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«Mascotaxi», el primer servicio para el traslado de perros

«En mi coche, prefiero llevar antes a un perro que a pasajeros en estado de embriaguez cada noche». La empresa “Mascotaxi” se especializa en el traslado de perros y gatos por Madrid

  • Mario con su perro, junto a su vehículo adaptado para el traslado de mascotas, en Madrid
    Mario con su perro, junto a su vehículo adaptado para el traslado de mascotas, en Madrid

Tiempo de lectura 4 min.

03 de marzo de 2018. 04:21h

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3/3/2018

- o es que no le gusten las conversaciones por compromiso, es que vio un nicho de mercado y puso en marcha el taxímetro. Hablamos de Mario Honrado, cofundador de «Mascotaxi», un servicio de taxis para perros. La idea surgió durante una carrera: «Una clienta nos comentó las dificultades a las que se enfrentaba para moverse por Madrid con su mascota». Entonces, Mario y Marcelino decidieron reunir a un grupo reducido de taxistas para dar cobertura a quienes necesitan trasladarse con sus perros o gatos.

Aunque en la ordenanza municipal no aparece ningún artículo que prohíba expresamente llevar mascotas en el transporte público, sí que se recoge el derecho de los taxistas a negarse a prestar servicio si «por su naturaleza o carácter, los animales –excepto perros– que los viajeros lleven consigo, pudieran deteriorar o causar daños en el interior del vehículo».

El público puede parecer demasiado «específico» y existen algunos incovenientes. Los pelos por los asientos, orines, excrementos, problemas de alergias y la necesidad de adaptar el vehículo «echan para atrás a gran parte del gremio». Pese a ello, al inicio del proyecto «se produjo una unión entre algunos compañeros, bien porque nos gustaban los animales, bien porque algunos éramos dueños de alguno». Empezaron ocho taxis, pero Mario se quedó solo al frente de la iniciativa.

Hubo un tiempo en el que parecía conducir a contracorriente. Precisamente, fue esta situación la que le empujó, junto a su compañero Marcelino, a repartir tarjetas y publicidad en diferentes clínicas y hospitales veterinarios repartidos por la capital. El boca a boca ha hecho que cada mes aumente el número de servicios de traslado de mascotas. «Hemos pasado de realizar 5 carreras mensuales a 70». Ahora cuentan con una flota de 20 taxis, ampliables a través de Ntaxi, la app con la que el gremio intenta competir contra Uber y Cabify. Antes se podía contratar el servicio a través de e-mail, pero cuando le comunicamos a Mario que tiene la bandeja llena responde con ironía: «¡Qué raro!». En efecto, la demanda va «a todo gas» y han mantenido reuniones con taxistas de Barcelona, Zaragoza y Valencia para crear una red nacional de taxis para perros.

Según encuestas del sector, uno de cada cuatro hogares españoles convive con, al menos, un perro. «Debido a esto y al aumento de establecimientos que permiten la entrada de dueños y animales, pensamos que sería necesario cubrir los desplazamientos de estos clientes sin costes extra». Una manta impermeable antiadherencia con aberturas, un arnés y un cinturón especial son todos los elementos imprescindibles para garantizar la seguridad del animal en viajes por autopista, pero también cuentan con comida, juguetes y conexión «guau-fi», como estos conductoren apodan al wi-fi.

Además, Mario y Marcelino se inclinan más por este tipo de servicio al que se presta de manera tradicional. «Preferimos llevar antes a un perro que a pasajeros en estado de embriaguez o que se niegan a pagar el trayecto, cosa que sucede cada noche», confiesa Marcelino. ¿Y las conversaciones de taxi? «Las echamos de menos. Lo que sí es cierto es que los pasajeros que viajan con mascotas se muestran muy agradecidos, educados y respetuosos con nosotros».

Mario asegura que nunca han tenido problemas con los animales... excepto, quizá, una vez. «Nos pidieron trasladar a un cerdo vietnamita», comenta, entre risas. ¿Lo hicieron? «Sí, porque iba en su transportín». Para contar los momentos buenos, les faltan dedos. Mario y Marcelino han llegado a establecer, en ocasiones, un vínculo muy estrecho con los perros y sus dueños. La mayoría de los desplazamientos se realizan a clínicas veterinarias para operar a las mascotas, realizar curas o, en momentos duros, «despedirse de un miembro de la familia».

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