Sociedad

La soledad ya no es lo que era

La soledad no tiene mucho prestigio social. Sin embargo, en España hay más de 4,5 millones de hogares unifamiliares, unos a la fuerza y otros por opción personal

La soledad ya no es lo que era
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La soledad no tiene mucho prestigio social. Sin embargo, en España hay más de 4,5 millones de hogares unifamiliares, unos a la fuerza y otros por opción personal.

La soledad es una cosa extraña. Últimamente se la considera un estado anormal, incluso una enfermedad –ahora tratada como epidemia–, con escaso predicamento social. Sin embargo, vivir solo no es producto de una desgracia, sino también una elección. Lo mejor sería no dramatizar una cuestión que tiene muchos matices, tantos como personas, y diferenciar entre vivir solo y estar o sentirse solo. Es decir, no conviene fiarse mucho de la definición que la Organización Mundial de la Salud (OMS) hace: la insatisfacción con el número y calidad de relaciones sociales.

En el estudio más completo sobre el tema en nuestro país, «La soledad en España» (de la Fundación AXA y la Once), se recoge que la mitad de la población española dice haber sentido en algún momento «cierta sensación de soledad», que uno de cada diez españoles –lo que supone unos 10 millones– solía sentirse solo y que el 41% de estos reconocen que vivir solo no es una elección personal. El número de hogares unipersonales es de 4.535.100 (datos de 2014), cumpliendo la tendencia de la reducción del ámbito familiar, lo que supone casi una cuarta parte del total, o dicho de otra manera más gráfica: vivir solo es la segunda manera elegida por los españoles. La primera es el núcleo formado por dos personas, parejas en su mayoría. Pero una cosa es vivir solo y otra estarlo, que, según este estudio, supone un 10% de la población total ¿Alguien se atreve a decir si es mucho o poco? ¿Si es más que antes? Puede que haya miedo a vivir solo, pero también es una opción elegida por muchas personas.

Es al final de nuestra vida donde se agudiza esta situación. Lo realmente peculiar es la percepción que se tiene sobre el hecho de no compartir tu vida con nadie: un 21,6% cree que es producto de la falta de cariño y un 16,1% la concreción de un fracaso personal. El estudio «La soledad en España» es escéptico en las medidas que puede aplicar un Gobierno para que las personas dejen de sentirse solas. Otra cosa es la salud y, en todo caso, los efectos que la soledad extrema puede tener en la calidad de vida. La cifra que se maneja es que la soledad incrementa en un 26% la mortalidad. Las previsiones de la evolución, según el INI, es que dentro de diez años las personas solas llegarán a los 5,4 millones, una tendencia que irá en aumento.