La contaminación lumínica adelanta la primavera

Un estudio realizado en el Reino Unido demuestra que hace que los árboles broten con más de una semana de antelación

Un bosque de hayas, una de las especies analizadas en el estudio
Un bosque de hayas, una de las especies analizadas en el estudio

uso humano de la luz artificial está causando que la primavera se adelante por lo menos una semana en el Reino Unido, ha descubierto un grupo de investigadores de la Universidad de Exeter en Cornwall.

La investigación, dirigida por un equipo de biólogos, ha establecido por primera vez y en una escala nacional la relación entre la cantidad de luz artificial presente durante la noche y la fecha de apertura de las yemas de los árboles del bosque.

En colaboración con consultores ambientales independientes de Spalding Associates (Truro), en el estudio se han utilizado datos recopilados por ciudadanos científicos de todo el Reino Unido, a los que la Woodland Trust les pidió que observaran y anotaran cambios estacionales en árboles como el roble, los fresnos o las hayas. El equipo de investigación analizó a continuación estos datos, en correlación con imágenes de satélite de la iluminación artificial.

Como publican en la revista Proceedings de la Royal Society B, los científicos hallaron así que los árboles fueron brotando hasta 7,5 días antes en las zonas más iluminadas artificialmente. Además, se constató que aquellos árboles con una altura inferior a la de las luces de la calle eran aún más propensos a verse afectados por este efecto.

Los investigadores, informa Eurekalert!, creen que este brote temprano tendría un efecto en cascada sobre otros organismos, cuyos ciclos de vida se desarrollan en sincronía con los árboles.

La proliferación de la polilla de invierno, por ejemplo, que se alimenta de las hojas frescas del roble, podría verse afectada, lo que a su vez podría tener algún efecto sobre las aves que se alimentan de estas polillas, esto es, en la cadena alimentaria.

A tener en cuenta

Los científicos británicos creen que estos resultados proporcionan información valiosa para la gestión de los niveles de iluminación artificial; y señalan la necesidad de nuevas investigaciones sobre el impacto de la luz eléctrica y de las diferentes longitudes de onda de luz artificial generadas por tipos diversos de fuentes.

En 2013, un estudio del CREAF reveló otros efectos de la contaminación lumínica sobre la naturaleza. Por ejemplo, que los murciélagos y algunos pájaros se han especializado en comer los insectos que se acumulan bajo las luces por las noches. También se ha observado que otros pájaros cantan a destiempo por culpa de la luz artificial.