Mini robots que en un futuro podrían curar el cáncer

Aparatos microscópicos que pueden viajar por nuestro cuerpo y reconstruir los tejidos que han sido dañados por algunos tumores

Juan Luis Aragonés y el grupo de sabios que han llevado a cabo este proyecto
Juan Luis Aragonés y el grupo de sabios que han llevado a cabo este proyecto

Aparatos microscópicos que pueden viajar por nuestro cuerpo y reconstruir los tejidos que han sido dañados por algunos tumores.

En 1987 Isaac Asimov recurrió a la ciencia ficción para redactar su novela «Viaje alucinante», en la que un grupo de sabios decide miniaturizar a un equipo de médicos y técnicos con todo su material y aparatos, con el fin de inyectarlo en el sistema circulatorio de un sabio que permanece en coma por un coágulo cerebral a consecuencia de las lesiones sufridas en un intento de asesinato. El objetivo es poder recuperar el secreto de vital importancia para la supervivencia de la humanidad que guarda el sabio en su mente ya que intervenirle supondría su muerte.

Lo que entonces se consideró ciencia ficción es hoy en día la línea principal de trabajo de Juan Luis Aragonés, investigador postdoctoral del Instituto de Física de la Materia Condensada y beneficiario de las becas de postgrado de Obra Social La Caixa. «Estoy intentando crear unas máquinas microscópicas artificiales capaces de viajar por nuestro cuerpo», señala Aragonés, quien matiza también que «en este caso las máquinas no estarían dirigidas por una tripulación miniaturizada, sino que se programarían usando física y química».

En el sentido práctico, la creación de estas máquinas tendría numerosas aplicaciones potenciales en medicina, como «la reconstrucción de tejidos dañados, la localización de tumores y su exploración, y la liberación de los tratamientos en el sitio específico en el que éstos son necesarios, algo muy útil por ejemplo en cáncer...». En todos estos supuestos se trataría de una intervención no invasiva, puesto que se haría mediante inyección y el uso de un campo magnético.

En cualquier caso, estas máquinas microscópicas capaces de viajar por nuestro cuerpo no son aún una realidad, pero la investigación liderada por Aragonés va superando fases en este sentido. Tal y como explica el investigador, «Estas máquinas serían como lo que de forma natural sucede con las células, de manera que para el diseño de estos sistemas artificiales hay que inspirarse en cómo éstas llevan a cabo sus tareas vitales». Así pues, el proyecto debe cumplir tres reglas principales de diseño: la primera es la capacidad de moverse a través de medios complejos, la segunda es la de dirigir su movimiento de forma espontánea en respuesta a estímulos externos, y la tercera la de comunicarse para autoorganizarse.