Los científicos que saben hasta dónde te llegará el agua

Anny Cazenave, John Church y Jonathan Gregory reciben el Premio BBVA Fronteras del Conocimiento por detectar, comprender y predecir el aumento del nivel del mar provocado por el ser humano.

Anny Cazenave, John Church y Jonathan Gregory reciben el Premio BBVA Fronteras del Conocimiento por detectar, comprender y predecir el aumento del nivel del mar provocado por el ser humano.

El 28 de julio de 1995 el mundo se inundó por completo. A Kevin Costner le pilló desprevenido. Casi adormilado. El vagabundo al que interpretaba en «Waterworld» era el primer ser humano que se enfrentaba a un planeta cubierto por agua. El deshielo progresivo de los polos había provocado que la tierra seca fuera un bien cada vez más preciado. Según este relato, recordado por ser uno de los mayores fracasos comerciales de las últimas décadas, los supervivientes tuvieron que acostumbrarse a una nueva vida acuática: bien en pequeñas aldeas flotantes, bien en barcos improvisados sin rumbo. Científicamente, el argumento es insostenible porque no hay tanta agua congelada como para provocar un efecto parecido, pero ¿hasta dónde se podría llegar? Si el nivel del mar comenzara a subir rápidamente, ¿cómo cambiaría la vida? Eso es algo que los científicos Anny Cazenave, John Church y Jonathan Gregory se han encargado de estudiar y que, ayer, les valió el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Cambio Climático. ¿Su objetivo? Detectar, entender y predecir el aumento del nivel del mar causado por el ser humano.

La subida de solo un metro es probable, pero este cambio mínimo podría afectar a cerca de 100 millones de personas. «El nivel medio del mar está aumentando tres milímetros por año. Esperamos que, en las próximas décadas, el ritmo se acelere. Tanto que, para 2100, aumentaría entre 0,3 y un metro», explica a LA RAZÓN Jonathan Gregory. Aunque también dependerá de las emisiones de dióxido de carbono que se emitan desde hoy. «Cuanto más pequeñas sean, menor impacto tendrán. El fin es restringirlas». Para la comunidad científica, éste es uno de los valores más difíciles de determinar y se debe, principalmente, a la variabilidad natural que ha demostrado a lo largo de la historia: si bien hace 200.000 años, el nivel era 120 metros inferior al actual; en los últimos 5.000 ha subido dos. «Muchas poblaciones costeras están en riesgo. Si crece medio metro, las probabilidades de inundación se multiplicarán por diez», añade este doctor en Física por la Universidad de Oxford. «Bangladesh o las Maldivas estarían bajo ese foco».

El último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), de 2014, afirma que la velocidad de este incremento, desde mediados del siglo XIX, «ha sido mayor que el ritmo medio en los pasados dos milenios». A esto hay que sumar que las observaciones revelan una aceleración durante el siglo XX que con toda probabilidad continuará en el futuro. Identificar la huella del hombre en este proceso ha sido una labor de décadas, y hace solo dos años que el propio John Church publicó en «Nature» la confirmación de que el factor más importante es hoy en día, y desde 1970, la acción humana. «Las causas principales son dos: por un lado, el aumento de la temperatura del océano y, por otro lado, la descongelación del hielo terrestre», comenta Anny Cazenave. Para esta doctora de Geofísica por la Universidad de Toulouse, existe una alta probabilidad de que las actividades humanas «sean el origen» de estos cambios.

Para llegar a estas conclusiones han sido clave las observaciones de los satélites, iniciadas en los años 90 y que, gracias a su perspectiva global, planetaria, por primera vez permitieron poner orden en los confusos registros de mareas que llevaban décadas realizándose en puertos y zonas de costa. «Este problema no solo es importante sino que es urgente», insiste Church. «Muchos políticos reconocen su importancia, pero pocos asumen el grado de urgencia con el que debemos reaccionar. Reducir las emisiones para lograr un aumento de temperatura como mucho hasta 1,5 grados es un buen objetivo».

Ahora bien, que sea inevitable parar el aumento del nivel del mar, no significa que no se pueda hacer nada. «Incluso en el mejor de los escenarios de reducción de emisiones, el aumento del nivel del mar no se estabilizará a finales del siglo XXI, sino que continuará durante muchos siglos, porque la escala temporal para el calentamiento del océano profundo es de siglos o milenios. Sin embargo, sí podremos influir sobre cuánto aumentará y cómo de rápido ocurrirá. No podemos detener el aumento, pero no es demasiado tarde para hacer algo por mitigarlo y reducir su impacto», sostiene Gregory. Así, para quienes reniegan de los efectos que genera el cambio climático, este experto les responde con contundencia: «Estos son hechos, no es una cuestión de opiniones, la ciencia trata de ocuparse de hechos objetivos, y no puedes rechazar un dato objetivo porque no te guste». Esto no es «Waterworld».