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Hay esperanza: el 99% no se cree las “fake news”

Solo el 0,1% de Twitter difundió noticias falsas en la campaña de Trump

  • El presidente de Estados Unidos, Donald Trump | Reuters
    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump | Reuters
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

25 de enero de 2019. 14:32h

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Olaya González.  Madrid. 25/1/2019

Han pasado más de dos años desde que una posibilidad que muchos consideraban remota se hizo realidad. Hace exactamente 808 días desde que Donald Trump fue elegido presidente de Estados Unidos y dejó a Hillary Clinton con el rostro desencajado. Pero, a pesar de que las caras de sorpresa al ver al republicano al frente de la Casa Blanca ya se han borrado, tanto los científicos como los ciudadanos de a pie siguen intentando dar con una explicación al triunfo del magnate. En su día, se puso el foco en el inmenso reguero de noticias falsas que circularon por los sitios web norteamericanos las semanas previas a los comicios presidenciales. Los artículos que tenían como objetivo tumbar el prestigio de su rival estaban encabezados por titulares tan descabellados como “El Papa Francisco pide el voto para Trump”, “Hillary Clinton admite en un correo ser la fundadora del ISIS” o “Wikileaks confirma que Hillary Clinton vendió armas al Estado Islámico”. Pero los ciudadanos se lo creyeron. Ahora bien, ¿quién estaba detrás de ellos?

La prestigiosa revista “Science” publica hoy en su estudio que aporta un poco de luz a ese torrente de “fake news”. Según una investigación de un equipo de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, solo el 0,1 por ciento de los usuarios de Twitter contribuyó a la difusión de la mayoría (el 80 por ciento) de las noticias falsas que, según algunos, propiciaron el éxito de Trump. Además, los científicos han conseguido trazar un perfil de estos “trolls”: de tendencia conservadora, adultos, y consumidores habituales de noticias políticas. Según los investigadores, este hallazgo resulta “tranquilizador”, a pesar de que antes habían alertado de que las “fake news” viajan más rápido que las verdaderas.

Antes de analizar las interacciones el Twitter, los encargados del estudio se plantearon tres preguntas: cuántas noticias falsas se vieron y compartieron en la campaña presidencial en las redes sociales, cuáles eran sus características y cómo interactuaron los consumidores con ellas. El primer resultado disparó todas las alarmas: la historia falsa más popular en los tres meses antes de los comicios generó más reacciones, comentarios, y la compartió más gente que las noticias reales más leídas. En concreto, han descubierto que los adultos vieron y recuerdan una o varias de esas historias falsas que surgieron en el segundo semestre de 2016. El 27 por ciento lo hizo solo un par de semanas antes de las elecciones. Además, el 60 por ciento de las visitas viene del 10 por ciento de la población de EE UU más conservadora.

Las “fake news” estuvieron concentradas en un pequeño porcentaje de los sitios web y en una porción ínfima de los usuarios. La mayoría de ellos correspondían con cuentas de cyborgs (cuentas parcialmente automáticas controladas por humanos) que incluyen parte de contenido propio, pero sobre todo comentarios personales o fotos y una gran cantidad de retuits políticos. Por tendencia ideológica, los usuarios que tenían más de 5 por ciento de noticias falsas compartidas son, en su mayoría, de derechas. Menos del 5 por ciento de los que se consideran de izquierdas o centro ha compartido alguna vez “fake news”, por el 21 por ciento que se califica simpatizante de la extrema derecha.

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