«Los materiales que recibimos para protegernos no nos duran ni un día»

La última carta del director del Hospital San José de Monrovia

De confirmarse el contagio de los dos religiosos actualmente en cuarentena en Monrovia, la más que probable causa estaría en el contacto que mantuvieron con Patrick Shamdze, hermano de San Juan de Dios y director del Hospital San José. Ante las sospechas de que podría haber sufrido el contagio, se le hicieron las pruebas pertinentes, que dieron resultado negativo. Sin embargo, su fallecimiento a causa del virus se confirmó el pasado domingo. Poco antes de fallecer, Shamdze puso de manifiesto en una carta dirigida a los miembros de la orden sus impresiones sobre la difícil situación que atraviesa el país africano. Y, sobre todo, se mostró muy crítico con la gestión del Gobierno. «La respuesta del Gobierno ha sido muy lenta y limitada (...) está pidiendo que se tomen medidas de precaución, pero los hospitales privados como el nuestro reciben poco o ningún material que ayude a los trabajadores a protegerse ellos mismos y a los pacientes». De hecho, criticó que, tras hacer una petición oficial al Gobierno, apenas recibieran 100 pares de guantes desechables, un par de botas, 50 mascarillas, cinco trajes desechables y cinco botellas de Chlorax. «Estos materiales no duran ni un día», aseguraba.

El religioso relata cómo «el pánico se desató» en Monrovia cuando el número de infecciones entre el personal sanitario comenzó a incrementarse y tras la muerte de un doctor, dos ayudantes médicos y tres enfermeras del Redemption Hospital, en New Kru Town, enfrente de su centro de salud. «El resto del personal del Redemption se negó a seguir trabajando y el hospital tuvo que cerrar durante 10 días», aseguraba. De hecho, «nuestro personal de New Kru Town amenazó en dos ocasiones con dejar de trabajar debido al miedo», aunque lograron convencerles para que continuaran con su labor. «El personal sanitario está asustado. Los pacientes que llegan y sus familiares no proporcionan los detalles correctos para ayudar a identificar casos sospechosos», afirma. Algo que ha provocado que «muchos pacientes sean rechazados en los hospitales». De hecho, el número de pacientes que atendieron «se incrementó» por este motivo. «Nuestro servicio de urgencias está siempre lleno. Se supone que el Gobierno se hace cargo de los casos sospechosos y los traslada desde cualquier centro al JFK Hospital, donde se ha instalado una unidad de aislamiento, pero a veces tardan más de 10 horas en responder cuando se les llama».