Los menores, las grandes víctimas de los delitos de odio

En 2014 se registraron 1.285 casos, la mayoría relacionados con la orientación sexual. El 65,6% de las denuncias tuvo como resultado una detención o imputación

Jorge Fernández Díaz durante la presentación del informe sobre los delitos de odio
Jorge Fernández Díaz durante la presentación del informe sobre los delitos de odio

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, presentó ayer el informe sobre los delitos de odio en España registrados en 2014, que tiene como objetivo «ayudar a que las víctimas se sientan protegidas y que denuncien». Este tipo de delitos abarca desde los motivos racistas o xenófobos, antisemitas, por discapacidad, orientación o identidad sexual, aporofobia (odio, miedo u hostilidad ante el pobre, el que no tiene recursos o el que está desamparado) y otros que han conocido las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, que cuentan con un protocolo específico para actuar ante este tipo de delitos.

Una de las novedades del informe son los datos relativos a los perfiles de las víctimas. Según se desprende del mismo, Interior alertó de que «los menores de edad son víctimas potenciales de este tipo de criminalidad». Los datos reflejan que el 25,62% del total de los delitos de odio registrados en 2014 recayó en víctimas menores de 18 años; en concreto, un total de 326, frente a las 370 víctimas de 26 a 40 años (grupo mayoritario). «Esta situación se produce pese a que este sector de la población apenas representa el 3% de las víctimas del total de delitos penales», recordó el ministro.

El concepto de «delitos de odio» se encuadra en un amplio abanico de conductas y hechos, que va –bajo un elemento denominador, el odio– desde el conjunto de infracciones penales tipificadas en el Código Penal hasta las contempladas como infracciones administrativas como ocurre en la ley contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte.

Jorge Fernández Díaz destacó que en 2014 se esclareció el 65,6 por ciento de un total de 1.285 delitos de odio registrados en España. En concreto, se esclarecieron 843 casos y se detuvo o imputó a 512 personas. De una manera más especifica, los principales afectados por esos «delitos de odio», 513, estuvieron vinculados contra personas por su orientación o identidad sexual, 475 por racismo o xenofobia, 199 contra discapacitados, 63 por sus creencias o prácticas religiosas, 24 por antisemitismo y 11 por aporofobia. Según destacó el titular de Interior, en el caso de antisemitismo se separa del de creencias religiosas en la estadística porque éste figura en el Código Penal como un tipo delictivo específico y no sólo tiene componente religioso, sino también xenófobo.

Además desveló la enorme brecha de sexo que existe entre agredidos y agresores. Las mujeres representan en España el 54% de las víctimas de delitos de odio. En cambio, el 93% de los detenidos por ello son hombres. «A los autores de sexo masculino se les arresta en mayor medida por hechos calificados jurídicamente como abusos y agresiones sexuales», lesiones y amenazas, destacó Fernández Díaz.

Del total de datos se desprende un incremento de los delitos de odio de un 9,6 por ciento con respecto a 2013, aunque, según destacó el ministro, «esa subida no significa que se hayan incrementado», sino que por primera vez se han cuantificado los datos aportados también por parte de la Policía autonómica del País Vasco; y a que se ha hecho un «esfuerzo» para identificar estadísticamente este tipo de incidentes de manera que se han incrementado las fuentes de datos. Pero a pesar de sus explicaciones, desde el PSOE, el secretario de Movimientos Sociales, Pedro Zerolo, calificó de alarmante el aumento de los delitos de odio y pidió al Gobierno que actúe.

Por comunidades autónomas, en Andalucía, Cataluña, Comunidad Valenciana y País Vasco se cometieron el mayor número de este tipo de delitos, aunque no hay que olvidar que son las regiones más pobladas de España.

Respecto al perfil del víctimas, el 72% de los delitos los denunciaron españoles. El resto, 28%, extranjeros. Éstas serían de Marruecos, Colombia, Rumanía, Senegal, Bolivia y China. Asimismo, los detenidos por este tipo de delitos, también en su mayoría son españoles, con un 79,1%, seguidos de los de nacionalidad extranjera, donde entre los detenidos/imputados están los procedentes de Marruecos, Rumanía, Ecuador, Senegal, República Dominicana e India.

El ministro del Interior precisó que «aún queda mucho por hacer», y destacó que España ha pasado de encontrarse en 2011 en el tercer grupo de los países de la UE en cuanto recogida, registro y tratamiento de este tipo de delitos a situarse en 2013 entre los cinco países que mejor recogen dichos datos. Y no hay mejor modo de reducir estos delitos que denundiándolos. Por eso, la Confederación Española LGBT Colegas animó a denunciar cualquier incidente de odio por orientación o identidad sexual como la mejor forma de bajar las altas tasas de infradenuncia de este tipo de delitos de odio.