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Hijos del vodka

  • Gonzalo Pérez
    Gonzalo Pérez / Gonzalo Pérez

Tiempo de lectura 2 min.

09 de septiembre de 2018. 20:02h

Comentada
Paloma Pedrero.  9/9/2018

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Entre 1998 y 2011 se realizaron en España 20.000 adopciones en los países del Este. Pues bien, más del 50 por ciento de estas criaturas padecen TEAF, un mal neurológico producido por la ingesta de alcohol de sus madres biológicas durante el embarazo. Esas madres indudablemente pobres, psicológicamente desestructuradas y sin recursos para defenderse del frío, tomaron vodka en algún momento de la gestación; alcohol fortísimo que pasó de su placenta al cerebro del bebé ocasionándole una lesión irreparable. Una lesión que no se ve en imágenes pero que tiene una sintomatología bastante precisa. Son criaturas casi siempre hiperactivas, con impulsividad exagerada, con ataques de agresividad... Lógicamente soportan problemas de aprendizaje ya que les falla la atención y la memoria. No tienen claro el concepto del bien y del mal. Y para el ellos el tiempo es un arcano. Sin embargo, muchos no tienen rasgos físicos especiales. Al contrario, suelen ser bastante bonitos, lo que hace que la sociedad crea que su conducta se debe a la mala educación. Según van creciendo, con diagnósticos equivocados, la situación puede agravarse. Los padres adoptivos comienzan a pensar que quizá sus hijos no son buenos y que hay en intentar enderezarlos con lo que ofrece el sistema. Internados, por ejemplo. Algo que empeorará la situación del adolescente y de la mortificada familia. Estos seres desamparados, que suelen acabar cometiendo delitos si no se les trata adecuadamente en la infancia, tienen también mucho que ofrecer si se les comprende y se les ama sin condiciones. Mucho bueno. Pero para eso se necesita ayuda pública urgente. Tenemos más de diez mil criaturas en España que pueden ser valiosas y creativas, o infelices delincuentes. Y no se puede esperar.

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