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María Salgado, la española que busca la cura del sida

La investigadora ha sido premiada por la Sociedad Internacional del Sida por un proyecto que trabaja con el trasplante de células madre para combatir la enfermedad

  • María Salgado
    María Salgado

Tiempo de lectura 4 min.

26 de julio de 2017. 21:12h

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26/7/2017

María Salgado ha recibido hoy el premio Dominique Dormont, que apoya la labor de investigadores menores de 40 años -ella tiene 34- que llevan a cabo proyectos en busca de una cura para patologías humanas crónicas, y en especial del VIH. Es en esta enfermedad en la que se ha centrado el proyecto de investigación con células madre por el que la investigadora de IrsiCaixa (Instituto de Investigación del Sida impulsado por Obra Social “la Caixa”y por el Departamento de Salut de la Generalitat de Catalunya) ha sido galardonada con 5.000 dólares en París en la 9º IAS Conference on HIV Science 2017.

La doctorada en Biología Molecular y Genética por la Universidad Complutense de Madrid ha conseguido a través del estudio “IciStem” sobre seis pacientes en una situación crítica de cáncer hematológico e infectados por VIH reducir el reservorio de células afectadas por el virus de manera considerable.

Nunca imaginó que a su edad fuese a dar con los indicios de una posible cura de una de las enfermedades que quita más vidas en el mundo y que supone la primera causa de muerte de adolescentes en África, según Unicef. Aunque cauta, asegura que “no se puede hablar de cura hasta que se vea como responden los pacientes ante la retirada de fármacos”.

Todo comenzó con Timothy Brown, o más conocido como “El Paciente de Berlín”. En él se ha inspirado el estudio. Se le diagnosticó la enfermedad en 1995 mientras estudiaba en una universidad de la capital germánica. Tras someterse a un libre trasplante de células madre que tenían una mutación llamada CCR5 Delta 32 al serle diagnosticada una leucemia aguda quedó liberado del virus, así que Salgado decidió hacer lo mismo en pacientes que no tenían esta mutación genética. “Se han empezado a ver resultados hasta tres meses después del trasplante. La respuesta inmune que produce ayuda a reducir el tumor cancerígeno y a su vez a retrotraer el virus”, cuenta a LA RAZÓN la investigadora de “IciStem” poco después de recoger el premio.

Pero no todos los afectados por estas patologías pueden someterse a esta técnica debido al peligro que conlleva. “Este tipo de trasplante tiene un alto porcentaje de mortalidad, casi del 50 %. Por lo que se realiza sólo en personas que no tengan otra opción de tratamiento”, asegura Salgado. “El paciente se queda sin sistema inmune durante un tiempo. Queda completamente indefenso ante el virus”.

A raíz de esto se pretende ver si los resultados óptimos que supuso la suplantación de células en Brown, hace nueve años, se deberían a la mutación del paciente o a otros factores. Los mismos que estarían asociados a la destrucción de células cancerígenas.

Por el momento, de los seis pacientes sometidos al estudio, cinco han respondido de manera muy favorable dejando el reservorio de células infectadas a niveles aparentemente indetectables. Ahora el foco está en “dar con los factores que acaban con el virus para aplicarlos a un posible tratamiento farmacológico alternativo al trasplante”, comenta entusiasmada la galardonada.

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