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Nacho Abad: «Compartiría celda unas horas con Carcaño»

Aunque algunos casos le han mellado más no se olvida de ninguno de los que ha cubierto como periodista de sucesos. Los lectores tampoco lo harán de su nuevo libro: «Sé que estás viva».

  • El periodista y criminólogo presenta su nuevo libro «Sé que estás viva»
    El periodista y criminólogo presenta su nuevo libro «Sé que estás viva» / Connie G. Santos

Tiempo de lectura 4 min.

10 de enero de 2018. 01:22h

Comentada
B. Tobalina.  10/1/2018

Es uno de los periodistas de sucesos más reconocidos. Su labor de investigación hace de él un referente, un «pata negra» de la crónica, negra también. Nacho Abad logra sacar unos minutos entre tanto crimen para hablarnos de su nueva novela: «Sé que estás viva», de Esfera de los Libros. En ella nada es lo que parece.

–¿Son más habituales de lo que uno a priori pudiera pensar los casos en los que no hay cadáver, ni testigos ni sospechosos?

–Más de lo que creemos y que por mucho que las fuerzas de seguridad investiguen, a veces no encuentran ni cuerpo, ni testimonios ni sospechosos. Pero ¡ojo!, nunca abandonan.

–¿Cómo se le ocurrió la historia de «Sé que estás viva»?

–Esta historia arranca de otra que se publicó con el título de «La verdad está equivocada», pero quiero dejar claro que «Sé que estás viva» se puede leer como una novela individual. Plantea la historia de un policía que busca a una mujer que judicialmente ha sido dada por muerta, aunque nunca fue localizado su cadáver. Un tribunal estableció que había sido asesinada a manos de su marido al que condenaron a 20 años de cárcel. El hombre estaba borracho el día en que ocurrió y no recuerda gran cosa, pero sospecha que ella en realidad vive. Solo si el investigador da con su paradero podrá salir de prisión. Está obligado a probar su inocencia.

–Al principio uno piensa en Guadalupe, la mujer asesinada o desaparecida que busca Germán y se acuerda de todas las mujeres desaparecidas por la violencia de género. Pero a medida que uno avanza en su libro el personaje de ella va cogiendo otra forma. Descríbame cómo es ella.

–Es una mujer muy guapa, sensual, escritora de éxito, famosa, habitual de las revistas del corazón, muy ambiciosa, pero sobre todo tremendamente inteligente y vengativa. Casada con el hijo de un famoso torero, aparentemente su vida es de color de rosa. Pero nada es lo que parece. Es un personaje que despierta sentimientos muy encontrados. Se la amará o se la odiará, pero no dejará indiferente a nadie.

–A lo largo de las páginas se coge cariño a Germán, ex jefe del Grupo de Judicial. ¿Hay rivalidad en la Judicial?

–Germán es un personaje con el que se empatiza mucho. Es la vieja escuela de la Policía. Aquellos que, con muy pocos medios técnicos, conseguían resolver muchos delitos. No creo que haya mucha rivalidad en Judicial. Lo que he percibido yo es un gran compañerismo y una gran entrega al trabajo. Y ahora más unión por la petición de «Equiparación Ya», que apoyo porque es de justicia.

–En su libro hace alusión a Marta del Castillo, nadie puede permitirse un nuevo caso así. Usted ha intentado ayudar en este caso en múltiples ocasiones. ¿Qué falló?

–Marta del Castillo es una espina que la Policía no ha podido sacarse aún. En cualquier investigación criminal, los primeros momentos son fundamentales, y en este caso, esos primeros pasos fueron dados por policías que no le dieron la importancia que tenía. Luego han ocurrido otras muchas cosas que prefiero no contar. Quizá quien encabezó la investigación debió dar un paso atrás y dejar las pesquisas en manos de alguien con más experiencia y conocimientos. Si a eso unimos que la Justicia fue un verdadero desastre con dos juicios y en cada uno se estableció lo que pasó la noche del crimen de forma diferente tenemos el cóctel perfecto para que nada funcionara y el cuerpo de Marta siga sin aparecer.

–En uno de los casos por los que uno de los personajes acaba en prisión se afirma que el jurado popular está totalmente intoxicado por los medios de comunicación. ¿En qué tres casos actuales diría que también ha pasado eso?

–Sólo hay que tirar de hemeroteca. Dolores Vázquez fue condenada socialmente y después judicialmente siendo inocente. El Supremo ordenó que se repitiera la vista oral. Sólo cuando se identificó a Tony King como el autor de la muerte de Rocío Wanninkhof se la creyó y aún así hay quien todavía, sin ver el sumario ni las pruebas, sigue creyendo que es una asesina. Hay muchos más casos en los que la opinión pública condena antes de que haya sentencia y es una presión difícil de llevar para los jueces, por muy profesionales que sean.

–En la vida real, ¿hay tanta venganza entre condenados y los agentes que los detuvieron?

–No. Eso forma parte de las novelas.

–¿Con quién compartiría celda durante unas horas o un día entero?

–En lo personal con mi madre. Hubo muchas cosas que no pude decirle. En lo profesional con mucha gente, pero por darte un nombre, Miguel Carcaño.

– Tras tantos años cubriendo sucesos, ¿de qué caso no se olvida?

–De ninguno, aunque los que están abiertos están siempre en primer plano.

– Alguna vez algún Policía o Guardia Civil le ha confesado tener serias dudas de la culpabilidad de un detenido?

–Todo lo que hablo con ellos se queda en el ámbito de nuestra privacidad.

–¿Tiene usted algún otro libro en mente?

–Mi cabeza no para de pensar. Sí, algo estoy barajando. Pero antes de empezar un libro falta un proceso de documentación, de estructura de ideas y en eso estoy, porque además de escribir está mi trabajo de periodista en «Espejo Público» que me ocupa muchas horas al día, y mi vida familiar. Y para escribir tengo que ir robando horas al sueño y a mi familia.

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