«Caer en la tentación», el verso erróneo del Padrenuestro que el Papa quiere cambiar

El Papa quiere cambiar esta oración porque considera que la traducción literal del latín de un verso concreto da una impresión errónea de la acción de Dios en algunos idiomas. Sólo es correcto en castellano

El Papa quiere cambiar esta oración porque considera que la traducción literal del latín de una frase da una impresión errónea de la acción de Dios en algunos idiomas. Sólo es correcto en castellano.

Con casi cinco años de Pontificado, y a una semana de cumplir 81 años, el Papa Francisco se ha convertido de alguna manera en un gran reformador. Siguiendo el estilo de Juan Pablo II y Benedicto XVI, con quienes comenzó y se desarrolló el Concilio Vaticano II, ha querido adecuar la Iglesia a los tiempos actuales, siempre en el marco del magisterio y la doctrina establecida. Ahora le ha llegado el turno a la oración más conocida o extendida de los cristianos y que es rezada al día por millones de personas en todo el mundo: el Padrenuestro.

Francisco ha decidido hacer un pequeño pero importante ajuste en la traducción francesa de esta oración que, junto al Credo y al Ave María, constituyen la espina dorsal de los católicos. Algunas traducciones a los diferentes idiomas han sido algo desafortunadas por no ajustarse todo lo bien que debieran a los orígenes e inducir a error.

El cambio ya se ha efectuado y los fieles franceses que acudan estos días a misa se habrán dado cuenta de ello. Desde el día 3, fecha en la que comenzó el tiempo de Adviento que antecede al de Navidad, entró en vigor la nueva versión. En concreto se encuentra en la sexta línea del Padrenuestro. Ya no se dirá más «no nos induzcas/sometas a la tentación», sino «no nos dejes caer en la tentación». Un cambio aparentemente sencillo pero que refleja mejor el sentido de la versión en latín, la utilizada para traducir después a los diferentes idiomas, que a su vez proviene del griego y a su vez del arameo, la lengua que hablaba Jesús.

La frase que se recitaba en Francia hasta hace pocos días estaba vigente desde 1966 y aunque la nueva traducción ya había sido confirmada en Roma por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos el 12 de junio de 2013 –y poco a poco fue siendo introducida en algunos países francófonos como Bélgica y Benín– no había llegado aún al país galo.

Ha sido el propio Bergoglio quién ha manifestado que la francesa no se trataba de una buena traducción. En el programa «Padre Nostro» de TV2000, al ser preguntado por este tema, Francisco explicó que el cambio se debe a que «soy yo el que cae, pero no es Él (Dios) quien me empuja a la tentación para ver cómo he caído. Un padre no hace esto, un padre ayuda a levantarse rápido». En ese sentido, advirtió de que «aquel que te induce a la tentación es Satanás. Es el trabajo de Satanás».

De la misma manera, los obispos franceses, a través del presidente de la comisión episcopal de liturgia y pastoral sacramental, Guy de Kerimel, aclaró que ahora se refleja mejor cómo se pide a Dios «ser liberados de la tentación que conduce al pecado y a una forma de esclavitud».

El también obispo de Grenoble, afirmó que la traducción precedente no era equivocada desde el punto de vista exegético, pero era posible que fuera «mal comprendida por los fieles».

Por su parte, el responsable de la pastoral litúrgica y sacramental del país, el sacerdote Jacques Rideau, ha dicho también que «la nueva traducción descarta la idea de que Dios mismo nos pueda someter a una tentación». «El verbo “entrar” retoma aquí la idea de la expresión griega: un movimiento como el de quien va a combatir, y se trata precisamente de un combate espiritual. Pero esta prueba de la tentación es terrible para el fiel», señaló.

No contentos con la aclaración, el episcopado francés ha querido acompañar este pasaje con el volumen «Oración del Padre Nuestro, una mirada renovada», al que tienen acceso todos los fieles que deseen aclarar sus dudas.

La versión en español, según los criterios del Papa, sí es correcta. Sin embargo, todavía existen traducciones en otros países que no se han ajustado para darle el verdadero sentido del que habla el Papa. Es el caso del inglés, con «and lead us not into temptation», del alemán «und führe uns nicht in Versuchung» o del italiano: «non ci indurre in tentazione», lo que hace prever que a raíz de las palabras del Pontífice, las diferentes conferencias episcopales procederán al cambio en un futuro y de acuerdo con el Vaticano.

La Conferencia Episcopal Española ya hizo algunos cambios en la oración en 1988. El responsable fue el entonces cardenal arzobispo de Toledo y Presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia, Marcelo González Martín. Unos cambios que entraron en vigor el 27 de noviembre de 1988 en España, y en 1992 en los restantes países hispanoparlantes y que incluso fueron presentados en rueda de prensa dado su valor.

