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El sistema educativo funciona

Los alumnos españoles de 15 años obtienen en lectura, por primera vez, un rendimiento por encima de la media de la OCDE en las pruebas Pisa. En Ciencias y Matemáticas nos estancamos, pero estamos a la altura de los países más avanzados

Los alumnos españoles de 15 años obtienen en lectura, por primera vez, un rendimiento por encima de la media de la OCDE en las pruebas Pisa. En Ciencias y Matemáticas nos estancamos, pero estamos a la altura de los países más avanzados

En un momento de crisis y sin estar aún implantada plenamente la Lomce, «España ha roto la brecha educativa y se sitúa, por primera vez en la historia, al nivel de los países más avanzados del mundo», ha concluido el ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, sobre los resultados de las pruebas PISA 2015 en las que han participado más de medio millón de alumnos de 72 países de la OCDE. En nuestro país, en concreto, los resultados obtenidos se basan en los exámenes realizados por 37.000 alumnos de 15 años (4º de la ESO) de 980 centros de todas las autonomías, que han hecho la prueba por ordenador.

Nuestro mayor avance se produce, sobre todo, en lectura, donde España mejora 8 puntos respecto a los resultados obtenidos en PISA 2012 y se sitúa tres puntos por encima de la media de la OCDE. Un resultado inédito que nos coloca a la altura de países como Suecia, Dinamarca, Francia, Reino Unido o EE UU. Los mejores en este ámbito son Singapur, Canadá, Finlandia e Irlanda, mientras que a nivel autonómico, los primeros puestos del podio son para Castilla y León, Madrid, Navarra y Galicia, con resultados que, si los comparáramos con los obtenidos por países, estarían entre los diez mejores de los 72 analizados.

En lectura, la proporción de alumnos españoles rezagados es inferior a la OCDE y la UE (16% frente al 20% y al 19% respectivamente), aunque el porcentaje de alumnos excelentes es más bajo: 5%, en comparación con el 8% de la OCDE y el 9% de la UE.

Sacamos también mejores notas en Matemáticas, donde España consigue 486 puntos de media, dos más que en PISA 2012, pero cuatro puntos aún por debajo de la media de la OCDE (490). Ahora bien, viéndolo en positivo, se trata de la menor distancia que ha habido entre ambos desde que comenzó a realizarse este estudio, hace 16 años. Estamos a la misma altura de la Federación Rusa, Suecia, Francia, Reino Unido, República Checa, Portugal e Italia. Los mejores del mundo son Singapur, Japón, Corea del Sur y Suiza. A nivel autonómico, los alumnos que consiguen mejor calificación son otra vez los de Castilla y León, Madrid y La Rioja, que aisladamente superan a la media de países de la OCDE.

España tiene una proporción de alumnos rezagados igual a la de los estudiantes de la UE (22%) e inferior a la de la OCDE (23%), pero también es cierto que tenemos un porcentaje inferior de alumnos excelentes en Matemáticas: 7%, frente al 10% de la OCDE y el 11 % de la UE.

Esta última edición de PISA se ha centrado especialmente en los conocimientos científicos que tienen los alumnos de 15 años, es decir, «en la capacidad para interactuar con asuntos relacionados con la ciencia y con las ideas científicas como ciudadanos reflexivos». Y es que en las pruebas PISA, recordar que un objeto en caída libre hacia la tierra tiene una aceleración de 9,8 m/s2 o cuál es la diferencia entre bacteria o virus no garantiza una elevada calificación. PISA hace hincapié en que «una persona versada en ciencias es aquella que utiliza ese conocimiento para desenvolverse en el mundo actual porque todos necesitamos pensar científicamente», dice el estudio. ¿Por qué es importante entonces tener conocimientos científicos? «Porque cada día la población recibe un bombardeo de nuevos mensajes basados en la ciencia, desde la publicidad que afirma que un dentífrico mata el 99% de las bacterias a la información nutricional de un alimento, pasando por las noticias sobre la última misión a Marte en el informativo de la noche». Así, en este ámbito, los alumnos españoles no salen mal parados. Con 493 puntos, nos encontramos que, por primera vez, España consigue situarse a la altura de la OCDE en esta disciplina, ya que desde el año 2000 siempre habíamos estado por debajo, y a sólo dos puntos por debajo de la UE. Pero lo cierto es que la media de la OCDE ha bajado 8 puntos y España 3 con respecto a las pruebas realizadas hace tres años, lo que nos coloca en una situación de estancamiento en este área.

Los mejores en ciencias son Singapur, Japón, Estonia y Finlandia, mientras que a nivel autonómico las mejores calificaciones se las llevan nuevamente Castilla y León, Madrid, Navarra y Galicia, que se encuentran muy por encima de la media de la OCDE.

Si atendemos al nivel de rendimiento, España tiene una proporción de alumnos rezagados inferior a la OCDE y la UE (18% frente al 22% y 21%), mientras que el porcentaje de alumnos excelentes en nuestro país es del 5% en comparación con el 8% tanto de la OCDE como de la UE.

Aunque el alumnado español se inclina más por las titulaciones de ciencias sociales o las de ciencias de la salud, ahora se aprecia un interés cada vez mayor por la cultura científica entre los alumnos de 15 años. De hecho, el 15% declara que espera trabajar en el futuro en ocupaciones relacionadas con las ciencias (5 puntos más que la OCDE). También estamos por encima de la media cuando se analiza el gusto que los estudiantes tienen por las ciencias y el interés por los temas científicos.

Tras analizar los resultados de PISA, los mejores conseguidos por España desde 2000, el ministro de Educación concluyó que «tenemos un buen sistema educativo que, entre todos podemos mejorar aún más». Por eso, «no hay que empezar de cero, hay que mantener todo lo bueno que tenemos y la clave para seguir mejorando es la evaluación», dijo en clara alusión al pacto educativo.

Méndez de Vigo atribuyó el mérito de los resultados de PISA a los docentes «a los que quiero agradecer su compromiso». El secretario de Estado de Educación, Marcial Marín, añadió que «hay políticas que se vienen implementando desde 2012, como la autonomía de los centros, el liderazgo pedagógico o la evaluación del sistema, que han contribuido a que consigamos avances importantes».