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La FP Básica también dará el título de la ESO para frenar la «brecha social»

Educación quiere que las titulaciones nuevas que demanda el mercado estén listas antes de un año.

  • La ministra de Educación y FP, Isabel Celaá, aborda esta semana la reforma de la Formación Profesional
    La ministra de Educación y FP, Isabel Celaá, aborda esta semana la reforma de la Formación Profesional

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12 de noviembre de 2018. 02:30h

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Rocío Ruiz.  12/11/2018

El Ministerio de Educación y Formación Profesional está dispuesto a abrir un debate sobre los cambios normativos que serían necesarios para abordar una reforma de la FP porque considera que «tiene un papel esencial como motor de crecimiento económico y de empleo en un contexto creciente de demanda, presente y futura, de cualificación de nivel intermedio y superior». Y no sólo eso, cree que la nueva economía y el tejido productivo demandan cambios por las innovaciones tecnológicas que se han producido, la automatización o los nuevos campos profesionales que han ido surgiendo. Con este planteamiento de partida, el Ministerio ha empezado a diseñar cambios en el sistema. Uno de ellos afecta a los alumnos de Formación Profesional Básica, como rebautizó el ex ministro Wert a los antiguos PCPI. Se trata de una opción académica que se puede cursar a partir de segundo de la ESO, de dos años de duración, por la que se decantan los alumnos que tienen escasa posibilidades o motivación para alcanzar el título de la ESO y quieren continuar sus estudios hacia alguno de los campos de la FP. Así, en las propuestas para la modificación de la Ley Orgánica de Educación (Lomce), propone que estos estudiantes que hasta ahora tenían abierto el camino para estudiar la FP de grado medio cuando concluían los dos años de formación, ahora también tendrán el del Bachillerato, si es que quieren continuar por esa vía, cosa que ahora no ocurre. Así, podrán obtener el título de la ESO «si el equipo docente considera que han alcanzado los objetivos y han adquirido las competencias correspondientes, además del título profesional».

Con esta medida, el Ministerio pretende flexibilizar el sistema y abrir pasarelas porque cree que «la segregación temprana, que da lugar a distintas titulaciones, favorece que muchos alumnos con dificultades no cursen Bachillerato y, por tanto, la FP de grado superior e incide en la brecha social».

Educación también quiere acortar plazos y agilizar todo el proceso de aprobación de títulos para que la formación pueda responder de manera más rápida a las nuevas exigencias del mercado laboral. Actualmente, desde que se detecta la demanda de una formación específica hasta que se elabora el título que habilita pueden pasar hasta cuatro años, con el peligro de que la titulación puede quedar obsoleta. La idea del Ministerio es que en menos de un año un título pueda estar elaborado.

La ministra, Isabel Celaá, ya avanzó hace unos meses que el plan estratégico de la FP «pasa por anticiparse a las necesidades demandadas por las empresas y ofrecer a la población trabajadora una formación ajustada a esas necesidades. Se trata de hacer títulos de calidad que den respuesta a las necesidades del mercado de trabajo y que permitan no sólo atender las necesidades actuales, sino también las futuras con la agilidad y rapidez de los cambios productivos».

La reforma también prevé regular por ley adaptaciones que ya venían haciendo en la práctica algunos centros para alumnos con necesidades educativas especiales. Así, un alumno podrá emplear más de dos años en estudiar FP Básica o Bachillerato, es decir, podrá matricularse de asignaturas sueltas.

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