El primer viaje al extranjero de León XIV

Líbano, el país con más porcentaje de cristianos en Oriente Medio, espera al Papa

Hasta el siglo pasado una estrecha mayoría de la población profesaba esa religión

ISTANBUL (Turkey), 29/11/2025.- A handout picture provided by the Vatican Media shows Pope Leo XIV (C) during a visit to the Sultan Ahmed Mosque (The Blue Mosque) in Istanbul, Turkey, 29 November 2025. Pope Leo XIV is on his first apostolic journey outside Italy since his election as pontiff, visiting Turkey and Lebanon from 27 November to 02 December. (Papa, Italia, Líbano, Turquía, Estanbul) EFE/EPA/VATICAN MEDIA HANDOUT HANDOUT EDITORIAL USE ONLY/NO SALES
El Papa León XIV visita Turquía antes de emprender viaje al LíbanoVATICAN MEDIA HANDOUTAgencia EFE

El Líbano, donde el papa León XIV iniciará una visita de tres días mañana, domingo, es el país con más porcentaje de cristianos de todo Oriente Medio y, de hecho, hasta el siglo pasado una estrecha mayoría de la población libanesa profesaba esa religión.

Las autoridades no han realizado un censo desde 1932 para evitar conflictos entre comunidades derivados de los cambios que se hayan podido dar desde entonces en la demografía confesional del país, pero se cree que en la actualidad los cristianos representarían un 30 % largo de su población total de 5,9 millones.

Aunque a la baja por la emigración o la menor tasa de natalidad, el cristianismo sigue siendo la religión minoritaria con más presencia en Oriente Medio. Sin embargo, ni Egipto ni Siria, entre los países de la región con más porcentaje de cristianos, se acercan siquiera a la cifra que ostenta el Líbano.

La mayor parte de los cristianos libaneses son maronitas, una Iglesia católica oriental con raíces en el monje ermitaño sirio del siglo IV San Marón y en un movimiento monástico iniciado por sus discípulos con la construcción de un primer monasterio a orillas el río Orontes.

La comunidad trasladó su sede patriarcal al actual Líbano después de que unos 350 monjes maronitas, partidarios del Consejo de Calcedonia, fueran asesinados en una masacre en 517 coincidiendo con el apogeo de un régimen bizantino opuesto a la fe calcedonense que profesaban.

Casi todos los maronitas del mundo viven en el Líbano o son de origen libanés, y se sabe que abarcan más de la mitad del total de cristianos del país mediterráneo, si bien la falta de un censo actualizado impide saber cuántos son con exactitud.

La Iglesia maronita está en plena comunión con el papa y, por supuesto, León XIV incluirá en su recorrido lugares emblemáticos para ella como la sede del patriarcado en Bkerke (centro) o el Monasterio de San Marón en Annaya (centro), donde se encuentra la tumba del principal santo de esta comunidad, San Charbel.

Las siguientes comunidades por tamaño son la ortodoxa griega, que se estima representa el 25 % de los cristianos del país, y la católica greco-melquita, con un 5 %.

Otras ramas con una presencia más reducida son las armenias tanto ortodoxas como católicas, pues el Líbano acoge a decenas de miles de armenios, la mayoría huidos allí durante el genocidio de 1915; así como la asiria, la caldea, la protestante o la católica romana.

Las divisiones sectarias son un asunto peliagudo en el Líbano y esta es precisamente la razón por la que no ha habido un censo en casi un siglo. Confirmar que los cristianos han visto mermada su presencia frente a los musulmanes podría tirar por tierra los delicados equilibrios de poder en la nación.

Aquí, hay 18 grupos religiosos reconocidos y el poder está repartido de forma proporcional entre ellos, desde los escaños del Parlamento hasta las llamadas "tres presidencias", que incluyen a un jefe de Estado cristiano maronita, a un primer ministro musulmán suní y a un jefe legislador musulmán chií.

De las comunidades oficiales, doce son cristianas -siendo la maronita la predominante- y cuatro son musulmanas -siendo el sunismo y el chiísmo las mayoritarias-.

A ellas se suman los drusos, cuya religión surgió de una secta del chiísmo e incorpora creencias de diferentes fes, entre ellas el hinduismo, y también un número en la actualidad ínfimo de judíos.

En los últimos años, algunos políticos han abogado por tumbar el sistema confesional de cuotas en favor de uno basado en méritos como única solución a largo plazo a los constantes bloqueos institucionales que sufre el país, exacerbados por la necesidad de contentar a todos los grupos.

Sin embargo, esta y otras decisiones se ven a menudo condicionadas por el miedo a nuevos conflictos entre comunidades religiosas, como ocurrió parcialmente, sin ir más lejos, durante la guerra civil (1975-1990) entre cristianos y musulmanes.

El impacto de la fe queda patente en muchas características del Líbano, desde la concentración de las diferentes comunidades en determinadas áreas geográficas hasta la identidad de los partidos, que tienden a identificarse más por su religión que por su ideología política.

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