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El auténtico «Gravity»

  • El auténtico «Gravity»

Tiempo de lectura 4 min.

04 de abril de 2014. 23:55h

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4/4/2014

Este piloto italiano fue seleccionado para viajar al espacio en 2011.Dos años después, cumplió su sueño: vivir durante seis meses en la Estación Espacial Internacional (EEI). Allí trabajó en más de 200 experimentos científicos y realizó varios paseos espaciales, en uno de ellos sufrió lo que la NASA considera «el incidente más grave en el espacio». Su casco se llenó de agua por un escape en su traje espacial. Tuvo que volver a ciegas a la EEI; sólo sus conocimientos prácticos le evitaron un final trágico.

–Después de su incidente, la agencia norteamericana abrió una investigación, ¿lo sabía?

–Por supuesto, formé parte desde el principio y me contactaron enseguida para que expusiera todo lo que pasó. La NASA estaba especialmente preocupada en hablar conmigo para evitar que se repitiera. De ahí que durante los últimos seis meses trabajáramos juntos. Yo era parte del proceso. Estoy de acuerdo en que ésta es una gran oportunidad para desarrollar nueva tecnología y nuevos procedimientos para evitar que en un futuro vuelva a ocurrir.

–¿Fue consciente de lo que le estaba pasando?

–Era mi primera vez en el espacio y sin experiencia es muy difícil entender qué ocurre. Cuando vi que tenía el casco lleno de agua no lograba entender qué estaba ocurriendo, cómo había llegado ahí.

–¿Cómo fue capaz de regresar?

–No veía nada, era como caminar en la oscuridad. Cuando el Sol cae, como no hay atmósfera en el espacio, la única luz que tienes es la del casco del traje, que es un círculo pequeño, pero no ves nada más allá. Como además tenía agua en los ojos y en la nariz, no podía respirar bien; fue muy difícil, pero, gracias al entrenamiento, supe manejarlo.

–¿Por qué dice la NASA que este suceso es uno de los más peligrosos?

–Fue muy peligroso porque nunca había ocurrido antes. No imaginamos que eso podría ocurrir, ninguno de la tripulación lo pensó. Por fortuna no estaba lejos de la estación, retrocedí en mis pasos y tardé unos 15 minutos en llegar a la base y todo se resolvió. Pero lo cierto es que el espacio es muy hostil para el hombre y cualquier fallo o problema técnico puede matarte.

–¿Cree que es necesario cambiar estos trajes?

–No, confío en ellos. Si nos remontamos a los inicios del desarrollo de los trajes espaciales, en los 80, nunca se dio un problema similar a éste. Ahora sabemos por dónde pueden fallar por si vuelve a ocurrir, contar con un procedimiento concreto.

–¿Cuál es la experiencia que más le ha marcado allí arriba?

–Cuando ves las cosas con perspectiva, creo que mi experiencia fue 100% positiva. Fue increíble, hice de todo, hasta sufrí una situación de emergencia (risas).

–¿Cuál era su misión?

–Una expedición es muy amplia, no tiene un aspecto único, pero sobre todo ayuda en el desarrollo de nueva tecnología; hicimos mucha ciencia y exploración espacial. Y comenzamos a hacerlo desde el minuto cero, porque nuestra nave era nueva, llegamos en sólo 6 horas. La exploración sirve para que algún día un humano consiga poner sus botas y sus manos en la tierra de un planeta desconocido, de uno que queramos explorar. Y si visualizas esa imagen lo verás con un traje espacial que se habrá desarrollado y mejorado gracias a aportaciones como la que le puedo dar yo con lo que me ocurrió. Mi pequeña contribución para el futuro de la exploración espacial es que el casco no se llene de agua.

–¿Echó algo de menos?

–A mis hijas. Tenemos una relación muy especial, pero no poder jugar con ellas, sentirlas, olerlas, fue muy duro. Y en este mismo sentido, se echa de menos el contacto humano, y no me refiero a abrazar o besar a mi esposa, sino a la sensación de soledad que experimentas. Los humanos somos una especie social y eso se echa en falta. Sólo estábamos seis personas en la Estación y no sentirte parte de un todo es extraño, falta humanidad en el espacio.

–¿Qué opina de la película «Gravity»?, ¿cree que podría ocurrir?

–Es una buena película y me encanta que interese a los jóvenes porque así se crearán nuevas vocaciones de astronautas, y creo que captan muy bien la vista de la Tierra desde el espacio. Estuve entretenido 90 minutos, pero debemos dejar claro que no es un documental.

–¿El espacio es como lo describen?

–Es cierto que lo que dibujan como un posible choque de basura espacial contra la Estación Espacial Internacional la colapsaría y es posible que pase, pero no es factible porque desde la Tierra se hace un seguimiento exhaustivo de la basura espacial. Sabemos dónde está y cómo es de grande. Cambiamos de órbitas si es necesario. La forma de operar en la cinta es poco real, pero es una peli de Hollywood, ¿qué podemos esperar?

–¿Es posible que un astronauta hiciera todo lo que hizo Sandra Bullock?

–Con el entrenamiento específico es posible. Es una historia muy básica. Nosotros tardamos unos 10 minutos en colocarnos el traje, no los 20 segundos que se plantean en la película y, por supuesto, no llevamos un simple pantalón corto debajo como la protagonista. Y siempre llevamos calcetines porque los pies se enfrían muy rápido. Es cierto que cualquiera se aburriría si tuviera que ver un filme en el que los primeros diez minutos son una escena fija en la que sale el astronauta poniéndose el traje.

–¿Le gustaría viajar a Marte?

–Aún no tenemos la tecnología, pero me encantaría. Creo que tenemos que ir, es parte de lo que somos, exploradores. No seríamos humanos si no hiciéramos esto, si no nos preguntáramos qué hay más allá de nuestro horizonte. También me encantaría ir a la Luna, pero no creo que vaya.

–¿Sus hijas también quieren ser astronautas?

–Ellas, por ahora, sólo piensan en ser princesas.

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