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Invasión del mar

Se pone de relieve la contaminación por el combustible que consumen las embarcaciones, los desechos que a veces arrojan ilegalmente al mar, y el efecto que tienen en el futuro la navegación turística

  • Los barcos de crucero están dañando los mares del mundo. Habrá que prestar más atención y regular con mayor rigor sostenible los placenteros viajes que actualmente realizan más de 50 millones de navegantes al año.
    Los barcos de crucero están dañando los mares del mundo. Habrá que prestar más atención y regular con mayor rigor sostenible los placenteros viajes que actualmente realizan más de 50 millones de navegantes al año. /

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14 de junio de 2019. 10:48h

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Ramón Tamames 14/6/2019

Está todavía reciente el impacto del episodio de un barco de crucero, que tuvo un accidente en Venecia con ocasión de navegar por el canal que separa a la ciudad de la isla de la Giudecca (Judería). Lo que ha provocado una gran protesta de los venecianos, por la cada vez más frecuente presencia de inmensos navíos de turismo, algunos con capacidad de hasta 6.000 pasajeros.

El turismo de masas, ya lo previó Julio Verne, como tantas otras cosas, en su novela «Agencia Thompson y Cía»: la historia de un operador turístico que desarrolla su organización para ingleses en las Islas Canarias, con toda clase de episodios. Y también Julio Verne se refirió al turismo marítimo en su libro «Una ciudad flotante», el caso de un enorme paquebote con miles de turistas a bordo, con toda clase de problemas que hoy son sucesos corrientes de cada día.

Lo anterior viene a colación de un reciente artículo de John Gapper, columnista de «Financial Times», en el que da un buen repaso a las nuevas situaciones, en un artículo con el título de «Los barcos de crucero están dañando los mares del mundo». En el cual se pone de relieve lo que es su contaminación por el combustible que consumen esas embarcaciones, los desechos que a veces arrojan ilegalmente al mar, y el efecto que puede tener en el futuro tal navegación turística en la Antártida y en todo el Océano Ártico. Anunciándose ya el tránsito a través de regiones antes heladas, desde el puerto de Nueva York al de Rotterdam, en una inmensa travesía inimaginada hasta ahora, por las aguas del norte de Siberia y Escandinavia.Será preciso, pues, prestar más atención y regular con mayor rigor sostenible los placenteros viajes que actualmente realizan más de 50 millones de navegantes al año. Nos va en ello una nueva agresión potencial de gran envergadura al planeta acuático que tenemos por hábitat.

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