamientos para una persona en particular, pero el mensaje de Pablo ha sido muy correcto y ha ayudado mucho a concienciar a toda la población española. Tenía eslóganes muy bien cuidados. Tenemos una deuda de gratitud con él», añade Matesanz.

Muchos se preguntan cuántas vidas habrá salvado Pablo gracias a su movilización, pero esa estimación es imposible de hacer porque no todas las personas que se incorporan como nuevos donantes terminan donando, pero como insiste Matesanz, «vamos añadiendo gotitas que aumentan las posibilidades de que la persona que lo necesite encuentre al mejor donante. Es muy raro que la persona que te done sea de tu misma ciudad», añade. Así también lo refleja la historia de Pablo cuya última donación llegó desde Estados Unidos. «Este ejemplo nos ha ayudado y se producirán otros», concluye el director de la ONT.

Otros como el del pequeño Mateo que fue, un poco, el precursor de todos estos movimientos. Su mensaje se lanzó casi simultáneamente con el Plan Nacional y logró lo que nunca nadie había conseguido antes: explicar a la sociedad que hacerse donante no hace daño y que sólo es necesaria una muestra de sangre. «Mateo era un niño más, de todos los que pueden necesitar una donación de médula, pero nuestro mensaje siempre ha sido que lo importante es que todo el mundo saliera a donar», explica a este diario Eduardo Schell, padre del niño que hoy ya tiene casi cuatro años y «va al cole como cualquiera».

La difusión que consiguió la familia de Mateo, en la que se implicaron desde deportistas a artistas famosos, ya multiplicó el número de donaciones porque «todo el mundo comprendió que nuestro mensaje era para todos los Mateos, pero la realidad es que para implicarte con una causa muchas veces necesitas ponerle cara y nombre», añade Schell. Sólo un año más tarde de las primeras movilizaciones, Mateo encontró su donante, aunque «ese momento no es tipo Hollywood. Los candidatos tienen que pasar por varios cribados, que duran meses, hasta dar con el más compatible». Además, la intervención para el trasplante, que le realizaron en el Hospital La Paz de Madrid, no fue fácil.

Mateo consiguió su médula, pero «eso no significa que hayamos puesto punto y final a la lucha. Desde un primer momento sabíamos que esto no terminaba ahí. Nunca nos planteamos acabar con el movimiento porque queremos seguir concienciando, como lo ha hecho Pablo. Su iniciativa es la nuestra», insiste Schell quien también reclama más recursos por parte de la Administración para cuando se produzcan esas «avalanchas» en los centros de transfusión. «De nada sirve que pidamos colaboración si cuando acuden a donar no pueden hacerlo y tardan dos meses en llamarles». No hay duda de que el «huracán Pablo» ha concienciado a una sociedad entera y esperamos que lleguen más. Todos se suman a #medulaparatodos.