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La España vaciada

  • Una calle vacía de Barcelona / Foto: Dreamstime
    Una calle vacía de Barcelona / Foto: Dreamstime

Tiempo de lectura 2 min.

16 de agosto de 2019. 05:00h

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Jorge Fernández Díaz 16/8/2019

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«Buenos días señoras, traigo melones, sandías y melocotones; patatas riojanas y ajo manchego. Salgan, señoras, salgan, estamos en la puerta de su casa».

Despertarme oyendo esto por la megafonía de una furgoneta desde el reposo anual de la casa de mis amigos en tierras sorianas, me retrotrae muchos años atrás, evocándome recuerdos de infancia. Es uno de los encantos de pasar las vacaciones en la llamada «España vaciada». Parajes ciertamente despoblados (en invierno ocho vecinos empadronados), pero con otros alicientes que le otorgan un encanto singular.

Es la cara amable de la preocupante crisis demográfica que sufre actualmente nuestro país. Según el INE, tan solo el 30% del territorio nacional concentra el 90% de la población, y más del 53% de su superficie tiene menos de 12 habitantes por km2. Un fenómeno que no solo afecta ya a los pueblos, sino a ciudades pequeñas y capitales de provincia. Es la consecuencia de la industrialización focalizada en puertos y capitales, a la que siguieron políticas que aceleraron el galopante despoblamiento que padecemos hoy.

En el mes de marzo pasado distintas plataformas se manifestaron en Madrid pidiendo la igualdad en todo el país, coincidiendo con la aprobación de un Acuerdo del Consejo de Ministros con 80 medidas para enfrentar el problema, como incentivar ventajas fiscales, infraestructuras, servicios, fondos de cohesión, fomento del emprendimiento, e igualdad de oportunidades, entre otras. Más vale tarde que nunca: Un reto urgente para repoblar la España que viene.

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