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De profesión, vigilante de osos polares

El deshielo del Ártico hace que cada vez sean más frecuentes las visitas de estos mamíferos a centros urbanos atraídos por la basura

  • De profesión, vigilante de osos polares

Tiempo de lectura 4 min.

24 de marzo de 2019. 12:43h

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Víctor Regidor.  24/3/2019

El norte de Rusia está viviendo desde diciembre un auténtico aluvión de extraños turistas. Solo el pasado mes de febrero se avistaron hasta 50 osos polares paseando y olfateando en las casas de los vecinos de la localidad Belyushya Guba, en la zona norte del archipiélago Novaya Zemlya. Tan sorprendente ha sido que las autoridades locales declararon el estado de emergencia durante una semana. La razón de estos acercamientos, cada vez más habituales a los centros poblados de las regiones cercanas al Ártico, hay que buscarla en el deshielo. Cada año la capa de hielo tarda más en formarse y menos en derretirse, dificultando la caza de focas. Así, estos animales se ven obligados a acercarse al olor de los desechos de las poblaciones humanas. Por otro lado, el hombre cada vez ejerce más presión en sus hábitats; según avanza el deshielo el interés estratégico de Rusia en este área aumenta. De hecho, el el gobierno de Moscú anunció en 2014 su interés militar por la región helada. «El desarrollo en el Ártico aumentará los conflictos entre humanos y osos», ha señalado recientemente el biólogo ruso Anatoy Kochnev a la agencia de noticias AFP. El científico agregó que la zona del mar de Barents es el lugar donde se ha registrado la mayor pérdida de hielo en las últimas décadas. Estos animales se consideran vulnerables según la lista roja de especies amenazadas elaborada por la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza y las previsiones sobre su futuro no son nada halagüeñas; cada año el deshielo del Ártico bate récords de mínimos. Para prevenir los contactos cada vez mayores entre osos y personas la organización conservacionista WWF cuenta desde hace años con patrullas locales especiales encargadas de vigilar y alejar a los osos de las poblaciones para evitar contactos. Eso también está ocurriendo en estas regiones de Rusia, a pesar del estado de emergencia ninguno de los cerca de 2.000 vecinos de la zona puede disparar a los ejemplares.

Cercas eléctricas

Las formas de alejar a estos peculiares transeúntes van desde una mejor iluminación en lugares públicos, cercas eléctricas o recipientes metálicos para guardar alimentos a prueba de osos a planes de alerta para cuando los osos entren en las comunidades. Todo para reducir conflictos. «En los próximos años cuanto más hacia el sur la situación empeorará más; a mayor deshielo más tráfico marino, más explotación de combustible... En los últimos años cada vez se acercan más a las zonas pobladas, por ejemplo, en Noruega ya es habitual que se alimentan de huevos de aves cuando no pueden cazar focas. Ellos dependen del hielo para cazarlas pero éste se retira antes en primavera y aparece más tarde en otoño por lo que tienen que aguantar más sin comida», explica Luis Suárez, responsable del programa de especies de WWF España. Desde la organización recuerdan que las estimaciones hablan de una población total de osos polares de entre 22.000 y 31.000 ejemplares, distribuidos en 19 grupos que van desde Canadá,, Groenlandia, Dinamarca, Noruega, Rusia, Alaska (EE UU) y alguna vez Islandia. «Bueno, si no hacemos nosotros este trabajo de vigilancia, ¿quién lo hará? Nosotros somos los que vivimos aquí», dice Yuri Popovich, uno de estos patrulleros rusos a un periodista de la organización WWF, que recoge en una crónica su viaje por las latitudes más septentrionales del país. «A orillas del mar de Kara, en la población de Amderma ahora viven 300 personas. Los edificios en ruinas y las pilas de chatarra oxidada son monumentos de la decadencia de la era soviética, cuando este asentamiento militar era el hogar de 12.000 personas», explica Dmitry Ryabov.

El viaje del cólera de India a Estados Unidos en una perla de microplástico

Una investigación de la Universidad de Stirling (Escocia), de la que se ha hecho eco el diario «The Guardian», afirma que los patógenos encontrados en aguas residuales viajan a lomos de los residuos plásticos durante largas distancias. El resultado del estudio, que se ha basado en el análisis de datos recogidos en cinco playas de Escocia, es muy preocupante para la salud humana en todo el planeta, «los hallazgos aumentan la posibilidad de que el cólera de la India se transporte y arrastre hasta los Estados Unidos a lomos de microesferas de plástico», ha declarado el profesor responsable de la investigación Ricarhd Quilliam. Su equipo ha descubierto que el 45% de los microplásticos recolectados en las playas estaban contaminadas con Ecoli, una bacteria que causa diarrea.

Misión Posible: Desafío Guadalquivir

Coca-Cola y la organización WWF se han unido para poner en marcha «Misión Posible: Desafío Guadalquivir», que busca mejorar la biodiversidad y reducir la presión hidrográfica en el estuario del río. El programa quiere impulsar buenas prácticas agrícolas y la recuperación de marismas, especialmente de la de Trebujena en Cádiz, así como mejorar la cantidad y calidad del agua del estuario de Guadalquivir a través de un ahorro de entre 500 y 1.000 millones de litros al año entre los agricultores. Para ello se dará formación a los trabajadores sobre el uso de herramientas para una gestión más eficiente. Así,se ha instalado un equipamiento innovador de sensores planta-clima-suelo en 15 fincas de cítricos que, a través de una moderna App (Irristrat), permite a los agricultores monitorizar en tiempo real la humedad del suelo y el estado del cultivo.

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