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Epidemia de ébola en El Congo: ¿Puede este nuevo brote llegar a España?

34 casos en las últimas cinco semanas, dos confirmados sin lugar a dudas por pruebas de laboratorio, 18 personas muertas posiblemente por el virus pero aún por confirmar

  • Epidemia de ébola en El Congo: ¿Puede este nuevo brote llegar a España?

Tiempo de lectura 4 min.

13 de mayo de 2018. 08:48h

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Jorge Alcalde Madrid. 13/5/2018

«Va a ser duro y caro poner freno a este brote». Son palabras desde Ginebra de Peter Salama, subdirector general de respuesta a las emergencias de la Organización Mundial de la Salud. Se refiere al último brote de ébola detectado en República Democrática del Congo: 34 casos en las últimas cinco semanas, dos confirmados sin lugar a dudas por pruebas de laboratorio, 18 personas muertas posiblemente por el virus pero aún por confirmar. Tres infectados son miembros del personal sanitario.

Entre casos confirmados, probables y sospechosos el número es suficientemente grande como hablar de brote. «Estamos preocupados y preparados para todos los escenarios, incluyendo el peor posible». ¿Y cuál es el peor posible? Una nueva epidemia, la repetición de los acontecimientos de 2014, con el virus del ébola saltando fronteras en África y fuera de África, la alerta sanitaria mundial. ¿Debemos temer que este nuevo brote sea el inicio de algo similar a lo que ocurrió entonces, o peor?

En República Democrática del Congo, el ébola es una enfermedad endémica. De hecho, se han experimentado nueve brotes distintos desde el descubrimiento del virus en 1976. En este caso, la cepa Zaire del microorganismo (la que saltó las fronteras y llegó a España hace ahora cuatro años) ha asomado en la ciudad de Bikoro, en el oeste de República Democrática del Congo. Esta zona del mundo, por fortuna, está bien preparada para hacer seguimiento de la expansión del virus, los técnicos locales tienen experiencia en brotes similares y cuentan con recursos para contabilizar y catalogar nuevos casos. Nada que ver con las circunstancias en las que se produjo la última gran epidemia, con brotes duplicados en cuatro países africanos diferentes, áreas locales afectadas carentes de recursos sanitarios. Puede que cuatro años y 11.000 muertos después, algunas lecciones se hayan aprendido.

No está claro del todo qué es lo que funcionó mal en aquella ocasión. Los expertos coinciden en que en entonces las primeras campañas de alerta llegaron demasiado tarde y no alcanzaron a un grupo de población suficientemente grandes. Pasaron cuatro meses desde la aparición de primer caso sospechoso hasta que se generalizaron las noticias sobre el mal la prensa local.

Pero si hay un factor que todos los expertos coinciden en que contribuyó como ninguno al agravamiento del problema, ese fue la penosamente lenta reacción de la comunidad internacional. La Organización Mundial de la Salud no declaró le emergencia sanitaria hasta cinco meses después de demostrado que el virus saltara la primera frontera. Aquellos errores no volverán a cometerse. En este caso, la OMS ha empezado a intervenir a tiempo. Pero existen otros retos que quizás sean menos controlables.

Bikoro es un departamento sanitario que cuenta con 163.000 habitantes a los que dan servicio 3 hospitales y 19 centros de salud. Muchos de ellos demasiado modestos. Ya se han enviado a Bikoro equipos de protección personal, bolsas y cajas para el transporte de cadáveres y kits de atención sanitaria básica junto a dos laboratorios móviles para certificar las causas de las muertes. De momento la estrategia se centra en la monitorización y el diagnóstico. Es necesario conoce bien la cantidad de casos reales.

Pero hay un factor con el que no se contaba en 2014. Hoy existe una vacuna contra el ébola. Es cierto que se trata de un medicamento en fase de experimentación y sin licencia de uso, pero que puede emplearse en caso de emergencia sanitaria grave. No es fácil: la infraestructura necesaria para el trasporte y almacenamiento de esta vacuna en condiciones ambientales muy específicas es costosa y, desde luego, no está implantada en el área de Bikoro. La OMS considera que serían necesarios 18 millones de dólares para montar una operación de vacunación y contención del mal en tres meses.

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