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Mascotas «enganchadas» a los opioides

En los últimos diez años, ha aumentado en un 41% las prescripciones de este tipo de medicamentos para animales en EE UU

  • El uso de opioides en las mascotas está creciendo
    El uso de opioides en las mascotas está creciendo

Tiempo de lectura 4 min.

12 de enero de 2019. 02:09h

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Belén Tobalina 12/1/2019

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Muchas personas extrapolan sus hábitos a las mascotas. Las malas costumbres también. Al igual que sucede con el índice de obesidad o con el sedentarismo, el uso de opioides en las mascotas está creciendo. Al menos en Estados Unidos. Investigadores de la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad de Pensilvania (Penn Vet) alertan del aumento de su empleo. En concreto, la investigación, publicada ayer en «JAMA Network Open», muestra un incremento del 41 por ciento de opioides para animales pequeños en los últimos diez años, según lo medido en miligramos equivalentes de morfina (MMA, por sus siglas en inglés).

Los hallazgos, en este primer estudio de prescripciones veterinarias de medicamentos opioides, sugieren que también existe una mayor demanda de este tipo de fármacos para los animales, impulsada, en gran medida, por procedimientos complejos realizados en medicina veterinaria, así como por una mayor importancia que se da a la gestión del dolor, también en los animales de compañía. Para el estudio, los investigadores analizaron cuatro tipos de opioides recetados desde enero de 2007 hasta diciembre de 2017, según los registros de la famarcia del Hospital Ryan de Penn Vet: tramador, hidrocodona, tabletas de codeína y parches de fentanilo. Los animales objeto de estudio incluyeron perros (73 por ciento), gatos (22,5 por ciento), así como conejos, serpientes y aves, todos ellos pacientes de este centro de atención terciaria veterinaria, dedicado a la observación y tratamiento del dolor en los animales.

«Encontramos que el incremento en la cantidad de medicamentos opioides recetados por nuestro hospital no se debió solo a un mayor volumen de pacientes (veterinarios). Es probable que nuestro objetivo de asegurar que nuestros pacientes estén libres de dolor después de la operación, especialmente para aquellos que requieren procedimientos complejos e invasivos, impulsó el aumento de nuestras prácticas de prescripción durante este periodo», afirma la autora principal del estudio, Dana Clarke, profesora asistente de Radiología intervencionista de la Penn Vet.

Los investigadores consideran que el aumento en las prescripciones de opioides para las personas durante la última década puede haber ido en paralelo a un aumento del dispense de estos fármacos para los animales de compañía.

En este sentido, alertan de la posibilidad de que algunas personas puedan estar accediendo a estos fármacos para abusar de ellos gracias a sus mascotas, dado que el número anual de visitas al veterinario aumentó durante este mismo período en sólo un 13 por ciento. Algo de lo que ya alertó hace unos meses la propia FDA, que teme que los dueños de perros adictos a los opioides les estén robando a los animales su medicación.

En EE UU, la prescripción de opiodes en medicina veterinaria no está tan regulada como las prescripciones médicas para los seres humanos desde que se endurecieran las regulaciones tras el pico alcanzado en el año 2011, de ahí que sea posible este mal uso según el citado estudio. Ahora bien, en España, «hay un exhaustivo control sobre las recetas, ya que no podemos utilizar las que no estén controladas y numeradas por el Consejo General de Veterinarios de España», afirma a este periódico el veterinario de pequeños animales José Enrique Zaldívar, que explica que los medicamentos opioides en uso veterinario «solemos usarlos como parte de determinados protocolos anestésicos, como la metadona y el fentanilo. También se utiliza la buprenorfina y el fentanilo para determinados tipos de dolor» en los animales.

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