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El verdadero origen de la Gripe Española

Un nuevo estudio concluye que no surgió en 1918 ni en EE UU, sino en 1906 en Etaples (norte de Francia) y Aldershot (sur de Inglaterra) y que fue tomada como una infección respiratoria menor.

  • Víctimas de la gripe española en un hospital de emergencia en Kansas en 1918/Foto: Ap
    Víctimas de la gripe española en un hospital de emergencia en Kansas en 1918/Foto: Ap

Tiempo de lectura 4 min.

24 de mayo de 2019. 16:45h

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Elena Genillo 23/5/2019

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Aunque mucho se ha discutido sobre el origen de la mal llamada Gripe Española, la teoría más extendida es que surgió en 1918 en Fort Riley (Kansas) y que se extendió rápidamente a Francia con la llegada de las tropas estadounidenses para luchar en la I Guerra Mundial. La influenza, como se llama también a este virus, se extendió como la pólvora por el mundo hasta el punto de convertirse en una pandemia sin precedentes. Mató a 50 millones de personas, cifra que triplica a la de fallecidos en la primera Gran Guerra. En EE UU, registros de la época dan cuenta de calles vacías, de empleados que no acudían a sus trabajos y de gente que no se atrevía a salir de sus casas por miedo a contagiarse. Se estima que murieron del 10% al 20% de los infectados. Con alrededor de un tercio de la población mundial de aquel tiempo infectada, esa tasa de letalidad significa que entre un 3% y 6% de la población mundial murió: en China se registraron 30 millones de víctimas; en EE UU alrededor de 675.000; en Reino Unido 250.000; en España 200.000; en Francia 400.000, una cifra similar a la de Italia; en África se habló de 1,5 millones de muertos....

Pero, ¿y si la Gripe Española en realidad surgió antes y no se le hizo caso? Eso es lo que sugiere un nuevo estudio publicado en “Human Vaccines & Immunotherapeutics” tras ahondar en los orígenes de la influenza. Los investigadores el profesor John S. Oxford, el principal experto en gripe de Reino

En 1908 hasta 30.000 soldados eran ingresados cada año en los hospitales del ejército británico en Francia e Inglaterra con los síntomas típicos de la influenza. A principios de 1917, sin embargo, un grupo médico en Etaples ya estaba tratando a cientos de pacientes infectados con lo que describieron como una "enfermedad inusualmente mortal" que presentaba síntomas respiratorios "complejos". Paralelamente, en Aldershot, en el sur de Inglaterra, tres médicos veteranos también estaban atendiendo pacientes con síntomas muy parecidos. En ambos casos, la enfermedad se caracterizó por una cianosis 'oscura', una rápida progresión desde síntomas bastante menores hasta derivar en el fallecimiento. En cualquier caso, la muerte generalmente se debió a una sobreinfección con estafilococos, estreptococos, etcétera.

Ambos grupos médicos se encontraron con que la mitad de sus pacientes terminaba falleciendo y aprendieron de otros colegas de sus respectivos países (que publicaron en 'The Lancet' en 1917) que la enfermedad estaba ocurriendo en otros lugares. Pero fue tomada como una infección respiratoria menor y no como un virus de gripe que luego tomó proporciones bíblicas.

Esta información es precisamente la que ha ayudado a Oxford y Gill a rastrear los verdaderos orígenes de la pandemia más grande del siglo XX. “Hemos identificado brotes de infección que estuvieron desatendidos un tiempo: brotes que, juzgados como menores en ese momento, ahora pueden verse como un presagio del desastre por venir", explica el profesor Oxford, de la Universidad Queen Mary de Londres, en Reino Unido. “La investigación que los médicos realizaron en Etaples fue particularmente exhaustiva en su alcance y profundidad. No solo se realizaron exámenes habituales de tejido y esputo a los pacientes, sino que se realizó un examen post mortem de cada soldado que murió de la enfermedad durante un periodo de siete semanas a principios de 1917", detalla.

Los hallazgos sobre los orígenes de la influenza española están respaldados en los artículos modernos analizados por Oxford y Gill. En estos, los métodos científicos filogenéticos (estudio de las relaciones evolutivas entre entidades biológicas) apuntan que las ocho mutaciones de la familia H1N1 del virus de la gripe emergieron entre 1915 y 1916, y que comenzó en gansos, patos y cisnes. Según los científicos, es probable que saltara a los humanos a través de las heces de las aves acuáticas migratorias.

"Una vez que el virus puede propagarse de humano a humano, ocurre un desastre. Con un tiempo de generación de dos a tres días, de solo tres pacientes que se infectaron originalmente, se puede causar un millón de infecciones en aproximadamente 40 días. Y esto es probablemente exactamente lo que sucedió en 1918-1919", afirman.

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