Sucesos

Lombok, un paraíso ensombrecido por crímenes brutales

Varios turistas extranjeros han encontrado la muerte en este edén en medio de la ineficacia policial

Playa rosada Lombok.
Playa rosada Lombok.larazonDreamstime

La idílica Lombok, refugio de arenas blancas frente al bullicio de Bali, se tiñe de sangre y sospechas. El hallazgo del cadáver de Matilde “Mati” Muñoz, una ferrolana de 72 años afincada en Mallorca, enterrado en una playa de Batulayar tras desaparecer el 1 de julio, reabre heridas del brutal asesinato de un turista francés en 2022, ambos en la turística Senggigi. Estos crímenes, sumados a una galería de horrores reciente, exponen una violencia oportunista que la policía indonesia, con un porcentaje de casos resueltos bajo según Amnistía Internacional, no logra contener, amenazando el sueño tropical de la isla.

Al parecer, un ingeniero francés fue hallado el 15 de noviembre de 2022 sin vida en su bungalow del Holiday Resort Lombok, en Jalan Raya Senggigi. Un empleado de 28 años, con antecedentes por hurtos, irrumpió de madrugada con una ganzúa casera y lo estranguló de forma atroz con un cordón de toalla. El ladrón escapó con un reloj, 500 euros y su móvil. La policía tardó 12 horas en hallar el cuerpo, un retraso que la Embajada de Francia tildó de “negligencia escandalosa”. El culpable, acorralado por deudas, recibió cadena perpetua en 2023, pero el caso destapó la fragilidad de los hoteles baratos y la inacción policial.

Lombok no es ajena a la barbarie. En 2020, un alemán fue casi decapitado en un trekking. Tres años más tarde, una australiana de 25 años murió desangrada tras 17 puñaladas en Kuta Lombok. En 2024, mochileros británicos fueron atacados en el Monte Rinjani: uno con el cráneo fracturado, otro con tendones seccionados. Estos episodios sugieren un patrón de delitos violentos que la ineficaz respuesta policial no frena, poniendo en jaque el futuro de este edén turístico.