El purpurado español dijo que los cambios eran «muy gratos al oído» y recordó que los países de habla inglesa, francesa y alemana unificaron sus textos del ordinario de la misa al terminar el Concilio Vaticano II, pero no se había logrado aún esa unificación en los de habla española.

Juan Pablo II fue uno de sus impulsores y se vio como una importante contribución a los actos del V Centenario del Descubrimiento y evangelización de América.

El nuevo texto aprobado aquél año decía así: «Padre nuestro que estás en el Cielo, / santificado sea tu nombre, / venga a nosotros tu Reino, / hágase tu voluntad en la Tierra como en el Cielo, / danos hoy nuestro pan de cada día, / perdona nuestras ofensas, / como también nosotros perdonamos / a los que nos ofenden, / y no nos dejes caer en la tentación, / y líbranos del mal. / Amén». Frente a la versión antigua que se dejó de usar se establecía: «Padre nuestro que estás en los Cielos,/ santificado sea tu nombre,/ venga a nosotros tu Reino, / hágase tu voluntad así en la Tierra como en el Cielo. / El pan nuestro de cada día dánosle hoy / y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, / y no nos dejes caer en la tentación, / mas líbranos del mal. / Amén».

No es la primera vez que Francisco hace un cambio de estas características. Poco más de dos meses después de ser elegido Pontífice, ordenó cambiar las Plegarias eucarísticas II, III y IV del Misal Romano para dar sitio a san José.

La Plegaria Eucarística es la oración central de la misa, en la que el sacerdote que preside la proclama en nombre de toda la comunidad, y que concluye con la consagración del pan y del vino. Es el «corazón» y el «culmen» de la celebración, según explica el Catecismo de la Iglesia Católica. A través de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, que entonces estaba gestionada por el cardenal Antonio Cañizares, actual arzobispo de Valencia, decretó que se añadiese el nombre de San José colocándose después del de la Virgen María.

En España, a principios de este año entró en vigor otro cambio que también afecta a las misas. El nuevo Misal, establece que el sacerdote que preside la celebración en vez de «que será derramada por vosotros y por todos los hombres», diga ahora «por vosotros y por muchos», respondiendo así al criterio, no de interpretación, sino de fidelidad a las palabras de Jesús según los evangelios de Mateo y Marcos.

Otro cambio que puso en marcha Francisco en 2016 fue la liturgia del tradicional lavatorio de los pies que se celebra el Jueves Santo para que se pueda elegir también a mujeres en este rito. El Papa establecía que no solo fuesen elegidos hombres para rememorar lo que Jesús hizo con sus discípulos, sino que «se pueda elegir como participantes a todos los miembros del Pueblo de Dios», y por tanto también a mujeres.

Otro ejemplo: por expreso deseo del Papa argentino, la memoria de Santa María Magdalena fue elevada al grado de fiesta en el calendario romano.

ESPAÑOL: «Y NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN»

El Padrenuestro español sí obedece a la versión original de la oración en griego y arameo, y por tanto es la correcta. Incluso antes de algunos cambios efectuados en 1988, los obispos españoles siempre defendieron esta traducción. El texto de la oración cristiana por excelencia está unificado en los 22 países de habla hispana.

INGLÉS: «AND LEAD US NOT INTO TEMPTATION» (y no nos lleves a la tentación»

La versión en inglés del no sería la correcta correcta tampoco ya que comete el mismo error que han remediado ahora en Francia. Tal y como está ahora, la traducción sería «y no nos lleves a la tentación», y dando a entender que es Dios el que tienta.

ALEMÁN: «UND FÜHR NS NICHT IN vERSUCHUNG» (y no nos tientes)

La traducción exacta sería «Y no nos tientes». Se trata otro ejemplo de mala traducción que deberá ser tenida en consideración por los obispos alemanes. Una vez más, parece que el que tienta es Dios y no el demonio en la oración cristiana más conocida y memorizada por millones de creyentes.

ITALIANO: «NON CI INDURRE IN TENTAZIONE» (y no induzcas a tentación»

Además del Latín, el italiano es considerada la lengua oficial de la Iglesia o, al menos, del Vaticano. Sin embargo, este verso de la oración dice «y no nos induzcas a tentación», lo que de nuevo da a entender que Dios es el malo. El problema viene de la traducción literal del latín: «Et ne nos inducas in tentationem»

FRANCÉS: «ET NE NOUS SOUMETS PAS LA TENTATION» (y no nos sometas a la tentación)

La antigua versión de la oración más conocida del cristianismo decía «y no nos sometas a la tentación», llevando a error a los fieles. Con la nueva traducción «no nos dejes caer en la tentación» queda Dios el que libera de las tentaciones del demonio.